El secuestro mudó en feminicidio

•Una vez más, con el crimen de Columba Campillo, el miedo y el temor se respira, siente y huele en Veracruz
•Hartazgo de la población electoral descarrilará en las urnas a Carolina Gudiño y Ana Guadalupe Ingram asegura el politólogo Carlos Ronzón Verónica

La bala que mató a Columba Campillo, la chica de 16 años, también descarrilará a las candidatas priistas a la curul federal por los distritos de Boca del Río, Carolina Gudiño, y de Veracruz, Ana Guadalupe Ingram, según el politólogo Carlos Ronzón Verónica.

Esa bala las llevará a la derrota en las urnas el 7 de junio, dice el maestro, porque Columba aglutina el coraje social y la indignación popular que rebasó la tormenta en el vaso con agua en que se ha convertido Veracruz, primero, con la fallida prevención del delito, tarea del secretario Arturo Bermúdez Zurita, y segundo, con la creciente y multiplicada impunidad, tarea del Fiscal Luis Ángel Bravo Contreras.

Es más, los casquillos de esa bala llegaron el domingo 10 en la tarde a la marcha de familiares, amigos, parientes de otros desaparecidos y asesinados y parte de la población electoral, en donde el clamor general era el mismo: votar en contra de las candidatas priistas.

Peor tantito, mientras el cadáver de Columba era velado en la funeraria, la señora Gudiño llegó con su esposo, según ella, a dar el pésame, aparecida ahí sin ninguna relación amical con la familia, y de plano, y de acuerdo con la información publicada en el periódico Notiver, la corrieron con menosprecio, por incómoda y oportunista.

Y más por el cinismo de su pasado, cuando tiró primero la curul local, y segundo, también abandonó la curul federal para asumir la alcaldía jarocha donde tenía presupuesto millonario a su servicio.

El coraje y la indignación social al límite. Y más por lo siguiente:

Según Carlos Ronzón, en Veracruz se está reproduciendo el mismo esquema de inseguridad vivido y padecido en otras ciudades como Torreón, Monterrey, Tijuana y Ciudad Juárez, donde los malosos tuvieron como modus operandi el secuestro, asesinato y ultraje de niñas hijas de familias pudientes, aun cuando inició con el mismo sadismo, quizá peor, con las jóvenes de barrios populares, y que llevaron a la filmación de una película con Jennifer López, donde interpreta a una reportera atrás del hecho noticioso, arriesgando, incluso, la vida misma.

Tal cual aquel nivel de sadismo se reproduce ahora en Veracruz, y más, como ha publicado el semanario Proceso en el número 2010 del 10 de mayo, con la presencia en Veracruz del Cartel Jalisco Nueva Generación y los Zetas, que siempre han estado y permanecido aquí.

EL MIEDO Y EL TEMOR SE SIENTEN Y HUELEN

En la marcha dominical por Columba, dice el profe Ronzón Verónica, se sintió y olió el miedo y el temor al jinete apocalíptico de la inseguridad que cabalga de norte a sur de y este a oeste de la tierra jarocha.

El miedo, por ejemplo, a dejar a la hija en la escuela privada y que ahí la secuestren.

Y/o en todo caso, salga de la escuela y de pronto, zas, llegue un comando armado y se la lleve.

El miedo a que la hija vaya al bulevar a hacer ejercicio como miles de personas cada mañana y la levanten.

El miedo a que la hija vaya a una fiesta con sus amigos y desaparezca.

El miedo a dejar a la hija a la plaza comercial como se estila y nunca, jamás vuelva a casa.

El miedo a que vaya a un antro con el montón de amiguitas y le guste a un maloso y disponga de ella.

Hay miedo, pues.

Y el miedo y el temor y el horror que cada familia suda en Veracruz ha mudado a un rechazo canijo a todo lo que huele a PRI, entre ellos, y más que nadie, los candidatos a diputados locales.

Por eso, la posibilidad electoral para las señoras Ingram y Gudiño de ganar en las urnas se ha diluido, reduciéndose a nada.

La coyuntura social, pues. El hartazgo. De hecho y derecho, el encabronamiento.

Bien lo dijo la mamá de Karime Alejandra, la niña de 5 años secuestrada, asesinada y sepultada en una fosa clandestina de Coatzacoalcos:

“Hoy secuestraron a mi hija. Mañana puede ser la tuya”.

Por eso, así haya sido, como afirma el Fiscal, una amiga de la familia la autora intelectual del secuestro y crimen de Columba…

Así haya contratado a un expolicía, El Johnny, y tres compinches más…

Así hayan inculpado a La banda de los Porkys del fraccionamiento Costa de Oro…

El hecho es concreto y específico:

A Columba la secuestraron con el único objetivo de cobrar un rescate, es decir, un billete.

Y como por alguna razón enigmática todavía de que se le cayó la venda y reconoció a los plagiarios la mataron.

Tal cual el plagio se convirtió en un feminicidio dice Carlos Ronzón, y por eso el coraje que ha aglutinado la solidaridad de un número incalculable de padres de familia, hermanos y parientes de tantas mujeres victimizadas en el Veracruz del general de West Point y la Interpol, Arturo Bermúdez Zurita, y el Veracruz del Fiscal General de nueve años más de frivolidad y petulancia, Luis Ángel Bravo Contreras.

Por: Luis Velázquez

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