Encuestas peligrosas

Puente al pasado

Los sondeos de opinión en los que ya nadie cree, sirven para que un grupo de vividores tengan fuerza económica y poder político

Por Ángel Álvaro Peña

 

Desde que los resultados electorales arrojaron un aplastante triunfo de Andrés Manuel López Obrador, los encuestadores miden la popularidad como si con ello pudieran derrocar de un día para otro al presidente de la República. Se pasan midiendo encuestas para exhibir la baja de popularidad o el sostenimiento de un porcentaje aceptable. Ninguno de los encuestadores quiere que crezca más la figura de Andrés Manuel López Obrador, porque quienes pagan esas encuestas amañadas ven cada día más lejos su regreso al poder y la devolución de unos privilegios que nunca debieron tener.

La desigualdad, que ahora es un problema más lacerante en México que el coronavirus, fue creada por ese otorgamiento de canonjías del poder. Así los privilegios crearon miseria, enfermedades, delincuencia, muerte.

Y precisamente los herederos de este tipo de conductas emanadas desde el poder, son quienes pagan y difunden las encuestas con el fin de esperar el momento propicio para dar un golpe de Estado.

La actual labor de los encuestadores es acostumbrar a la población a que disminuye la empatía respecto al presidente de la república, para que cualquier asalto al poder se convierta en algo natural, como si la democracia no existiera. Lo que sucede es que para ellos la democracia nunca existió.

La credibilidad de los encuestadores va a la baja. Cada día tienen menos confianza los mexicanos en ese tipo de trabajos que tienen por costumbre beneficiar a quien las manda a elaborar.

Los encuestadores, semana tras semana dan a conocer la versión muy personal acerca de la popularidad del Presidente para que los enemigos del régimen estén atentos para actuar en el momento adecuado y tienen muchas armas para avanzar en su propósito de desestabilización, ya tienen experiencia en otros países.

Así lo hicieron en Chile y Argentina durante las dictaduras militares, y el inicio de esta desestabilización es precisamente la carestía y el acaparamiento de mercancías de primera necesidad.

Si a esto le sumamos el desgaste que significa para cualquier gobierno la crisis de salud por la que atraviesa el mundo, encontramos que no podemos menos que estar muy alertas sobre los planes de una derecha que noche y día trabaja para impedir que se siga gobernando como se está haciendo hasta ahora.

La aparición de encuestas en las que nadie cree sobre simpatía son originalmente una herramienta para mejorar el servicio público, pero ahora se usan para vivir de la vagancia. Porque resulta por demás vergonzoso que haya toda una industria de este tipo de trabajos que sólo engañan o por lo menos lo intentan.

Ya algunas empresas de encuestas tienen de su parte las fake news, de las que hacen monopolio y en realidad hacen mella en la conciencia y las actividades de la población, pero ellos quieren todo de nuevo y no van a descansar, aunque difícilmente lo lograrán. La población se ha dado cuenta de que sin ellos el país es más sano y hay menos violencia, porque la corrupción tiene su propia guerra y deja muertos y heridos reales. Son en realidad una mafia, de ahí que quieran, a toda costa, regresar al pasado.

Los instrumentos que pueden servir a la población para tener más conciencia sobre la realidad son utilizados como herramientas por los pequeños grupos de presión para fortalecerse, ahí está el burdo ejemplo de los medios, que en realidad crearon verdaderos monstruos que a pesar de su creciente desprestigio continúan medrando de lo que sus palabras pueden afectar una situación.

Es decir, la guerra es permanente, si ellos hubieran ganado de todas maneras estuvieran en pie de guerra porque iban a querer más. Esto significa un verdadero peligro para México y esas condiciones de peligro se mantienen presentes en toda actividad de la vida diaria de México, por ello no debe sorprendernos tanto odio, tantas mentiras, tanta violencia de parte de quienes quieren volver a sentirse dueños de un país que nos corresponde a todos y debemos luchar porque así sea, de otra manera se estará abriendo la puerta a los oportunistas que ven al país como botín de guerra.

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