El Chapo: la fuga en la que nadie cree

Enrique Peña Nieto tiene un problema serio: nadie cree que El Chapo se fugó. O que se haya ido sin la complicidad de sus aliados en el gobierno. Amo y señor del Altiplano, el penal en que habitó año y medio, andaba a sus anchas. Pero cuando sintió el amago de la muerte, la hipótesis del asesinato, y el riesgo de la extradición, decidió huir. O salir por la puerta grande.

Se fue con la ayuda del narcosistema que lo encumbró, protegido por sus socios con poder, pues al paso de las horas y los días se fortalece la versión de que Joaquín Guzmán Loera tuvo ayuda de primer nivel para escapar.

Fluyen así las historias de la fuga. Oficialmente, el Chapo se fue por un túnel en que se hizo alarde de ingeniería, a lo largo de 1.5 kilómetros, con un diámetro de casi 4 metros, iluminado, sin que nadie dé cuenta donde fueron a parar las toneladas de arena que debieron ser extraídas, cómo se encubrió el ruido de las máquinas que trabajaron en su construcción.

Historia inverosímil, la fuga del narco camina a la par de la condena popular, la crítica incesante de un sector de la sociedad que lo menos que expresa es que como en el gobierno de Vicente Fox, al Chapo le abrió las puertas del penal del Altiplano el régimen de Peña Nieto. O sea, narcocomplicidad.

Dice Jorge Carrillo Olea, ex director del Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (CISEN), que el Altiplano es inviolable. Sí, mientras se siguen los protocolos, mientras no se alteran las normas, mientras se salvaguarda la lógica de un penal de alta seguridad.

Refiere el veterano militar que a los reos se les vigila día y noche, si van al comedor, si permanecen en su celda, si acuden al baño, “si se masturban”, en algo que viola toda intimidad pero que por la peligrosidad y por ser quienes son, así deben ser tratados.

Es la lógica de Carrillo Olea, quien participó en su diseño, quien aportó ideas, quien constató que un penal de alta seguridad como el Altiplano no corre el riesgo de una fuga.

Pero en los hechos, El Chapo se fugó. No se sabe si lo hizo por el túnel. No se sabe si el túnel es un montaje para justificar la huida sin que se muestren las manos sucias del régimen peñista, o de los narcopolíticos que habrían de ser salpicados si Joaquín Guzmán Loera hubiera sido obligado a cantar, a revelar sus secretos, a describir cómo operaba la red de corrupción que lo cuidaba desde las entrañas del gobierno. No se sabe si se fue por la puerta grande y la versión del túnel es para exculpar al gobierno peñista.

Carrillo Olea cree en la inviolabilidad del penal del Altiplano. Pero otros no. Otros dicen que las normas internas fueron relajadas, que se modificó su diseño, que se redujo la vigilancia.

Uno de los análisis más precisos sobre las sinrazones de la fuga la da el periodista Raymundo Riva Palacio, autor de la columna Estrictamente Personal.

“Primero el túnel, descrito por el comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, que arranca con un hoyo de 50 centímetros por lado en la zona de regaderas, y recorre un kilómetro y medio a diez metros bajo tierra. Expertos ingenieros calcularon que ese túnel tenía aproximadamente dos mil 71 metros cúbicos que produjeron 725 toneladas de tierra, más el concreto armado que tuvieron que extraer de las fundas de seguridad de las protecciones metálicas y de basamento del edificio. Con el factor de compactación y expansión de esos materiales, dijeron los expertos, debieron haber requerido de 250 camiones de volteo para retirarlos.

“Toda la obra tuvo como salida una casa humilde donde, de acuerdo con ese cálculo, debieron utilizarse 2.2 camiones por día durante los 505 en que estuvo preso Guzmán en El Altiplano, si desde que ingresó a la cárcel se hubiera empezado a cavar el túnel, lo que no fue así. No se sabe cuánto tiempo duró la planeación, ni cuándo consiguieron los planos del penal y sus especificaciones técnicas para poder realizar su obra de ingeniería. Las autoridades federales tienen bajo investigación a todas las autoridades del penal, y han declarado más de 30 personas. En la probable ayuda interna encontrarán quizás a los responsables directos, pero no los indirectos.

“Esto nos lleva a la segunda parte: los dispositivos de seguridad de los penales de máxima seguridad. La característica que tenía ese tipo de cárceles en México es que contaban con cinco círculos de seguridad, avanzada tecnología –en el sistema de vigilancia y construcción, o brazaletes para seguimiento personalizado de internos, por ejemplo–, sistemas de inteligencia –entre ellos los dispositivos para el monitoreo interno y remoto, así como la verificación de información en tiempo real de los visitantes–, protocolos de gestión en la custodia –entrenamiento especializado y desvinculación de la Policía Federal–, así como las barreras físicas que inhiben fugas y rescates. Las funciones y responsabilidades estaban compartamentalizadas, para que nadie tuviera autoridad absoluta en el penal.

“Si había tantos controles de seguridad, ¿por qué se fugó El Chapo? Esta pregunta nos lleva a la tercera parte. Desde el comienzo del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto se desarrollaron cambios de alta relevancia para mostrar una estrategia diferente a la desplegada por el gobierno de Felipe Calderón. Manuel Mondragón fue nombrado comisionado nacional de Seguridad, que absorbería las funciones de la Secretaría de Seguridad Pública Federal. Mondragón no llegó por capacidad, sino porque el equipo de transición lo seleccionó por encuesta. ‘Era el jefe de Policía mejor evaluado del país’, dijo uno de los responsables de ese proceso. Popularidad sobre capacidad. Parte de los resultados se incubaron en esa decisión.

“Mondragón modificó protocolos y procedimientos que no fueron restaurados tras su salida. Entre los principales se encontró la desaparición de varias de las áreas más sensibles de inteligencia. Otra de sus primeras decisiones fue desconectar Plataforma México y pasar todos los controles al órgano penitenciario. Al hacerlo, limitó, por ejemplo, el monitoreo remoto de las cárceles de máxima seguridad desde el Distrito Federal, desde donde se observaba toda el área de regaderas. En el sistema previo a que fuera tocado por el nuevo gobierno, las cámaras tomaban parte de los baños, por lo que es imposible que no se percataran que se estaba haciendo un túnel.

“La imagen del dormitorio y de una zona de regaderas siempre es visible en el sistema de vigilancia y por el oficial que está dentro de las áreas de dormitorios en un puesto de vigilancia. Qué tanto quedaron ciegas por el desmantelamiento de Plataforma México no se sabe, pero es una pregunta que tiene que responder el comisionado de la Policía Federal, Enrique Galindo, bajo cuyo cargo está el monitoreo remoto de los penales, y el responsable directo es Ramón Pequeño, jefe de Inteligencia. El órgano desconcentrado de penales depende del comisionado Rubido, quien con la fuga de Guzmán suma dos escapes en menos de un año. A los tres se les escapó otro punto en la vigilancia de un interno tan sensible para la seguridad mexicana: no lo cambiaron de celda. Al no hacerse, garantizaron que el túnel llegaría a su cita con El Chapo”.

¿Qué pudo motivar que El Chapo se fugara? La DEA le había advertido al gobierno mexicano sobre amenazas al líder del Cártel de Sinaloa. Sería ultimado en la cárcel, ya fuera por decisión de bandas rivales o porque sus antiguos aliados, los narcopolíticos, temían que de ser deportado a Estados Unidos pudiera revelar nombres y circunstancias, la identidad de los socios y las instituciones usadas para alcanzar su condición de narco número uno a nivel mundial.

Abundan los cabos sueltos. Falta lógica en la versión del túnel. Está presente la hipótesis del posible atentado en prisión o el temor de sus socios a la extradición. En medio de todo, está un presidente, Enrique Peña Nieto, que enfrenta el mayor descrédito, superior al escándalo de la Casa Blanca. Y a todo esto: ¿se fugó por el túnel o salió por la puerta principal?

Falta ahora que hable El Chapo y diga lo que realmente ocurrió. Si es que habla. Si es que le da tiempo de hablar.

(Con información de mussiocardenas.com)

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