El Tren Maya, los combustibles y lo que perdió Andrés

Por Jorge Curiel H.

Hace algunos días vino Andrés, en completo desacato a los protocolos que la Secretaría de Salud estableció para dar batalla sin tregua al coronavirus SARS-CoV-2 que amenaza nuestra salud, nuestra economía y también nuestra normalidad, a dar el banderazo de salida a los trabajos de construcción del Tren Maya. En alguno de los eventos que el “gran líder” -no lo digo en tono burlón, más bien aludiendo su actitud- mencionó que en Quintana Roo habrá, además de las estaciones de pasajeros, terminales de carga, lo cual me parece magnifico, pero innecesario. 

El estado de Quintana Roo ha logrado ser eficiente en cuanto a la infraestructura necesaria para el traslado de mercancías, mismas que principalmente abastecen los sitios turísticos, el argumento para la construcción de estas terminales es que los combustibles llegan al estado por vía terrestre y sería más barato y eficiente lograr hacerlo por vía férrea. 

Yo me pregunto si los transportistas que mueven el combustible hasta nuestro estado ¿ya tienen conocimiento al respecto? Tradicionalmente el transporte de combustibles en México ha sido la manzana de la discordia y el negocio más codiciado por quienes sexenio tras sexenio quieren ser los elegidos por Pemex para realizar el traslado de estos, basta recordar el enorme crecimiento que durante los gobiernos priistas tuvo Transportes Unidos, quien realizaba en exclusiva los traslados del hidrocarburo y sus derivados para la paraestatal.  No creo que los transportistas que hoy tienen estas cotizadas concesiones reciban la noticia con mucho agrado y será de esperar que lo hagan evidente en próximas fechas.

Espero que el Tren Maya traiga prosperidad, aunque creo que será la generación de empleos temporales durante su construcción la mejor aportación que este tendrá para el estado, ya que los destinos turísticos que aquí se encuentran reciben a sus visitantes prácticamente en su totalidad por vía aérea. Aunque los traslados del Aeropuerto Internacional de Cancún hacia la Riviera Maya y Tulum se realizan por vía terrestre, no veo que pudieran ser más eficientes y económicos por medio de el tren, lo que si estoy seguro es que el impacto ambiental y de destrucción de zonas protegidas será mayúsculo y su afectación será irreversible.

Pronto se dará en Quintana Roo la reapertura total de los negocios, conoceremos cuál es realmente el impacto que el COVID tuvo en el sector turístico y los sectores que de él dependen, hasta ese momento podremos saber si un Tren traerá algún beneficio a la nueva forma en que se desarrollará el turismo y podremos entonces evaluar si la construcción de este es o no  necesaria, mientras tanto yo lo seguiré viendo como un capricho de campaña que busca a toda costa ayudar a Andrés a encontrar aquella popularidad que extravió hace algunos meses y que con tanto traspiés no sabe ni siquiera dónde buscarla.

Estoy a sus órdenes para cualquier comentario sobre esta columna en: 

jcurielh@gmail.com

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