El Veracruz de Duarte se ensaña contra mujeres

Javier Duarte de Ochoa, Gobernador de Veracruz, logró en su sexenio –que ahora tiene ya 5 años y 5 meses–, como la entidad más peligrosa para ejercer el periodismo en México y, además, la de mayor riesgo para los comunicadores de todo el Continente Americano, de acuerdo con diversos organismos de México y el extranjero.

Este “logro” del mandatario priista, quien el 14 de octubre pasado presumiera los avances de su Gobierno contra la inseguridad con la puntada de que “antes se hablaba de balaceras y asesinatos [en Veracruz], de participación de la delincuencia organizada, y hoy hablamos de robos a negocios, de que se robaron un Frutsi y dos Pingüinos en el Oxxo”, se ha corroborado en 2015, pues en los cinco primeros meses del año dos comunicadores han caído asesinados a manos de criminales.

El 2 de enero pasado, el fotoperiodista Moisés Sánchez Cerezo fue sacado por un grupo armado de su casa y apareció muerto 23 días después en el municipio de Medellín de Bravo.

Por si fuera poco, hay testigos y evidencias que señalan al ahora Alcalde desaforado y prófugo Omar Cruz Reyes, como el autor intelectual del homicidio de Moisés Sánchez, con quien tenía diferencias, por los señalamientos que hacía el reportero sobre hechos de inseguridad en la zona. Pero hasta ahora, nadie ha podido encontrar ni llevar ante la justicia al ex Edil de origen panista, pero con una abierta inclinación y simpatía por Duarte de Ochoa.

El 4 de mayo, además, fue encontrado el cuerpo del periodista y locutor veracruzano Armando Saldaña Morales, en una zona limítrofe de Veracruz con Oaxaca.

Saldaña Morales, de 53 años, trabajaba en las estaciones radiofónicas La Ke Buena y Radio Max, y colaboró en medios veracruzanos como El Mundo de Córdoba, El Sol de Córdoba y La Crónica de Tierra Blanca.

De acuerdo con reportes oficiales y de corporaciones policiales, el cadáver, con señales de tortura, fue localizado en una parcela entre las comunidades de Morelos y La Aurora en el municipio oaxaqueño de Cosolapa. Sobre el caso, el Gobierno de Javier Duarte tampoco ha dado respuestas.

Pero los periodistas no los únicos caídos en esa entidad. Una cifra escalofriante de 33 mujeres asesinadas durante los primeros cinco meses de este año se ha sumado a la lista negra del Gobernador.

El caso más reciente es el de Columba Campillo, de 16 años, martirizada y arrojada sin vida en un terreno baldío en Boca del Río. La hallaron con su ropa deportiva puesta, ultrajada sexualmente, amarrada de pies y manos. En este caso, ya hay detenidos, pero también mucha polémica sobre el actuar de la Fiscalía, pues información extraoficial indica que el ataque fue organizado y perpetrado por una banda de “juniors”.

Verónica Cruz Sánchez, del Centro Las Libres, dijo ayer que Veracruz, después del Estado de México, es el lugar en donde más se violentan los derechos humanos de las mujeres. Y si no se toman acciones urgentes, alertó, “va para un panorama crítico como Ciudad Juárez o el Estado de México”.

Lo urgente, opinó la activista, es la Alerta de Género, que las organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres se articulen más con la sociedad y exigir a la Secretaría de Gobernación (Segob) ese mecanismo de defensa, pues en Veracruz no hay política para el respeto a la mujer.

En cuanto a los feminicididos en la entidad, Cruz Sánchez dijo que es notoria “una violencia más allá de lo doméstico”, y en la que confluyen violencia sexual, trata de personas, desapariciones forzadas y la delincuencia.

El Veracruz de Javier Duarte de Ochoa sigue cobrando víctimas y, encima, deja sin resolver la mayoría de las investigaciones por asesinato en la entidad, lo que muestra también, de acuerdo con activistas, su poco interés por la aplicación de la justicia. La impunidad es la marca de un sexenio que agoniza y que lo situará como uno de los peores gobernadores que le haya tocado padecer a la ciudadanía veracruzana.

Sin embargo, en los meses, la sociedad civil está dispuesta a movilizarse y evitar que el priista se vaya limpio tras una cauda de irregularidades y omisiones que ha mantenido en estado de alerta a la entidad, ahora también ensangrentada por una imparable violencia de género.

(Con información de Sin Embargo)

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