El poder económico de Hilda Gas intenta corromper al gobierno de Toño Aguilar

Por: Ángel Álvaro Peña

No hay nada más peligroso en un gobierno que los funcionarios que se mandan solos, que se corrompen ante el poder económico y le dan la espalda al pueblo.  Como triste ejemplo voy a citar al director de Obras Públicas, Braulio García Nieva y al director de Protección Civil, Clemente Campos Pérez.

El martes, el presidente municipal Juan Antonio Aguilar Mancha me comunicó personalmente que había girado instrucciones a sus directores para que se clausuraran las obras de construcción de la planta gasera propiedad de Hilda Gas, en la calle Colombia, de la zona Centro.

A pesar de que el Presidente giró instrucciones precisas, los dos citados funcionarios se negaron a llevar a cabo el procedimiento y, peor aún, se convirtieron en defensores de los intereses de Hilda Gas, haciendo a un lado su deber de aplicar la ley y salvaguardar la seguridad de los habitantes.

Debo reconocer que nunca dudé, ni estoy dudando de la palabra del presidente Juan Antonio Aguilar Mancha. Pero, que quede claro, que no permitiré que dos funcionarios de dudosa reputación pongan en duda lo que escribo, o que socaven la veracidad de mis medios de comunicación.

El director de Obras Públicas, Braulio García Nieva y el director de Protección Civil están incurriendo en un incumplimiento de un deber legal, porque han otorgado anuencias para que opere una planta gasera que no cumple con reglamentos, ni con las normas oficiales mexicanas relacionadas a la seguridad en el manejo de este combustible.

El gobierno no aprendió de la lección del 2013, cuando una planta similar, también propiedad de Hilda Gas, explotó en la colonia Azteca y causó severos daños. En este caso, funcionarios municipales están volviendo a poner en peligro a las familias y todo por intereses mezquinos. No se puede ser juez y parte, ni tampoco jugar a ser Dios y Diablo.

Las familias que están en peligro esperan una respuesta contundente, honesta y responsable del gobierno de Juan Antonio Aguilar Mancha.  Se trata de proteger vidas humanas, no de que los servidores públicos obtengan sobornos a cambio de la seguridad de los vecinos.

Mi posición como periodista, en este y otros casos, será firme, crítica y de denuncia, porque la ley se hizo para cumplirse, no para negociarse o ganar dinero. Con las vidas de personas no se juega.

Confiamos en que el presidente Juan Antonio Aguilar Mancha hará que sus órdenes se cumplan y se clausure la planta de Hilda Gas, de lo contrario estaríamos ante una preocupante falta de autoridad.

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