Es vigente la era del fraude

Postigo

Por José García Sánchez

El consejero presidente del INE, Lorenzo Córdova, quiere desviar la atención de un posible fraude electoral diciendo que el resguardo de la paquetería electoral por las Fuerzas Armadas impide que haya fraudes electorales en el país, cuando sabemos que eso de embarazar urnas, robar casillas, aplicar el carrusel, alterar boletas, es cosa del pasado tratándose de fraude electoral.

Lo actual y Lorenzo Córdova lo sabe perfectamente es hacer el fraude a través de las computadoras que tienen en el INE, en la manipulación del PREP, en la alteración de las actas, en el hackeo de los resultados, en los algoritmos que se les injerte a las computados en el INE, etc.

Por eso es la insistencia de adoptar, cuanto antes las urnas electrónicas. No hay fuerza social más insistente que los propios consejeros electorales para generalizar en todo el país el uso de ese tipo de urnas que han demostrado a lo largo y ancho del planeta su fragilidad y dudosa eficacia,

La aclaración pareciera tratar de justificar algo que nunca se le preguntó y una lección de honradez para menores de edad. Asegurar que no habrá fraude electoral por el simple hecho de que la Guardia Nacional resguarda la paquetería electoral sería tanto como aventurar el nombre de los ganadores en las elecciones.

Lorenzo Córdova pareciera querer ocultar algo y reducir cualquier tipo de fraude electoral a las boletas físicas, cuando el problema está cuando el voto deja de convertirse en boleta y se convierte en número virtual. Es decir, del papel al dígito, de lo real a lo cibernético, de lo concreto a lo abstracto.

La última vez que el entonces IFE embarazó urnas fue en las elecciones de 2006, cuando se inició el voto de los mexicanos en el extranjero y su conteo se llevó a cabo en las instalaciones del Tec de Monterrey en el plantel que está en Viaducto Tlalpan, muy cerca de la sede de las oficinas de la autoridad electoral. Ahí las urnas llegaron con boletas, que nadie sabe dónde y cuándo se llenaron, pero supuestamente eran votos de mexicanos en el extranjero.

El resto de los fraudes se realizaron de manera más sutil, más oscura, más discreta, más elaborada.

Afirmar que no habrá fraude electoral porque las boletas están bien resguardadas acusa dolo y se interpreta como la prohibición de la población meta sus narices después de que los votos vayan a sus distritos electorales correspondientes que es donde debe haber mayor vigilancia. Es decir, desde el momento en que los votos se introducen al sistema de cómputo del INE, y Lorenzo Córdova lo sabe, pero quiere tapar el sol con un dedo.

La desconfianza que crea el propio presidente consejero no es gratuita, se han dedicado él y el resto de los once consejeros, a protagonizar declaraciones, a defenderse de los medios, adicta conferencias como activos militantes de algunos partidos. Un árbitro toma decisiones y espera consecuencias de ellas, pero nunca defiende sus decisiones, porque defenderla implica romper la imparcialidad que debe contener toda acción y pensamiento de cada uno de sus integrantes.

Es decir, los responsables del fraude electoral dejaron de ser los partidos políticos o sus dirigentes o candidatos para pasarle la responsabilidad, en su totalidad, a los consejeros del INE y sus subordinados.

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