En Veracruz la muerte tiene nombre: La Máscara de la Muerte Morena

CRÓNICAS DE NOD

Por Christopher G. Rodríguez Jácome

Sin duda Veracruz ha enfrentado crisis muy graves, ha sido víctima de la muerte roja, la muerte azul y, hoy por hoy, de la muerte morena. 

No, no es un cuento de Edgar Allan Poe, es una realidad que vive nuestro estado, y como las anteriores muertes que nos azotaron, esta también llegó con una máscara para impedirnos ver su verdadero rostro y conocer su nombre; sin embargo hoy ya lo sabemos, su rostro es el de la Cuarta Transformación y su nombre, en este caso, es Roberto Ramos Alor.

El secretario de salud de Veracruz, en apenas 13 meses, podría bañarse fácilmente con la sangre de sus víctimas, su modo favorito de arrebatar vida es negar medicamentos y desahuciar a jóvenes y niños a su suerte. 

Durante 2019 en Veracruz murieron al menos 4 niños con influenza por no contar con las condiciones más básicas en las clínicas de la SESVER, el día de ayer otro niño perdió la vida en la entidad, esta vez debido a que se suspendieron los tratamientos contra el cáncer por la falta de medicamentos; y no es porque no hayan comprado, no vaya a pensar mal, para nada, sí se compran, pero acto seguido el personal de la Secretaría de Salud SE LO ROBA, así ha sido denunciado por diferentes directores de hospitales y clínicas. Tarda más en llegar la medicina que en salir a bordo de camionetas de la Secretaría con rumbo desconocido.

¿Será que se las compra y vende a él mismo una y otra vez? Porque siempre se habla de las compras, pero sigue desapareciendo, otro misterio digno de las novelas de Poe.

Hace apenas unos días, familiares de pequeños que reciben atención oncológica, o que recibían dicha atención, se manifestaron en el centro de la ciudad de Xalapa, con cartulinas exigían al gobernador del estado dar una solución para frenar las aberrantes prácticas del secretario de Salud; sin embargo, hasta el momento el gobernador Cuitláhuac García no encuentra la manera de hacerlo, no le interesa hacerlo, o no está en su poder hacerlo, sea cual sea la causa es algo alarmante que un gobernador no pueda poner orden en temas tan delicados como la salud. 

En otras ocasiones se he hablado de la inseguridad, vamos, ahí sí hay excusa, se puede ser muy tonto para hacer algo o muy corrupto para querer evitar la violencia, pero en temas de salud no existen muchas opciones y las que existen recaen en corrupción y total desinterés por la vida humana.

¿Cuántas personas tendrán que perder la vida? ¿Cuántos niños? para que el gobernador se faje las enaguas y corte la cabeza del Secretario de Salud antes de que la muerte en los hospitales se sume a los muertos por la violencia en el estado.

Así es como la muerte morena en Veracruz se quitó la máscara y dio a conocer su nombre, porque prometieron “amor, vida y esperanza” y hoy nos damos cuenta que si un Gobierno de amor, vida y esperanza alguna vez existió, hace tiempo que murió y alguien, o algo… gobierna en su lugar.

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