Empresarios, historia o histeria

Postigo

Por: José García Sánchez 

La izquierda añeja quiere seguir viendo en las diferencias de clase, el capitalista, al enemigo a vencer. Hay otros y más dañinos. De esto se ha dado cuenta el mundo y los progresistas han advertido la necesidad de la conciliación, incluso con su antagónico ancestral cotidiano que es el empresariado.

El propio José Mújica habla de esta situación en una entrevista sobre la necesidad de los empresarios, que, a decir del ex presidente de Uruguay, es como la sífilis, inevitable, porque sin el cuerpo donde anida el mal, la enfermedad no existe. El empresariado, para Mújica, es un mal que no puede evitarse.

Empresarios y gobiernos se necesitan para sobrevivir, esta es una situación que requiere de negociación, pero sobre todo de sentido histórico. Crear pobres, como se había hecho en México desde hace muchos años, desestabiliza la paz social y, lo que es peor abre las puertas a agentes externos con el aparente propósito de salvar al país.

Ejemplos en la historia hay muchos, la mayoría tiene que ver con el accidente geográfico de tener un vecino como el que tenemos, pero también con ellos hay que armonizar porque, sucede lo mismo: de su relación depende la sobrevivencia de ellos y de nosotros.

Para conciliar es necesario negociar, es decir, ceder un poco y ganar un poco conforme avanzan las pláticas con el objetivo final de llegar a acuerdos. Sea progresista o no alguna de las partes, ninguna o ambas.

Lo que antes era irreconciliable, ahora tiene lugar en la mesa de negociaciones. De otra manera es más difícil gobernar, tarea de por sí ardua, porque asegura Mújica, resuelven problemas que el gobierno no puede solucionar.

Ahora, algunos empresarios en México, quieren organizarse a través de cúpulas, que es su costumbre, para aprovechar la oportunidad que le ofrece en nuevo régimen y votar a la mitad del sexenio contra la continuidad al frente del Ejecutivo Federal, del que se dicen ser afectados.

Romper las malas costumbres financieras no implica daño alguno puesto que ante le ley, la costumbre que intentó convertirse en tradición mexicana, se rompe con la legalidad. Sobran voces que exigen endeudamiento para salvar a las empresas, es decir volver al pasado a pesar de las malas experiencias que arrojaron.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar Lomelín, quien apoyara todavía hace unos días, de manera intermitente, la 4T, ahora se vuelca a favor de un empresariado que mostró también su falta de atención social, agilidad mental y compromiso histórico. Convoca a no permitirle a Andrés Manuel López Obrador, concluir los últimos tres años de mandato. Proselitismo válido para los partidos políticos, cuyo objetivo es obtener el poder en las urnas, pero para un grupo esencial en la economía del país pareciera que la postura no corresponde a este tiempo.

La mano del gobierno está tendida no sólo a los empresarios sino a todos los gremios y hasta a los grupos de presión. Se trata de una convocatoria abierta y permanente al diálogo, al consenso, no de imposiciones como en el pasado.

Así como los gobiernos progresistas pusieron a tiempo el reloj de las negociaciones con las fuerzas sociales, políticas y económicas para gobernar conjuntamente, como dictamina una democracia, también el empresariado debe darse cuenta de su papel en la historia, y ahora tiene una gran oportunidad.

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