El PAN de los buitres

Postigo

Por José García Sánchez

Desde meses atrás los panistas habían mostrado su obsesión por el número de muertos, corregían datos y enumeraban errores respecto a las cifras de la pandemia, todos relacionados con la muerte. Ahora, ante un accidente que nunca debió suceder, se presentan en la escena del suceso desde muy temprano para echar agua a su molino.

Se convirtieron en peritos, ministerios públicos, policías, jueces y fiscales de un accidente por el que no disimularon en mostrar su júbilo por lo ocurrido en el metro de la CDMX.

Encabezados por Federico Doring, los panistas, desde el lugar de los hechos, comenzaron, desde muy temprano el martes 4, a tratar de acarrear gente a la Fiscalía de Justicia de la CDMX, para que fueran los familiares de los muertos y heridos quienes levantaran una demanda contra la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, desde luego y como siempre, ellos lanzan la piedra y esconden la mano.

Su necrofilia es tal que parecieran vivir de eso ante la imposibilidad de poder reactivar su partido en ruinas desde 2018. Con un contador público como líder nacional que suele convertirse en epidemiólogo a causa de esa obsesión por la muerte que ahora les identifica. El PAN se hunde cada vez más, haciendo de sus declaraciones y “estrategias” de campaña arenas movedizas, donde mientras más se mueven, más se hunden.

Mostraron el desconocimiento de las leyes hace días creyendo que el Congreso local de Tamaulipas estaba por encima de la Cámara de Diputados habilitada en Sección Instructora y desaforar, de manera definitiva e inapelable al gobernador de esa entidad. Sin que les hubiera llegado la notificación para que en 48 horas eligieran un gobernador interino, crearon su propio circo de para desactivar el desafuero Cabeza de Vaca, y lo único que hicieron fue mostrar que no conocen sin la normatividad que rige a un diputado local.

Luego, en un alarde de democracia aguda el propio contador que lidera ese partido, habla de que la mayoría aplastante contradice la democracia, y rompe equilibrios, a pesar de que expresa la voluntad popular, eso, desde luego es exigirle mucho conocimiento a esta persona, limitada de origen, que llegó para deshacer involuntaria pero definitivamente su partido y ya le falta poco.

La manera en que quieren destacar ante la desgracia del contrincante les impide acomedirse para contribuir a la población que es a la que supuestamente representan y en lugar de ver qué necesita, critican todo lo que se hace desde por ella la comodidad de su curul o de su escritorio, porque nunca dejan de cuestionar pero son incapaces de mover un dedo por la gente que dicen defender, ni ahora ni antes ni lo harán en el futuro.

La insistencia de llevarse gente casi secuestrada a la fiscalía a declarar, cuando esas personas desesperadas querían saber sobre el paradero de sus familiares, demuestra una falta de sensibilidad que no es propia de los políticos que dicen ser, y menos de los humanistas que aseguran representar por el simple hecho de ser panistas.

Medrar políticamente con el sufrimiento ajeno es una práctica cotidiana para esos panistas que ahora resultan ser los más violentos en el Poder Legislativo, y a quienes debe responsabilizarse de la negativa de que miles de personas de la tercera edad que se negaron a vacunarse por dudar de la eficacia de la inyección.

Ellos sembraron la duda sobre la eficiencia dela vacuna para desgastar el gobierno y siguen como si no hubieran convocado al suicidio, sintiéndose, además, defensores de la vida.

La manera de hacer política del PAN no tiene precedente, avergonzaría los fundadores de su partido sin duda. La desesperación expresada con violencia y agresiones no los lleva más que a la derrota electoral anticipada que seguramente ya ven llegar.

Si hubiera autoridad electoral pudieran ser sancionados varios panistas que violentan las leyes para desgastar al contrincante y restarle reflectores, con esas artimañas será muy difícil.

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