El conspirador

Por: Luis Velázquez

Adolfo Motita es un conspirador. También, un intrigante. De la Secretaría de Educación fue premiado con la candidatura priista a diputado federal por el distrito de Xalapa rural; no obstante, sigue operando como si fuera el dueño de la SEV.

En su biografía pública se aplicaría el principio marxista/leninista: “al igual que los tlacotalpeños no tiene llenadera.

Por ejemplo: quedó con las ganas de la candidatura por el distrito de Coatepec, su tierra, pues la encuesta histórica lo desfavorece.

Además de que sus paisanos jamás han olvidado el menosprecio y el desprecio y el aire de superioridad con que los ha tratado.

Así, mucha querencia le ha de tener Javier Duarte, quizá cabildeado por el senador Emilio Gamboa Patrón, su padrinito (a quien según la fama pública obsequió una Grand Cherokee blindada, entre otras cositas), que fue removido a Xalapa rural.

En contraparte, todo indica que en Coatepec la valiente será Mimí Guzmán, pues tal significa su renuncia a la Secretaría de Protección Civil.

Pero Mimí enfrenta una muralla infranqueable en Coatepec.

Se llama Conrado Arenas, maestro y activista social, exdiputado local, grillo, grillazo en el distrito, que también soñó con el Congreso de la Unión y en el camino lo descarrilaron y lo dejaron sin nada.

Ahora, Conrado amenazó a la elite priista, entre ellos, con acuse de recibo a Motita, que ni modo, la vida es así y se irá al PRD que sin militancia ni liderazgos locales le ha abierto la puerta.

Por tanto, la pobrecita de Mimí, la misma que solía tratar con el adjetivo calificativo de “pendejos” a los burócratas de Protección Civil, está angustiada.

Y en su angustia pidió ayuda al jefe máximo y Motita fue encomendado para desactivar a Conrado.

En tales circunstancias, Motita tuvo una ocurrencia: ofrecer a Conrado un cargo público.

COMPLOT DE DUARTISTAS

De entrada se le antojó lo siguiente: la titularidad del Seguro del Magisterio, como si el gobierno de Veracruz fuera una hacienda porfirista y Motita el capataz, mejor dicho, el propietario.

Así, dio el siguiente paso: cabildear con el equipo político que ha formado, aliado con Érick Lagos Hernández y Alberto Silva Ramos… camino a la candidatura a mini gobernador, para que ellos a su vez le echaran montón a Javier Duarte y tumbar al economista Ricardo Olivares Pineda del Seguro del Magisterio.

Pero, también, conspirador nato al fin, cabildeó con el sucesor, Flavino Ríos Alvarado, para remover a Olivares Pineda, luego de que ha cumplido siete años ininterrumpidos en la dependencia y la ha convertido en la oficina más productiva del gobierno del estado, con todos los derechohabientes a gusto, que ha duplicado el patrimonio de la institución, y sin haber tenido una sola marcha, una sola manifestación, en la puerta ni frente a palacio de gobierno.

Y ni hablar, de pronto, Lagos, Silva y Flavino cumpliendo al pie de la letra con la intriga de Motita para desbarrancar al maestro pensionado de la Universidad Veracruzana, quien a los 26 años fue secretario particular de Manuel Carbonell de la Hoz, el poderoso, poderosísimo subsecretario de Gobierno que durante 72 horas fue candidato priista a la gubernatura.

Mientras tanto, Mimí Guzmán espera el resultado de la conspiración de Motita, el muchachito que en su primera contienda interna en el PRI para buscar la diputación local regalaba chicles Motita a la clientela electoral y que después, en el poder, lucía ante todos su Grand Marquis descapotable.

PENDIENTES DE LA INTRIGA MOTINIANA

Motita, además, se basó en otro dato, pues de pronto consideró que Ricardo Olivares se había vuelto un político incómodo por lo siguiente:

La secretaría de Finanzas y Planeación adeuda unos 300 millones de pesos al Seguro del Magisterio por concepto de las pólizas de muerte, que ni modo, se han ido acumulando, de igual forma como por ejemplo SEFIPLAN también adeuda 1,500 millones de pesos a la Universidad Veracruzana y otros 400 millones de pesos a la UPAV y casi mil millones de pesos a los empresarios de la CMIC y la CANACO, y 4,500 millones al Instituto de Pensiones.

Pero Motita siente y percibe que quienes cobran a Mauricio Audirac Murillo los pendientes se vuelven indeseables, entonces quiso sacar leña del árbol llamado Ricardo Olivares, quien ha estado toca y toca el corazón y las neuronas de Audirac para el pago correspondiente.

Por eso el extitular de la SEV lanzó a su jauría en contra de Olivares para que fuera despedido en automático, entronizara a Conrado Arenas y Mimí Guzmán alcanzara la dicha terrenal.

Durante varios días de la semana anterior Ricardo Olivares vivió el torrencial huracanado que en 1974 padeció su jefe y amigo, Manuel Carbonell de la Hoz ante Jesús Reyes Heroles, el presidente del CEN del PRI, que lo desplomó con aquella frase bíblica publicada en el diario Excélsior de don Julio Scherer García bajo la firma de Ángel Trinidad Ferreira, el reportero estrella de la fuente política.

Hoy inicia la semana. Ya se verá si Motita se salió con la suya como peligroso intrigante y/o si, por el contrario, los oídos de Javier Duarte fueron insensibles a la rodeología entronizada por Lagos, Silva y Flavino y desoyó los vientos de la conspiración motiniana.

00
Compartir