El sexenio excluyente

•Ningún boletín de prensa refiere una política de Estado para los indígenas y campesinos
•El barco duartista ha caminado en Veracruz sin una visión de Estado, en el día a día, y en la tarea pública sin sentido

Cuatro años, siete meses y 13 días después está claro que al duartismo nunca, jamás, le ha interesado el millón de indígenas ni tampoco los entre 2.5 a 3 millones de campesinos.

Ni una gira en tales municipios. Menos, mucho menos, una acción de gobierno.

Tal cual, si vamos a los boletines expedidos por la dirección de Comunicación Social del gobierno de Veracruz, en la agenda pública sólo predominan temas, digamos, urbanos.

Pero, además, con hechos intrascendentes que de manera dudosa y cuestionable nunca, jamás, han servido para enaltecer la calidad de vida de cada familia.

Por ejemplo, el viernes 10 de julio, la bitácora de boletines expedidos fue la siguiente:

El gobernador en Coatzacoalcos reunido con los medios. Motivo: el día de la libertad de expresión. Ahí anuncia “el inicio de grandes obras”. Y entre ellas, enmarca la reconstrucción de la autopista Coatzacoalcos-Minatitlán.

Un boletín anuncia un nuevo portal para verificar los autos robados.

Otro más dice que la Secretaría de Salud esteriliza mascotas.

Otro más anuncia que clausuran el ciclo escolar en la escuela Conacalli teniendo como padrino al escritor Sergio Pitol.

Otro, que entre Veracruz y Sao Paulo, Brasil, hay cooperación para producir etanol.

Otro anuncia el festival Siembra un árbol en tu imaginación.

Un documento anuncia el Consejo Estatal de Participación Social.

También la capacitación de agentes de Tránsito en derechos humanos.

Luego del desayuno con los medios en Coatzacoalcos, el gobernador entregó los pagos del Seguro a jefes de familia en Coatzacoalcos y escrituras a familias de Nanchital y Cosoleacaque.

Un boletín exalta que Veracruz ocupa el primer lugar en registro vehicular.

Y uno más informa que en Medellín nombraron un Oficial del Registro Civil.

La vida pública light, pues.

UN GOBIERNO SIN VISIÓN DE ESTADO

El viernes 10 de julio ejemplifica un día cualquiera, seleccionado al azar; pero además cotejado con otros días. Los días de julio, por ejemplo.Y en todos, la misma constante. Es decir, la intrascendencia en los días que pasan.

Incluso, reproduciendo el periodismo convencional, donde la mayor parte del contenido gira alrededor de la declaracionitis, la terrible enfermedad de hablar y hablar como parte de una diarrea verbal, sin que los días dejen huella en el alma colectiva.

Por ejemplo, que cada habitante de Veracruz “siembre un árbol en su imaginación” suena a pitorreo cuando, además, la imaginación de cada ciudadano está repleta de muertos, secuestrados, desaparecidos y fosas clandestinas.

Por ejemplo, que los agentes de tránsito son capacitados en derechos humanos, cuando, caray, nadie les quita su fama pública de mordelones.

Que lanzaron por internet un portal para verificar los autos robados cuando Veracruz ocupa el tercer lugar nacional en coches sustraídos a sus dueños y, bueno, así remediarán, ajá, el ranking con las redes sociales, a las que tanto han satanizado.

Que toman la protesta al Consejo Estatal de Participación Social, cuando el sexenio ya se va y cuando existe una población harta del estilo personal de gobernar y ejercer el poder con políticos enriquecidos, soberbios y petulantes, a quienes los pendientes sociales se les resbalan.

Que el jefe máximo anuncia grandes obras en el sur de Veracruz, cuando la población electoral voltea a todos lados y por ningún lado las mira.

Y, bueno, ningún boletín refiere que por accidente un secretario del gabinete legal y ampliado del duartismo anduvo en las horas laborables del 10 de julio en alguna de las regiones indígenas, desde la sierra de Chicontepec, en el norte, hasta el Valle de Uxpanapa, en el sur.

Lo peor: boletines de prensa, derivados, claro, de las acciones del gobierno, pero sin ninguna visión de Estado.

El día a día, sin un destino superior como objetivo.

Allá, el millón de indígenas y los 3 millones de campesinos que las lidien como puedan.

Total, 450 años antes de Cristo así vivían y así la han librado de entonces a la fecha.

En contraparte, el saldo para el trío de voceros del gobierno de Veracruz es catastrófico:

María Georgina Domínguez, diez reporteros asesinados, más tres desaparecidos, que a la fecha, secuestrado el primero, Manuel Fonseca, en Acayucan, el 17 de septiembre del año 2011, los tres han de estar muertos.

Alberto Silva Ramos, un reportero asesinado.

Juan Octavio Pavón, dos reporteros asesinados.

Los 16 crímenes, en la impunidad.

Pero, además, varios trabajadores de la información que fueron ejecutados, satanizados después de muertos al ligarlos con los malandros.

La oficina de Comunicación Social, una dependencia más donde la burocracia informativa se ha aposentado, sin apegarse al Plan Estatal de Desarrollo 2011-2016, librando los días sin sentido.

Por: Luis Velázquez

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