El Veracruz de los jodidos

Expediente 2018

Por: Luis Velázquez

La desigualdad económica y social es canija en Veracruz.

Una entidad geográfica, la cuarta más importante del país en capacidad electoral, pródiga en recursos naturales, habitada por jodidos.

Doscientas familias poseen el sesenta por ciento de la riqueza estatal.

Cada seis años, en el caso de la gubernatura, y cada cuatro años en el caso de los presidentes municipales, aparecen nuevos ricos y nuevas fortunas familiares.

En 1803, Alejandro de Humboldt entró a México a través de Veracruz y quedó asombrado, deslumbrado, aterrorizado, con la espantosa miseria y pobreza, y por añadidura, con la terrorífica desigualdad social.

Léase, por ejemplo, el siguiente contraste en Veracruz hoy:

Unos días antes de dejar la presidencia municipal de Poza Rica, el líder petrolero de la sección 30, Sergio Lorenzo Quiroz Cruz, se autopagó medio millón de pesos como aguinaldo.

En tanto, la síndica única, Inés Adriana Gómez García, recibió un bono de salida de casi medio millón de pesos y los regidores entre 200 a 400 mil pesos de bono de partida en el llamado “año de Hidalgo” (La Jornada, Eirinet Gómez).

Y la LXIV Legislatura de He Man Sergio Hernández, el gran coordinador de la bancada panista, en las nubes.

También en las nubes, la Comisión de Vigilancia del Congreso.

Y ni se diga el panista titular del ORFIS, Antonio Lorenzo Portilla Vázquez.

 

DOS DÍAS CAMINANDO A UNA CLÍNICA

 

En contraparte, en Texcatepec, uno de los municipios norteños de Veracruz, la población está sufriendo porque llegar a la clínica de salud han de caminar, ni más ni menos, dos días.

Y dos días ahora cuando la yunicidad alardea en campaña propagandística sin antecedente, páginas y páginas mediáticas completas, sobre fabuloso plan carretero.

Plan, claro, que no llega a Texcatepec, en el corazón de la montaña de Chicontepec.

Y lo peor, el transporte público de pasajeros, ordenado y reordenado por el secretario de Seguridad Pública, Jaime Téllez Marié, de quien depende la dirección, se niega a dar el servicio a la población enferma.

De Tecatepec a Chicontepec hay 138 kilómetros, los que cada vez que hay un enfermo, las familias caminan.

“La gente se muere en el camino. Las mujeres dan a luz en el camino”.

Y de ñapa, los médicos del Sector Salud del doctor Irán Suárez Villa prohibieron, desde el escritorio y la oficina, a las mujeres indígenas utilizar el servicio de las parteras, que porque sus vidas peligran, ajá.

 

ENCARCELADOS SIETE NIÑOS

 

Otra cara de la desigualdad social:

En Poza Rica, siete niños fueron encarcelados acusados de saquear una escuela primaria.

La policía los sorprendió con los objetos robados. (Vanguardia, rojo acontecer, 19, 1, 2018)

Les apodan “La banda de las escuelas”. La última atracada, “Francisco González Bocanegra, en la colonia popular, División de Oriente.

Niños y adolescentes los detenidos.

Ya tenemos otras bandas peligrosas. “La banda de los Frutsis”. “La banda de las láminas” que integrada, dijo la yunicidad, por burócratas y ex duartistas. Ahora, “La banda de las escuelas”. ¡Vamos bien!

Tan bien que en Xalapa, los vecinos del fraccionamiento “El Tejar” bloquearon las calles y avenidas, a la altura de la colonia “Rafael Murillo Vidal”.

Solo clamaron seguridad. Seguridad ante el tsunami de violencia. Seguridad ante el tiradero de cadáveres, nueve descuartizados la semana anterior. Seguridad en el día y la noche. Seguridad en el diario vivir.

La inseguridad que según el gobernador “se maximiza”, el nuevo concepto político para definir lo que Javier Duarte resumía en cuatro palabras bíblicas: “Aquí, no pasa nada” y que, claro, pasaba, como pasa hoy.

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