El gran fracaso

Casa de Citas

Por Baltazar López Martínez

“Cuando uno observa las pesadillas de desesperados esfuerzos hechos por miles de personas que luchan para huir de los países socializados de Europa, de escapar a través de las alambradas, bajo el fuego de las ametralladoras, uno no puede seguir creyendo que el socialismo, en cualquiera de sus formas, esté motivado por la benevolencia y el deseo de alcanzar el bienestar humano”.

— Ayn Rand

“El socialismo, que presume de juventud, es un viejo parricida. Él es quien ha matado siempre a su madre, la República, y a la Libertad, su hermana”.

— Honoré de Balzac

“Ya sea que la URSS no es el país del socialismo, en cuyo caso el socialismo no existe en ningún lugar, y sin duda sería un sistema imposible. O, por el contrario, el socialismo es eso, ese monstruo abominable, ese estado policiaco, el poder de los depredadores”.

— Jean-Paul Sartre

En México es muy sencillo ser socialista. Basta con decirlo, con proclamarlo. Uno dice que es socialista y ya, es socialista, como si al cambiarle el nombre al burro dejara de ser burro. Y es sencillo porque no hay consecuencias que asumir, excepto quizá la expresión de azoro de nuestros amigos, porque hoy en día ser socialista en México es lo mismo que no serlo, siempre estaremos atrincherados en un viejo discurso que huele, apesta a fracaso. Yo me pregunto si tantos socialistas de salón como los que hoy salen del clóset estarían dispuestos a sostener su “ideología” en el México de la década de los sesenta del siglo pasado, cuando asumirte como socialista o comunista te podía llevar a la cárcel, a padecer tortura y muerte.

Desde la caída del régimen soviético en la década de los ochenta, no por la presión del capitalismo, no por la guerra fría, no por el embate de los embargos económicos, sino por su propia putrefacción interna, se esperaba que los pensadores de izquierda recompusieran la ruta y admitieran el fracaso, pero tal parece que tienen invertida la polaridad, porque después de sesudos análisis determinaron que el verdadero enemigo de la humanidad es el liberalismo, y que el socialismo, pese a su estrepitoso y miserable fracaso, sigue siendo un modelo económico y social deseable. Claro, deseable para otros, porque ya quiera verlos esclavizados en China como mano de obra barata, para ver si ese sistema de gobierno es la representación del paraíso en la tierra.

Igual, es fácil defender desde la comodidad de Facebook al régimen de Cuba, uno que en poco más de 60 años llevó a millones de personas a la pobreza extrema. Ya sé, me dirán que en México el liberalismo tiene en la misma condición de millones de mexicanos, y que a ver, dónde está el beneficio de la economía de mercado, que de qué sirve que haya verduras en el mercado si la gente no las puede comprar, pero ese es un tema aparte, porque ni siquiera insinúo que el sistema económico de México, y mucho menos su gobierno, sea lo deseable para la isla, sólo digo que el sistema de gobierno de Cuba tiene a sus once millones de cubanos hundidos en una profunda crisis económica y ahora sanitaria, porque la peste de la Covid-19 los está estragando, y de nada sirve la publicidad del régimen de que son lo mejor del mundo en medicina porque al igual que en otros países pobres la Covid-19 se ensaña con los más desprotegidos. Para el día de hoy, 25 de julio de 2021, domingo por la tarde en que escribo estas líneas, las autoridades cubanas reportan 8 mil 854 nuevos casos positivos de Covid-19 y 80 muertes, cifras que establece una nueva marca desde el inicio de la pandemia en la isla hace un año y cuatro meses.

El régimen de la isla tiene en el bloqueo estadunidense su mejor defensa. Para ellos lo mejor que les pudo ocurrir fue que los bloquearan, bueno, es un decir, porque Cuba puede comerciar sin restricciones con al menos cien países del mundo, entre los que se encuentran Venezuela, China, España, Canadá, México, Brasil, Rusia, Italia, Alemania, Francia, Vietnam, Argelia, Argentina, Holanda, Estados Unidos, Bélgica, Corea del Sur, Portugal, India y Colombia. Desde la década de los noventa el régimen abrió la posibilidad de importaciones, descentralizó unas 450 empresas del Estado, y abrió camino a los llamados TCP, Trabajadores por Cuenta Propia, que pueden importar mercaderías siempre y cuando dispongan del dinero para pagarlas. Eso sí, nadie puede comerciar por su cuenta con las empresas extranjeras, ya que todos los movimientos son a través de empresas del Estado cubano.

Sin embargo, la propaganda del régimen hace ver como si la isla fuese en efecto una isla comercial, sin contacto con el exterior, sometida a carencias brutales por el imperio que a decir verdad se hace de la vista gorda ante el incremento del comercio exterior cubano, dejando al bloqueo sólo en papeles y en instrumento de campañas políticas, el régimen cubano tiene una buena cantidad de socios para solventar sus necesidades. ¿Trajo esta apertura algún beneficio a la vapuleada economía de Cuba, a las familias, a los ancianos? De ninguna manera. El férreo control que mantiene el régimen socialista de Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez tuvo como consecuencia que la mayoría de las empresas cubanas cayeran en mora desde 2015.

Por eso creo que la leyenda del bloque es lo mejor que le pudo pasar al régimen impuesto en Cuba por el tirano Fidel Castro y sus partidarios. Y lo mejor que les puede pasar es que Estados Unidos siga en la necedad del mencionado bloqueo, porque así tienen a quién echarle la culpa de todos sus males, como vienen haciendo desde hace sesenta años. Para muestra les recordaré que en el documental “Looking for Fidel” (Oliver Stone, 2004), al ser interrogado sobre el juicio sumario y el fusilamiento expedito de tres secuestradores que intentaron llevarse desde La Habana una lancha de pasajeros a las costas norteamericanas, amenazando con matar a sus rehenes, Fidel Castro alza sus desaseadas manos al cielo (tal parece que había abandonado el hábito de recortarse las uñas) y clama que el imperio norteamericano es peor, que ha cometido millones de atrocidades, y de ahí no lo saca el señor Stone, a quién la comunidad en Estados Unidos casi le saca los ojos por sus documentales pro Fidel, etcétera.

Si en este mismo día Estados Unidos anunciara el fin del bloqueo terminaría por fin la mascarada del régimen cubano, porque ya no tendrían a quien culpar, porque la historia ha demostrado vez tras vez que el responsable del éxito o fracaso de un país es el gobierno. Y así como en México tenemos los nombres de los presidentes desde por lo menos 1970, incluido el del propio López Obrador, en Cuba tienen a los infames hermanos Fidel y Raúl Castro, ellos son los responsables, junto con su buró del Partido Comunista Cubano, de la tragedia de la isla, donde bien pueden llevarte a la cárcel por comprar cuatro kilos de carne de res en una matanza clandestina. Insisto, es muy fácil ser procubano y socialista desde la comodidad del Facebook, pero yo los invitaría a quienes creen que es romántico vivir en un régimen en el que tu propio vecino puede delatarte por actividades contrarrevolucionarias y con ese solo testimonio mandarte a la cárcel, en un régimen que suprime las libertades individuales, porque la minoría más pequeña que hay sobre la tierra es el individuo, como señala Ayn Rand, y no hay modo de que quienes suprimen sus libertades se asuman como defensores de las minorías.

Yo estoy de acuerdo con que el presidente López Obrador envíe ayuda a las personas de Cuba. Estoy de acuerdo porque se trata de un gesto humanitario. Puedo estar en desacuerdo con el régimen, pero creo que cualquier ayuda que les llegue a las personas será de mucha utilidad, aunque haya quienes insistan en que el presidente es candil de la calle y oscuridad de su casa, pero también pienso en los miles de mexicanos pueden vacunarse contra la Covid-19 y no lo hacen, mientras que en otros países carecen de ellas, es decir, en ocasiones Dios les da pan a los que no tienen dientes.

Yo quiera saber qué contestaría un socialista de Facebook a la pregunta sobre dónde le gustaría vivir, si en Cuba o en Dinamarca. ¿Habrá alguien en sus cabales que diga que en Cuba? Por supuesto que no, porque el socialismo, como dijera Winston Churchill, “es la filosofía del fracaso, el credo a la ignorancia y la prédica a la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”, y uno busca estar bien, no andar con el chillido de tripas por el hambre o aplanando las banquetas con unas babuchas de suelas agujeradas. No en balde predijo el presidente López Obrador que en diciembre de 2020 tendríamos un sistema educativo y de salud de primer mundo. Lean ustedes: “El compromiso que estoy haciendo es que vamos a tener un sistema de salud como el que tienen en Dinamarca, como el que tienen en Canadá, porque no es un problema de presupuesto, es un problema de corrupción”.

Menos mal que no dijo que aspiraba a un sistema de salud como el de Cuba.

 

 

 

Foto: elconfidencial.com

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