El gobernador modelo

Según la secretaría de Hacienda y Crédito Público, Tlaxcala es la única entidad federativa del país… sin deuda pública.

El resto, todas, sin excepción, entre ellas, Veracruz, atrapadas en un callejón sin salida.

Por ejemplo, este año habrán de pagar 26 mil 35 millones 350 mil pesos… sólo por intereses de las deudas que tienen.

Pero, además, según Hacienda, el 65 por ciento de los fondos que la Federación inyecta a los gobiernos de los estados se pierden… por desvíos, subejercicios, gastos sin comprobar y fraudes.

Tal cual, entonces, el gobernador priista de Tlaxcala, Mariano González Zarur, multiplica su imagen de político y estadista de norte a sur y de este a oeste de la nación.

Y más por lo siguiente: igual que José Murat Casab, Mario Marín Marín y Enrique Jackson Ramírez, entre otros, González Zarur es amigo de Fidel Herrera, quien causara el peor descalabro económico y financiero al gobierno de Veracruz, y cuyas consecuencias todavía hoy aquí siguen como un fantasma apocalíptico.

Además, los cinco tienen vidas paralelas.

Todos fueron diputados federales y senadores y hasta compartieron escaños.

En el año 2004, cuando Fidel Herrera fue candidato a gobernador, González Zarur perdió la contienda ante Héctor Ortiz Ortiz.

Pero en el año 2011 otra vez se lanzó y fue ungido gobernador hasta el año entrante, en que de igual manera, Javier Duarte entregará el mando.

Zarur llegó al palacio principal de Tlaxcala, luego de que unos 50 gobernadores habían caminado por ahí, entre ellos, Tulio Hernández, recordado porque fue esposo de Silvia Pinal, y Beatriz Paredes Rangel, embajadora de Enrique Peña en Brasil, y también iniciada en la política federal al tiempo que Fidel Herrera.

Llegó, pues, Zarur, luego de que le antecedieron, y durante doce años, gobernadores panistas.

Así, enfrentó dos grandes desafíos.

El primero, la trata de blancas con un Tlaxcala que iba en primer lugar nacional, y en ningún momento como ahora cuando Eruviel Ávila se justifica diciendo que si el estado de México ocupa el primer lugar en feminicidios se debe a que simple y llanamente hay más mujeres que en cualquier entidad del país.

Y el segundo lugar, la deuda pública.

Y, bueno, la Secretaría de Hacienda reconoce su gran trabajo de limpieza y aseo económico y financiero.

Hoy, Tlaxcala es el único estado… sin deuda pública.

¿Por qué, entonces, Veracruz se ha disparado al tercero, cuarto lugar nacional en deuda pública?

¿Por culpa, en verdad, de Fidel Herrera?

¡Porfis, más respeto a la inteligencia de la población de Veracruz!

Bastaría un solo dato: si en la Secretaría de Finanzas y Planeación van seis titulares en ningún momento, entonces, los titulares han estado mal para que tantos se hayan ido, sea renunciados, sea por voluntad propia.

OBRA PÚBLICA Y SIN DEUDA

El caso de González Zarur es más sintomático porque formó parte de aquella generación de pelafustanes priistas y sin embargo, igual que el amado Salvador Díaz Mirón, cruzó el pantano y nunca se manchó.

Se aclara: nadie defiende su integridad que él solo con sus hechos.

Pero si mientras el resto de los gobernadores, incluído el jefe de Gobierno del Distrito Federal, están endrogadas hasta las cachas, resulta un estado de excepción el caso de Tlaxcala.

Y, por tanto, la Conferencia Nacional de Gobernadores, CONAGUA, habría de organizar un foro en Tlaxcala únicamente para hablar del manejo de la deuda pública y de gobernar un estado sin endrogarse; pero más aún, sin embargar las participaciones federales del futuro inmediato y mediato.

Incluso, ahora que los legisladores federales se están dando golpes de pecho anunciando ene millón de veces que por fin habrá control en la deuda pública también habrían de mirar al Tlaxcala de González Zarur.

Y más porque sin deuda pública, el gobernador está construyendo obra pública.

LO ÚNICO QUE FALTA ES VOLUNTAD POLÍTICA

Incluso, bastante ganaría Veracruz si el sexto secretario de Finanzas y Planeación, Antonio Gómez Pelegrín, se fuera con todo el equipo a un cursito de su homólogo en

Tlaxcala para conocer la estrategia con que están operando y sanear de aquí al mes de noviembre 2016, y hasta donde fuera posible, las arcas oficiales.

Claro, nadie dudaría que Pelegrín con su currículo como director administrativo, cocinero de mil batallas, y Javier Duarte, quien pasara por la subsecretaría y Secretaría de Finanzas, y con la guía de Tomás Ruiz, etcétera, saben el secreto de unas finanzas públicas saneadas.

Y por tanto, ningún cursito necesitarían en Tlaxcala ni tampoco Duarte, pues todos ellos ya saben el camino.

Sólo que, bueno, les importa un bledo la buena administración pública y les importa seguir endrogando las finanzas, pues su rollo es otro.

Tal cual, entonces, bajo el lema universal de que pague el que sigue, que sirvan las otras y que el Congreso continúe autorizando más créditos, más deuda, más proveedores corriendo atrás de un abonito.

Por: Luis Velázquez

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