El que intimidó a Rubén Espinosa, “oreja” del gobernador

Fue Nadia. Y los universitarios. Y Rubén Espinosa. Y Karlo Reyes. Y ahora el magisterio y otros periodistas más. Fuera de sí, golpea y reprime Javier Duarte con el garrote y el espionaje, el asedio y la provocación. Para eso son sus porros. Para eso son sus grupos de choque. Para eso es su policía vestida de civil. Para eso es el poder.

Refuta Arturo Bermúdez Zurita, a quien lo fustiga y lo presiona: su policía no actúa de civil. Lo dice tras la agresión contra el fotoperiodista Karlo Reyes Luna, la noche del Grito de Independencia, a manos de entre cinco y 10 policías sin uniforme. Eso dice, pero la verdad es que sí operan de civil.

Lo expresa entonces el secretario de Seguridad Pública, exculpando a sus gorilas del hostigamiento a prensa, a luchadores sociales, a ambientalistas, a universitarios que protestan por el desgobierno de Javier Duarte, por el abuso y la represión.

Dice que no. Dice que su gente iba, toda, con uniforme. Sabrá pues quién arremetió contra Karlo Reyes, fotoperiodista de AVC y El Universal, en cuanto captó las imágenes de los acarreados, llevados a Plaza Lerdo o Plaza Regina Martínez a responder con sus vivas a las arengas del gobernador de Veracruz.

Sabrá entonces quiénes sean los cobardes que atacaron al joven fotógrafo, todos con un distintivo blanco en la ropa, una cobra, todos con corte militar o policíaco, que le asestaron cachazos en el rostro, que lo pateaban mientras yacía tirado en el piso, que le bajaron los pantalones para que no huyera, ante la mirada de policías uniformados que solo veían, sin hablar, sin actuar. Ese es el modus operandi de los grupos de choque, “general”.

Karlo fue trepado en una patrulla. Los “civiles” del general de cero estrellas, Bermúdez Zurita, lo subieron. Y fue bajado cuando otros periodistas se acercaron y los enfrentaron. O sea, “civiles” suben y bajan de una patrulla a un detenido como si fueran policías. Ajá.

¿Y por qué? Porque sí son policías. Y no usan uniforme para poder actuar como porros, como grupos de choque.

No sale de esa Arturo Bermúdez cuando ya lo alcanza otra protesta. Es la de los periodistas que cubrieron el conflicto entre maestros por la evaluación académica.

Sábado 19. Disidentes agrupados en el Movimiento Magisterial Popular Veracruzano intentan impedir que maestros del sector oficialista —el SNTE— acudan al examen de evaluación en el Complejo Omega, en Xalapa. Hay tirantez. Hay encono. Se retan. Unos a otros se jalonean.

Cubren el evento reporteros y fotógrafos. Lo hacen a medias pues hay asedio de los “orejas” de Seguridad Pública, que cámara o teléfono celular en mano, captan cada movimiento, que buscan el contacto físico, que hostigan con burletas, que pegan e intentan manosear porque, dicen, “tenemos órdenes”.

Describen las crónicas periodísticas cómo canaliza sus fobias Javier Duarte, atravesado el tema mediático en la fallida dinámica de un gobierno que no aprendió a asimilar la crítica, que no tuvo la capacidad de rectificar, que responde sin sensatez.

Su policía intimida parejo, a los maestros del MMPV y a la prensa. Interrogan a lo bruto, su nombre y su medio. Un individuo, de aproximadamente 50 años revela ser parte de Seguridad Pública y toma el control.

Según el portal Al Calor Político, el sujeto se acerca a los periodistas. Les solicita el nombre de los medios para los que trabajan. Les impide el paso. Aduce ser trabajador de la Secretaría de Seguridad Pública. O sea, policía de civil.

Viste pantalón de mezclilla y camisa de cuadros rojos, así como un chaleco azul marino y gorra roja. Presumiblemente es el mismo al que identifican como el adulto mayor que grababa al fotoperiodista Karlo Reyes cuando caminaba entre los policías, golpeado e intimidado, y se escucha en el video cuando el fotoperiodista le reclama que le esté tomando video. Lo empuja y el sujeto cae.

En un comunicado remitido al portal Libertad Bajo Palabra, uno de los acompañantes de Karlo Reyes ese día, revela que el tipo se dedica a hostigar. Ahora se sabe que es “oreja” de Seguridad Pública y sus videos son para el “general” Bermúdez Zurita.

“Es de la tercera edad —dice—, pero también es informante de gobierno”. Refiere que el tipo ya había sido identificado en otras protestas, que se dedica a grabar a manifestantes y periodistas, a insultarlos e intentar golpearlos. Un provocador, pues.

Pero hay un dato extremadamente revelador, inédito: es uno de los esbirros del “general” Bermúdez que en una protesta intentó agredir a Rubén Espinosa, colaborador de Proceso, Cuartoscuro y AVC, asesinado en el DF, donde se exilió.

Dice el acompañante de Karlo Reyes al portal Libertad Bajo Palabra:

“Esta es la persona de la tercera edad que mi compañero empuja. Este señor, al igual que los demás, es informante de gobierno y en una marcha para exigir justicia por Goyo (Gregorio Jiménez de la Cruz, periodista de Coatzacoalcos asesinado en febrero de 2014), nos estuvo insultando y amagaba con golpearnos. De hecho esta imagen es una captura de pantalla del momento en que quería golpear a mi amigo Rubén Espinosa”.

El portal ilustra el texto con la foto del “oreja” de Duarte y Bermúdez.

Así que el “oreja” de Javier Duarte es identificado como uno de los personajes que hostigaba a Rubén Espinosa Becerril, quien ante el asedio huyó de Veracruz, se exilió en el Distrito Federal y allá lo ubicaron los sicarios. Fue asesinado el 31 de julio en un departamento de la colonia Narvarte, junto a la activista Nadia Vera Pérez, quien también se fue y responsabilizó al gobernador de lo que le pudiera ocurrir.

Refiere La Jornada Veracruz que los fotógrafos pretendían captar imágenes del conflicto entre maestros cuando “fueron acosados e incluso agredidos, pero por policías vestidos de civil que portaban radios y algunos con pistolas”.

La agresión alcanzó a hombres y mujeres, dice La Jornada Veracruz. El “oreja” mayor, presumiblemente el mismo que intentara golpear a Rubén Espinosa en aquella protesta por el crimen de Goyo Jiménez, se dijo “empleado” de la Secretaría de Seguridad, y luego “informador” de la Subsecretaría de Gobierno. El truhán comenzó a exigir los nombres de cada reportero y medio para el que trabajan. “Además que acosó a una reportera intentando tocarla”, refiere el rotativo. También enfermo sexual.

Protestaron, se engallaron los periodistas. Exigían realizar su labor sin ser hostigados. “Tenemos ordenes”, respondían los esbirros de Bermúdez entre risas, burla y menosprecio.

A distancia observaban los policías uniformados. Nadie intervenía. Seguía el asedio, obstaculizando la labor de los periodistas. “Tenemos órdenes”, repetían los grupos de choque de Javier Duarte.

Liquidado políticamente, el gobernador de Veracruz vive entre la mentira y el descaro. Dice que aquí es el paraíso de la prensa, el estado donde más periodistas y medios hay, fresco el ambiente, donde se respira un clima de libertad.

Sus embustes se leen en El Universal. Evoca el tono a los tiranos célebres, aunque aquellos con tres dedos de inteligencia.

Son los estertores de un régimen que nació agonizante, que no sabe de libertades, que no entiende que la libertad de expresión no es dádiva sino garantía constitucional.

Lo que son la cosas. Envió Javier Duarte a sus porros a hostigar a la prensa y ahí emergió el hostigador de Rubén Espinosa. El altivo informador intentó golpearlo cuando protestaban por el crimen de Goyo Jiménez. Ahora aparece en el caso Karlo Reyes. Ahora lo hallan en el día de perros por la protesta magisterial.

Acosador, dedicado a la intimidación, es el eslabón perdido del crimen de Rubén.

Queriendo joder, se jodió don Javier.

(Con información de mussiocardenas.com)

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