El problema se llama Javier Duarte

1. La semana pasada, poco más de 300 escritores y periodistas, además de organizaciones defensoras de la libertad de expresión, firmamos una carta dirigida a los directivos del Hay Festival Xalapa. Les solicitamos que crearan las condiciones para impedir que el festival fuera usado políticamente por Javier Duarte o que le fuera retirada la sede al estado de Veracruz. Cuatro días después, el viernes 6 de febrero, los directivos dieron su respuesta: decidieron que la próxima edición del festival será de manera virtual, cualquiera que esto signifique. Como firmante y promotor de la carta, me sacudió la noticia. Me sacudió porque los directivos habían propuesto, en pláticas y por correos, abrir el diálogo a la brevedad y buscar la manera en que el festival no le limpiara la deteriorada imagen a Duarte. En ese diálogo, se les dijo siempre, los reporteros y la comunidad cultural de Veracruz llevarían la mano. Ellos iban a decidir si en el Hay Festival se homenajeaba o no a los 15 periodistas asesinados o desaparecidos durante la administración de Duarte, si al gobierno del estado le quitaban o no la prensa del festival, si estaban o no de acuerdo con que el festival fuese ciudadano, si les parecía bien crear un premio de periodismo que llevara el nombre de Regina Martínez o de Gregorio Jiménez… Los directivos del Hay, sin embargo, no pudieron o no quisieron romper con su socio Duarte.

2. El conflicto no es con el Hay Festival. Los promotores de la carta creemos que la educación y la cultura pueden sacar a México del hoyo de la violencia. El problema se llama Javier Duarte. En el Veracruz de este señor, una tarde fueron abandonados 35 cadáveres en la plaza más concurrida de Boca Río; el caso no se ha aclarado. En el Veracruz de este señor, se hallaron 14 fosas clandestinas en Alvarado y en Papaloapan; había más de 50 muertos; tampoco se ha resuelto. En el Veracruz de este señor, más de 3 mil 200 personas han sido asesinadas y más de 400 han sido secuestradas, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. En el Veracruz de este señor, han matado a 11 reporteros y otros cuatro siguen desaparecidos. Este señor, sin embargo, dice que en su Veracruz ya no se habla de balaceras y asesinatos: “Hoy hablamos de que se robaron un Frutsi y dos Pingüinos en el Oxxo”. Qué falta de respeto para las víctimas.

3. He leído en las redes sociales que gente de Xalapa nos hace responsables de la cancelación del Hay Festival. Dicen que todo fue culpa de unos chilangos. Respeto sus opiniones pero, en honor a la verdad, esto no es así. Desde que el festival llegó a Veracruz, varios de los participantes les hicieron notar a los directivos la incoherencia que era realizar ese festival en una entidad donde no hay Estado de Derecho. Creo que los promotores de la carta sólo hicimos visible lo estaba debajo de la alfombra. Nuestro error, en todo caso, ha sido preocuparnos por la violencia que vive Veracruz. Si la respuesta de los directivos del Hay hubiera sido menos ambigua, los xalapañenos hoy sabrían que la culpa es del socio del festival; o sea, de Duarte.

4. En su respuesta, los directivos del Hay Festival dicen que dialogarán con sus socios para determinar la mejor manera de avanzar en su proyecto mexicano. Ojalá así sea y el festival vuelva a México sin que ningún funcionario saque provecho.

5. El viernes 6 de febrero, cuando se canceló el Hay Festival Xalapa, el colega Moisés Sánchez fue enterrado. Su asesinato fue el que desencadenó la carta a los directivos del festival. ¿Cuántos muertos más se necesitan para que Duarte rinda cuentas?

(Con información de maspormas.com/ Alejandro Almazán)

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