En defensa de los Plurinominales (2)

Casa de Citas

Por: Baltazar López Martínez

“El que toma las riendas del gobierno no debe ocuparse en sus asuntos propios, sino en los públicos; debe únicamente interesarse por el interés general, no apartarse ni lo ancho de un dedo de las leyes que él ha promulgado y de las que es ejecutor, y responder de la integridad de todos los funcionarios y magistrados”.

-Erasmo de Róterdam

“Si fuese posible crear un robot capaz de ser funcionario civil, creo que haríamos un gran bien, ya que las Leyes de la Robótica le impedirían dañar a un ser humano, lo incapacitarían para la tiranía, la corrupción, la estupidez, el prejuicio.”

-Isaac Asimov

“La corrupción es un mal inherente a todo gobierno que no está controlado por la opinión pública”.

-Ludwig Heinrich Edler von Mises

Como decíamos, Jesús Reyes Heroles promovió una reforma de amplio calado, que resultó en modificaciones a la Constitución y que se plasmó en la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procedimientos Electorales (LOPPE) de diciembre de 1977. La LOPPE, entre otros puntos, reconoció a partidos y organizaciones que actuaban en la clandestinidad, como el Partido Comunista Mexicano; también ordenó la apertura de los medios de comunicación para la promoción de los distintos partidos y sobre todo, admitió por primera vez la figura de la representación proporcional, mediante la cual se repartirían 132 escaños en el Congreso según el porcentaje nacional de votos que obtuviera cada partido.

Cada uno de los 500 diputados goza de las mismas prerrogativas, hace daño de la misma manera a la nación, empina a los electores o envilece la función legislativa de la misma manera, sólo que 300 de ellos fueron a las campañas, a sudar la trusa y a comer polvo de los caminos, los otros 200 no, esos esperaron los resultados de la elección para aposentar sus reales traseros en una curul, como si hubieran ido a la campaña, nada más que sin envilecerse al tratar de manera directa con los pobres, los apestosos, con Chana, Juana y Gorgonia, que siempre andan de pedinches y no entienden que la Nación tiene problemas más graves que el de proveer de agua entubada a un rancho de 50 casas.

Como indicamos. Hasta el día de hoy, para elegir a los plurinominales el país se divide en cinco circunscripciones. Cada partido puede postular a 40 diputados por circunscripción, para un total de 200 en todo el país. La postulación se hace mediante un listado, y ese es el punto clave de la perversión corrupta de los partidos y las triquiñuelas y amarres y componendas que rodean la conformación de la famosa lista.

Por eso la figura de los congresistas plurinominales degeneró en un batidillo de intereses cupulares, y de ser la voz de las minorías se convirtió en moneda de cambio para compadres amigos, y allegados. El poder corruptor del dinero y del poder mismo pervirtió la esencia de los plurinominales como la voz de las minorías en el Congreso, de modo que los escaños empezaron a repartirse por cuotas, por tribus, por grupos, por imposiciones.

Verán ustedes, cada político, cada líder, cada dueño de las famosas canicas, se siente con derecho a ocupar los primeros lugares de las mentadas listas. Cuando en los partidos llega el momento de confeccionarlas, las tribus desentierran el hacha de guerra y arman un desmadre mundial para quedarse con las postulaciones, porque saben que los primero cuatro o cinco de las listas tienen posibilidad de llegar al Congreso. Por eso son tan codiciadas, porque el dedazo les garantiza que podrán partirnos la madre desde el Congreso sin molestarse en hacer campaña o gasta un poco de saliva. El ideal de dotar de voz a las minorías se volvió en la práctica en una rebatinga desvergonzada, cuando no una descarada práctica de beneficiar a los hijos, las queridas, los compadres, etcétera. Las minorías se jodieron, víctimas del asqueroso envilecimiento de los partidos, de las prácticas mendaces y de las mañas de las prostitutas del poder.

Muchos de esos diputados y senadores plurinominales de ahora ignoran la historia reciente del país, y desconocen que el privilegio de estar en el Congreso se lo deben a la muerte y sacrificio de cientos de personas. Engreídos y pagados de ellos mismos, los congresistas plurinominales carecen de compromiso con la gente, porque suponen que la gente no los puso en la curul. Le deben el puesto al dueño del partido, al presidente, al amigo, nunca a los mexicanos.

Este sistema que a sus cuarenta años cruje bajo el peso de su desmesura, permitió que las minorías tuvieran voz en el Congreso, sí, pero también dio origen a un vicio que corrompió a una de las principales instituciones del país: según la investigación del periodista Esteban David Rodríguez, del periódico El Universal, 84 familias dominan el Congreso desde 1934. Este dominio se agudizó con el surgimiento de los plurinominales.

Aunque fue el PRI el que se adueñó de la vida política del país durante muchos años, hoy en día hay partidos que son patrimonio familiar, como el Verde Ecologista y el Partido Nueva Alianza, todavía propiedad de la hasta hace unos días moribunda Elba Esther Gordillo. Muy pronto los partidos Acción Nacional, el de la Revolución Democrática, el Partido del Trabajo y Convergencia empezaron a organizarse en torno a las familias y también a las tribus, y cerraron el paso a todo aquel que no llevase en la sangre del linaje.

Las familias Calderón Zavala son un ejemplo. Desde Luis Calderón Vega hasta Margarita Zavala abarcan 30 años de vida parlamentaria, y surgió ya de sus filas un presidente de la república, uno peor que Vicente Fox, el tal Felipe Calderón. “La familia Madrazo de Tabasco dio tres legisladores que reúnen casi 15 años”, escribió Esteban David, “Roberto Madrazo Becerra, que además de presidente nacional del PRI y gobernador, fue diputado federal en 1943, mientras la casa Fabela-Del Mazo-Peña en el Estado de México, ha dado ya cuatro gobernadores y un presidente de México: Isidro Fabela pasó la gubernatura a su sobrino Alfredo del Mazo Vélez en 1945, sin embargo, Enrique Peña Nieto, hijo de su primo Enrique Peña del Mazo, sí llegó a la Presidencia, después de haber dado la cuarta gubernatura a su familia”.

No cantan mal las rancheras las dinastías de Jesús Ortega Martínez; los Bejarano-Padierna, que también han ostentado jefaturas delegacionales, puestos en el gabinete capitalino y asientos en la ALDF, así como cargos en el Congreso de la Unión. Los Monreal, de Zacatecas, encabezados por Ricardo, que fue gobernador del estado, diputado del PRI, de Movimiento Ciudadano, además de senador por el PRD y el PT. Y last but not least los Batres Guadarrama, como diputados federales por el PRD: Lenia, Valentina Valia, Martí, por no mencionar al gobernador de Chihuahua, Javier Corral, que desde su primer hueso legislativo en 1992 ya no volvió a trabajar de nada que no fuera la política, es decir, de los 53 años que cumplirá en agosto de 2019, lleva 27 mamando de la ubre, yendo de un puesto a otro cual desvergonzado trapecista. Hagan ustedes sus consideraciones.

Con todo y la podredumbre, el asco, el envilecimiento, creo que debemos seguir teniendo plurinominales. En caso contrario daremos una vuelta de regreso al gobierno absolutista de la década de los 70 del siglo pasado, y volveremos 50 años en el tiempo. Ya no podemos permitir un retroceso de esa magnitud, pero sí es necesario revisar los métodos de postulación, y asegurarnos al menos de que los candidatos en las listas plurinominales tengan la mínima preparación que se requiere para efectuar la tarea legislativa, porque hay cada caso de ignorantes e imbéciles, que Dios guarde la hora con las decisiones que toman. Calígula nombró cónsul a su caballo, Incitatus, nosotros nombramos diputados a una recua de asnos, que no rebuznan porque rebuznar tiene cierta gracia que les cuesta trabajo dominar

Bien preguntaba el Barón de Holbach: “¿Qué confianza puede tenerse ni qué protección encontrarse en leyes que dan lugar a trampas y enredos interminables, que arruinan a los pleiteantes, engordan a los curiales y facilitan a los Gobiernos el cargar impuestos y derechos sobre las disensiones y pleitos eternos de sus súbditos?”. Yo no sé, díganme ustedes.

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