El voto de castigo es cíclico en el elector mexicano, y ahora toca a PRI, PAN y PRD: Analistas

En la batalla electoral del próximo 7 de junio las tres principales fuerzas políticas en el país [los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y De la Revolución Democrática (PRD)] “tienen las de perder”, coincidieron especialistas consultados por SinEmbargo, quienes también destacaron que ante el actual clima de hartazgo social, impunidad y crisis de representatividad y de confianza, los electores podrían ejecutar su voto de castigo a cualquiera de las tres insignias, dejando así el campo abierto para nuevas opciones.

La credibilidad hacia los partidos o la partidocracia que estamos viviendo en estos momentos está en una etapa muy difícil, consideró Julio Jiménez, especialista en Derecho Constitucional de la Universidad La Salle. “Los partidos están viviendo momentos de poco reconocimiento de poca credibilidad de un desprestigio ganado a pulso”, dijo, y añadió que esas razones podrían beneficiar a partidos que están naciendo y están dando nuevo rostro a la democracia en el país.

Para el analista político Sergio Bárcena Juárez, del Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México, la particularidad que vamos a vivir es una fuerte crítica, que viene desde el 2012 y se acentuó el año pasado, hacia el sistema de partidos y la propia clase gobernante en México “que se asume como un grupo en el poder que se enriquece a sí mismo, que actúa con impunidad y que los recursos los utiliza de manera ineficiente”.

De acuerdo con el informe “La geografía electoral de 2012″, publicado por México Evalúa en conjunto con la Universidad de Stanford, tras las elecciones presidenciales donde resultó ganador Enrique Peña Nieto del PRI, el voto de castigo jugó un papel importante.

Los datos revelaron que los partidos en el poder a nivel local resultaron ser más afectados en cuanto a violencia y desempleo. Por ejemplo, siendo la inseguridad uno de los problemas que más afectaban a la población en el norte del país, los ciudadanos castigaron principalmente al tricolor que gobernaba en más estados y en menor grado se castigó al blanquiazul, pese a que era el partido en el poder. Tanto el voto de castigo por violencia como el de empleo beneficiaron al PRD, de quien era candidato Andrés Manuel López Obrador.

En tanto, el “Estudio, Violencia y Estructura Social (EVES)” del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), publicado en 2014, muestra que en 1994 y 2012 en la mayor parte de los municipios ganó la oposición. Aquí habría que precisar que el dato no se refiere al resultado en general, sino a la diferencia porcentual de las preferencias por el partido en el gobierno y el principal partido de oposición por municipios.

Los informes rescatan el hecho de que el electorado mexicano parece ser uno que, en general, tiende ligeramente al voto de castigo en todos los niveles de gobierno.

“Hay un fuerte voto de castigo y ese sí es considerable cuando hay violencia, [pero] en ese sentido dependerá mucho cuál sea la relación entre el partido en el gobierno estatal y partido en el gobierno federal. Por ejemplo si el PRI es el partido en el gobierno estatal local y –como sabemos es el partido en el gobierno federal– va a haber un fuerte voto de castigo hacia ese partido”, dijo Bárcena Juárez.

LA CRISIS DE PARTIDOS

Los especialistas coincidieron en que habrá el voto de castigo este año porque se presentará un inconformidad general por la clase política mexicana y dará oportunidad a otras opciones como los candidatos independientes o los nuevos partidos políticos.

“Yo creo que el voto castigo será en función de esta expresión de decepción de inconformidad, un profundo sentimiento de hartazgo, de cara a la impunidad, a la gran corrupción que existe en los partidos, al alto nivel de impunidad en el que estamos viviendo en este momento”, comentó el especialista de La Salle.

Agregó que la situación económica no ha mejorado, tampoco la generación de empleo ni la calidad de vida en función de una Reforma Energética que se presumió para reactivar la economía, pero “lo que sí hemos visto es la impunidad, el exceso de algunos actores políticos que –haciendo uso y gala de su influencia política– pues han podido gozar de impunidad y han podido verse beneficiados de manera económica en algunos negocios que ya están dándose a la luz pública, como la adquisición de inmuebles”.

Y para eso está el voto de castigo, que funciona como una forma de expresar de manera legítima y democrática que no hay confianza en los partidos políticos, pero sí una profunda decepción y una clara manifestación del descontento y poco reconocimiento por parte de los ciudadanos en prejuicio de algunos gobiernos a nivel federal, estatal y municipal.

Bárcena Juárez detalló que ante este contexto ya no se verá un voto de castigo sólo al partido en el poder sino al mismo sistema político en general. “A eso [el voto de castigo] le tenemos que aunar un castigo al sistema en general, se juntan esas dos lógicas de castigo a un partido local o federal y el voto de castigo generalizado al funcionamiento del sistema político y a la clase política en general”, explica.

EL CAMBIO DE COLOR

En lo relativo al voto de castigo, el estudio del CIDE señala que en las elecciones presidenciales la diferencia porcentual entre el partido en el gobierno y el partido de oposición que obtuvo más votos acusa una cierta inclinación a favor de la oposición respecto a lo que sería una distribución “normal”.

En las elecciones de Gobernador, expone, también se observa una distribución ligeramente inclinada a favor de la oposición pero más concentrada hacia el centro, es decir, en la que la diferencia entre el desempeño electoral del partido en el gobierno y su principal competidor es más estrecha. Y en cuanto a las elecciones presidentes municipales se muestra una distribución inclinada a favor de la oposición, pero con una presencia que llama la atención de municipios en los cuales el partido en el gobierno ganó a su principal competidor por una diferencia porcentual mayor al 80 por ciento.

En lo relativo a los resultados electorales por partido, cada ámbito muestra sus propias particularidades: en general el PRI y el PAN tienden a disputarse el primero y el segundo lugar, mientras que el PAN y el PRD tienden a disputarse el segundo y tercero.

Otro asunto destacado en el informe del CIDE es que las elecciones presidenciales y las de gobernadores son aquellas en las que la diferencia porcentual entre el partido ganador y el segundo lugar tiende a ser más estrecha, mientras que en las elecciones de diputados y de presidentes municipales dicha diferencia tiende a ser ligeramente más amplia.

Para los especialistas, la sociedad actual es una sociedad más informada, que está más involucrada y que participa de manera más directa más intensa y directamente; sin embargo, reconocen que las llamadas a no votar y el abstencionismo que promueven no es una de las soluciones más optimas pues beneficiarían precisamente a los partidos que históricamente han gobernado al país.

“Estoy seguro que no se van a dejar sorprender ni engañar [la sociedad] por el canto de la sirena a nivel municipal, estatal o federal. [] Estoy seguro van a cambiar de color en el gobierno a nivel estatal (por mencionarte Michoacán, Guerrero) que van a cambiar de colores en el gobierno estatal derivado de la negligencia, derivado de la corrupción, derivado de la poca función del gobierno la República a nivel federal, estatal y municipal en sus tres niveles de gobierno, la poca acción, la poca respuesta las demandas ciudadanas y ahí se va a haber con toda transparencia el voto de castigo”, dijo Julio Jiménez.

“Ahí este voto de castigo se va a traducir en un voto de confianza a las nuevas fuerzas políticas que están naciendo”, afirma al explicar que los ciudadanos al ejercer su legítimo derecho de vota, aun utilizando la “válvula de escape” que es el voto de castigo las fuerzas políticas minoritarias o no tan representativas a nivel nacional serían los grandes beneficiarios o los grandes ganadores de esta contienda electoral, “porque el voto de castigo hacia al partido en el gobierno pues obviamente representaría un voto de confianza a estas fuerzas políticas minoritarias”, planteó.

(Con información de Sin Embargo)

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