El día D de Javier Duarte

•El 15 de junio los demonios anduvieron sueltos
•La renuncia de Gerardo Buganza, la candidatura independiente que sería aprobada en el Congreso, el deslinde de Héctor Yunes de no ser el candidato de Duarte y el hecho que Peña Nieto será el gran elector obligó a hablar de la rumorología como un hábito de las columnas periodísticas, cuando en realidad, oh paradoja, se trata de una filtración de los políticos

El lunes 15 de junio, día de quincena, los demonios andaban sueltos para el gobierno de Veracruz. Muchas cositas pasaron ese día alrededor del mismo eje central, como la sucesión anticipada de gobernador, a tono, digamos, con la tan adelantada sucesión presidencial, ahora cuando Margarita Zavala y Miguel Ángel Mancera ya salieron del clóset y dijeron que irán por la silla de Enrique Peña Nieto.

Por ejemplo, la mañana comenzó con las 8 columnas en el diario Notiver, donde anunciaban la renuncia inminente de Gerardo Buganza Salmerón a la secretaría de Gobierno para volverse candidato independiente, siguiendo la huella de Jaime Rodríguez, El bronco de Nuevo León que derrotara al PRI y el PAN en la gubernatura.

Entonces, fue el primer misil que horas después en Xalapa, Javier Duarte enfrentaba, precisando, según su estilo personal de ejercer el poder de desmentir aunque en el fondo sea realidad, que Buganza seguía inmóvil en la SEGOB, pues ni modo que también lo abandone como se fueron otros, entre ellos, Jorge Carvallo, Érick Lagos, Adolfo Mota y Alberto Silva.

Pero, además, también aseguró que la gubernatura de dos años va porque va, y más luego que la Suprema Corte de Justicia de la nación la ratificara, declarando improcedente los amparos en contra.

Así, Duarte reviraba al senador Héctor Yunes Lana, quien el día anterior asegurara en desayuno con los reporteros de Orizaba que todavía faltan otras controversias por dilucidarse en la SCJN, y por tanto, según la ley es fácil cambiar de dos a cinco y seis años el periodo constitucional.

Duarte, no obstante, pegó un brinco político electoral más allá de Yunes Landa y ratificó que enviaría lo más pronto posible una iniciativa de ley para modificar la ley electoral y armonizarla con la ley electoral nacional en el sentido, se entendió, de incorporar la figura del candidato independiente a gobernador en Veracruz.

Tal cual, entonces, quedó la impresión de un doble, triple mensaje del jefe máximo priista.

Por un lado, que Buganza por ningún concepto renunciaba a la SEGOB, y por el otro, que la LXIII Legislatura debatiría la candidatura independiente a la que, por cierto, Buganza saludara con beneplácito en su página web declarando a El bronco su héroe universal.

En tales enredos, albures y retruécanos, el politólogo Carlos Ronzón Verónica dice que el duartismo está explorando opciones, pues al momento, con todo y lo que se ha dicho, nada hay para nadie, y por tanto, los 16 aspirantes que se han anotado en la lista por la silla principal del palacio de Xalapa siguen en lista de espera.

Pero más aún, significa, dice el maestro, que el mismo gobierno de Veracruz estaría sintiendo que continúan mirando la elección de dos años como un gran riesgo y por eso manejan incluso varias opciones como aspirantes y suspirantes, desde Yunes Landa y Buganza hasta Renato Tronco, quien en el colmo del pitorreo y el escore dijera que nombraría secretario de Gobierno a Héctor Yunes.

TRAVESURAS DE LOS ENANOS DEL TAPANCO

Con todo, el lunes 15 de junio, los demonios y los enanos del tapanco se unieron para hacer travesuras, como por ejemplo, en Orizaba, Yunes Landa tomó el micrófono para advertir al mundo político que en ningún momento es candidato a gobernador de Javier Duarte.

Quiso así descarrilar la versión que desde hace ratito anda en la pasarela política, primero, y mediática, después, de estar viviendo un romance político electoral con el gobernador, por ejemplo, desde cuando los hectorizados Yolanda Gutiérrez y Edmundo Martínez Zaleta fueran nombrados secretaria de Protección Civil y director de Tránsito del Estado.

Incluso, de cuando también el hectorizado filósofo Enrique Ampudia Mello fuera ungido secretario particular de Duarte para desde ahí cabildear su candidatura a gobernador.

Los demonios hasta el tuétano de Héctor, también convirtió en realidad la leyenda popular de que el presidente Enrique Peña Nieto será el gran elector del candidato priista, y por tanto, Javier Duarte ni baranda tocará.

Pero, bueno, a estas alturas, el sello de Duarte en la frente de Héctor está demasiado tatuado para quitárselo con una simple declaración.

Pero mientras son peras o manzanas, Duarte fue categórico el lunes 15 en el desayuno con los medios de Xalapa.

Tal cual, y mirando el escenario alrededor (las 8 columnas de Notiver con Buganza, la pasarela de Héctor Yunes en Telever y las redes sociales), Duarte dijo que la rumorología es el deporte local más socorrido en la tierra jarocha, donde el tuxpeño César “El tlacuache” Garizurieta aseguraba que vivir fuera del presupuesto es un error y, por tanto, ene millón de veces suicidarse como él que se quitó la vida de un tiro cuando todas las puertas del palacio federal se le cerraron.

Pero, cuidado, el fenómeno comunicativo en este caso (la renuncia de Buga, la reforma a la ley electoral, Buga candidato independiente, el deslinde de Héctor Yunes, etcétera) nace primero en el ámbito priista, y luego, los políticos del gabinete legal y ampliado de Javier Duarte suelen filtrar tales versiones como una exclusiva que pasan al reportero y así llega a la línea ágata y la columna periodística.

Tal cual, entonces, si la rumorología se da y cuaja entre los políticos de la elite y el jefe máximo pretende su control, el bozal ha de ponerse a los mismos duartistas para que sean discretos; pero más aún, leales al jefe máximo que se pasa revirando a los críticos sórdidos, ponzoñosos y siniestros.

Por: Luis Velázquez

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