El PAN sin futuro

Bisagra

Por José Páramo Castro

 

El PAN pareciera haberse dado por vencido luego de que violó la tregua a la que fue convocado y entonces pudo darse cuenta de que los enfrentamientos con el gobierno federal sólo le acarreaban alejamiento con la sociedad.

La sistemática descalificación hacia el gobierno federal de parte del PAN terminó por descalificar a ese partido y colocarlo en el rincón de los olvidos. Dicho desgaste lo advirtieron tardíamente, pero finalmente lo comprendieron.

En tiempos en los que propio gobierno antepone los intereses de la población a los propios, el PAN seguía atacando y lo único que hacía era quitarse la máscara como una organización antipopular y, sobre todo fascista.

Ahora, después de una extemporánea reflexión Marko Cortés Mendoza, dirigente nacional del PAN, llamó a la unidad ante la difícil situación económica generada por la emergencia sanitaria del COVID-19.

“Desde Acción Nacional llamamos a la unidad, a sumar, a aportar todos, a hacer lo que nos toca para sobrellevar esta difícil situación”, señaló.

Sin embargo, en su convocatoria a la unidad no dejó de presentar diferencias con las decisiones tomadas. Como si el trabajo de la oposición radicara en guiar al gobierno sobre lo que tiene que hacer, que es lo único que ha hecho el PAN desde hace dos años. 

Así, el contador públicoconsideró que el presidente Andrés Manuel López Obrador debe presentar un plan para cuidar el empleo, reactivar la economía de las micro, pequeñas y medianas empresas, las cuales generan el 70 por ciento de los empleos formales de México.

Pero no todo es malo en su declaración porque celebró el acercamiento entre empleados y empleadores para cuidar los empleos y los negocios.

Lo cierto es que la consigna de sus jefes reales y verdaderos, es decir la banca internacional, les ordena inducir al gobierno federal para que se endeude. Sin deudas nuevas, el Fondo Monetario Internacional no sobrevive, los pagos que los países miembros les entregan por concepto de intereses apenas y les alcanza para convencer a sus títeres como lo son los líderes de los partidos políticos en el mundo, aunque la recomendación de endeudamiento y figuras fiscales a su favor en México no sólo son promovidas por Marko Cortés sino hasta por el autoproclamado presidente de Morena, un tal Alfonso Ramírez Cuéllar, a quien pareciera gustarle más el proyecto del FMI que el del fundador del partido que por casualidad le tocó encabezar.

El PAN puede quedar excluido en algunos lugares del país. Si bien es la segunda fuerza electoral, lo es por una diferencia enorme en relación con el primero. Si bien hay descontento o incluso desencanto por lo que se hace o se ha dejado de hacer en la actual administración, el PAN no es el recipiente de esa inconformidad y lo sabe.

De ahí que no sabe ni por dónde caminar ni contra quién habla, ni favor de quién estar. Es decir, el PAN ha perdido la brújula por perder el tiempo de reconstrucción en críticas sistemáticas hacia afuera y no recurrir, ni por casualidad, a la autocrítica.

Así, entre extravíos ideológicos y declaraciones sin sentido el PAN no sólo perdió la brújula, sino que puede perder el registro.

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