El dedazo

“Esta es la historia del eyaculador precoz” FIN

En el lenguaje cifrado de los políticos priistas, el dedazo es sinónimo de imposición de un candidato. Así como surgieron con el paso del tiempo, de más de setenta años de priismo absoluto en el país frases como la de “el que se mueve no sale en la foto”, del siempre recordado con repugnancia Fidel Velázquez Sánchez, o como la de “político pobre, pobre político” del nefasto profesor y político corrupto Carlos Hank González, y la del maestrazo Jesús Reyes Heroles, “todo lo que resiste apoya”, lo del dedazo ha sido una tradición entre la clase política nacional.

Los aspirantes a gobernar un estado por medio del PRI sueñan con el dedo del Presidente mexicano en turno; los que quieren ser alcaldes del mismo partido lo hacen con el dedo del gobernador de su entidad y así, senadores, diputados federales y locales y todo lo que tenga que ver con cargos de elección popular priista se asocian con el oficio del proctólogo; el dedazo para alcanzar el objetivo del diagnóstico exacto en el caso del médico, y del poder, en el de los políticos.

Cuántos tubitos de pomada de Vitacilina infantil se habrán untado a estas alturas varios de los aspirantes a candidato del PRI al minigobierno de dos años, o cuántos tendrán a la mano para cuando llegue la hora? Quién sabe, pero sospechamos que todos los que se han apuntado para la candidatura son políticos precavidos, listos para colocarse y ser ungidos.

Al momento de escribir esta columna, se acababa de celebrar la convención de delegados del CDE del PRI, llevando como único punto el de la selección el método para sacar al candidato que sucederá a Javier Duarte de Ochoa, en la silla principal del palacio de gobierno.

Alberto Silva Ramos, el dirigente del CDE del PRI, había adelantado que posiblemente (seguro, y así fue) el método sería mediante la convención de delegados, sistema que ha permitido al PRI cometer cualquier cantidad de errores, porque es el mecanismo más antidemocrático con el que se puede imponer a un candidato por consigna, porque antes de la famosa Convención todos los participantes o el noventa y nueve por ciento de ellos, para disimular, son visitados por “enviados del señor” para decirles por quién votar y, ellos, a cambio de una lana, de una posición en el próximo gobierno o, lo más frecuente, de una promesa, saben quién es el aspirante que sufrió los embates del dedazo y se dispone a asumir la candidatura para ir a la campaña y después, si Dios lo permite (porque la cosa está del carajo en Veracruz para que un priista gane la elección), a rezarle a todos los santos para que les haga el milagrito de ser el elegido de los votantes.

O sea, nos quedamos al escribir estos Apuntes en el momento álgido de la consulta con el proctólogo; se había aprobado el método inclinándose todos los consejeros por el dedazo, de manera que tras la noticia de que ya se había producido el destape no viniera la desbandada; el dedazo tendría que ser de tal forma que no produzca escoriaciones al interior del partido… Esta bien, ¿no?

Y, bueno, algo que trae, a lo mejor a estas alturas ya no, a todos los priistas, los analistas políticos, los curiosos, los orejas, muchos periodistas, los columnistas y los que quieren permanecer en la nómina para acumular más bienes, es saber quién sería el encargado, con su dedito índice, de decirnos el nombre del candidato: si, como lo dijo a un grupo de periodistas el gobernador Javier Duarte de Ochoa, sería él, a petición del presidente Enrique Peña, que debe estar cansado de tanto dedazo, o el mismo Presidente. Lo que se sospecha es que este acto de malabarismo proctológico posiblemente ya se produjo en la intimidad de la residencia oficial de Los Pinos, y el benefactor ha sido lo discreto que se requiere para que no se le caiga, esperando los dichosos tiempos que no es otra cosa que el semáforo se pinte de verde, que le den línea, y a darle. Puede ser.

Pero, mientras son peras o son manzanas, el tema sigue ahí, calientito, en espera de que, parafraseando a los príncipes de la Iglesia católica, salga humo blanco, o dicho en el lenguaje de signos priistas, se produzca el dedazo y sepamos quién se va a enfrentar en el terreno electoral al candidato de la alianza PAN-PRD, Miguel Ángel Yunes Linares.

¿Usted, amigo priista, quién le gustaría para candidato de su partido?

Le dejamos la pregunta pensando en su bienestar personal no en el de los veracruzanos tal como es la ideología de los tricolores que se reduce a una sola frase: a mí solo pónganme donde hay. Pues sí, quién le conviene más de los aspirantes que como todo mundo sabe son: los senadores Pepe Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa, o los diputados federales Alberto Silva Ramos, Érick Lagos Hernández o Adolfo Mota Hernández, este último, el más entusiasmado con lo del dedazo, tanto que dicen que se la pasa practicando con supuestos gobernadores y presidentes para estar en forma a la hora del decisivo, es más, si quieren él declina después que se lo den.

En fin, que hasta este momento­­­ la moneda sigue en el aire.

Con información de Formato 7/ Por: Manuel Rosete Chávez “Apuntes”

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