Elecciones del miedo, habrá atentados

•Cuidado, no vote

Por: Luis Velázquez

I

Veracruz se alista para las elecciones del miedo con los diputados federales.

En Lerdo de Tejada, una emboscada con granadas al cuerpo policiaco, con tres elementos muertos.

En la Cuenca del Papaloapan nuevas fosas clandestinas en Carlos A. Carrillo, Chacaltianguis y José Azueta.

En Poza Rica, una persona ejecutada y su cadáver tirado desde un puente ante la vista de peatones para acrecentar el temor.

En Martínez de la Torre, un par de asesinados a cuyos presuntos homicidas el pueblo detuvo y encarceló en un salón.

En Xalapa, fuego cruzado con un muerto.

Etcétera.

50 muertos, pues, en el primer mes de año 2015, que llenan de terror y horror el ánimo electoral.

Al ratito empezarán las redes sociales… conforme se acerque el 7 de junio: Cuidado, no salga a votar. Permanezca en casa. Habrá atentados.

De acuerdo con los científicos sociales y electorales, si la población va a las urnas, el PRI perderá.

Y si, por el contrario, el ciudadano queda en casa, entonces, el tricolor tendrá posibilidades de ganar.

Las elecciones del miedo.

Pero, además, los comicios de la inseguridad y la impunidad, y de la convulsión social, y de la alianza entre policías, políticos y los carteles y cartelitos.

Elecciones en riesgo, pues.

II

El diputado local, Ricardo Ahued Bardahuil, ha reaccionado con furia ante tantos retenes militares en las carreteras y autopistas.

Y es que si de pronto el ciudadano viaja, digamos, de Xalapa a Veracruz y/o viceversa, tantos retenes tienen un significado.

El único: los demonios andan sueltos. Los señores de la droga han vuelto y disputan la jugosa plaza Veracruz. El choque de trenes, el ajuste de cuentas, descarrilando la vida pública.

Según las versiones, tres carteles caminan de nuevo en la tierra jarocha, de igual manera como en los años 2011, 2012 y 2013, tiempo aquel cuando la vida estaba prendida de alfileres.

Ahora, una vez más la pesadilla de regreso.

¿Por qué?

Temerarios y audaces hay quienes aseguran que si aquí andan se debe a que Veracruz es tierra fértil.

Y tierra fértil porque desde algún lado del poder público les garantizan protección, mejor dicho, impunidad. Impunidad a secas.

Si la tendencia sigue, entonces, el ciudadano común y sencillo que todos los días vive en el anonimato social, habrá de prepararse para el infierno, más recrudecido que nunca, si se considera el mes violento de enero que ha terminado.

III

En ningún momento Veracruz es una ínsula aislada del resto nacional.

En Guerrero, por ejemplo, el estado más turbulento y revolcado, con mayor volumen de violencia luego de los días álgidos de Michoacán, hay seis cárteles y cinco guerrillas disputando el territorio donde la pobreza, la miseria y la jodidez alcanzan la plenitud.

Según el reportaje de José Gil Olmos, Proceso 1996, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional, CISEN, ha documentado la rebatinga entre el Cártel del Golfo, Los Beltrán Ley, la Familia Michoacana y los Zetas.

Por eso, así como estamos ahora y aquí que nadie descarte que sigan apareciendo más fosas clandestinas, con más cadáveres y que de pronto, zas, decenas de familias lleguen a preguntar si están los cadáveres de sus parientes desaparecidos.

Nada fácil sería que otra vez en la avenida Ruiz Cortines, en Boca del Río, tiren otros 33 cadáveres como sucedió en el año 2011 cuando la cumbre de procuradores de Justicia y de presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia del país.

Y que los malosos fusilen a un matrimonio completo como en Paso de Ovejas con un bebé en los brazos de su madre.

Y que también rafaguean a los autobuses de pasajeros como aconteció en la carretera de Tempoal a Pánuco.

Y que sigan tirando cadáveres en la vía pública como una estrategia para aterrorizar a la población.

“Elecciones en medio de la convulsión” como titula Proceso al reportaje de José Gil sobre Guerrero, donde a 15 presidentes municipales les han documentado sus nexos con la delincuencia organizado.

IV

Señor secretario de Seguridad Pública, póngase a chambear.

Señor Fiscal, resultados.

Señor director de la Agencia de Investigaciones, hechos.

Señores comandantes de las policías ministeriales, chambee.

Señores de la Fuerza Civil, chambeen.

Señores militares y navales, chambeen.

Demasiada sangre ha corrido en el territorio jarocho… que sabía reír y cantar.

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