El Guasón nunca se rindió

Por Mónica Camarena Crespo

Maldita la hora en que la majestuosa película Joker se vino a estrenar en un México, que al igual que varias venas de esta obra cinematográfica, glorifica la violencia y no controla la ira de un pueblo en total indefensión, de cuarta.

Y no, no sucedió en Ciudad Gótica, se trató de un municipio con menos de un millón de habitantes: Culiacán; emblemática zona de Sinaloa en donde los poderosos Guzmán siguen haciendo lo que les pega la gana.

Ciudad Gótica se rindió por momentos a los hechos que de manera circunstancial vive un ciudadano en caos emocional; la metrópoli que en realidad es Nueva York, cae ante los antihéroes y la violencia sienta sus reales.

Cuantas emociones juntas después de disfrutar de una de las mejores cintas de los últimos tiempos y después, ver con horror al Estado rendido ante el narcotráfico, en un México en donde sólo cambiaron los colores, con varios “Guasones” sueltos.

En una crítica bastante objetiva de “Joker” se puede decir que se atreve a señalar todas aquellas cosas que, como sociedad, llevamos haciendo mal desde hace años.

¿Reflejo de la realidad? Al igual que el “Guasón”, se puso el dedo en la llaga, la falta de apoyo y oportunidades que por años han permitido al narco asentarse y, ahora, hasta atacar con mejor estrategia para, en un tris, quedar libres.

Las terribles escenas de Culiacán, muy cercanas a un escenario de guerra en Medio Oriente, distan mucho de la oscuridad de una urbe hasta rasposa, degradada y plagada de ratas gigantes como Ciudad Gótica, pero que se asemeja por esa lastimosa facilidad de que los malos cuenten con mejor armamento para utilizarlo contra quién sea.

Hoy, Culiacán y esa Ciudad Gótica cinematográfica, pueden ser más de los mismo; sin embargo, allá en ese oscuro e imaginado mundo, el “Joker” nunca se rindió.

@monicamarena

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