Estudiantes de medicina denuncian que los obligarán a volver a hospitales en plena fase 3 de COVID-19

“No entendemos cómo es que nos retiraron en la fase 2 por el riesgo de contagio y nos quieren regresar ahora en fase 3 cuando hay mayor peligro, prácticamente igual de desprotegidos”. La frase es de un integrante de una Asociación de Médicos Internos de Pregrado de Aguascalientes, pero resume el sentir generalizado en el colectivo.

Los estudiantes de medicina internos de pregrado (que aún no han terminado la carrera ya que están en último curso) y pasantes de servicio social deberán volver a las instituciones de salud, de forma gradual durante la primera quincena de mayo. El 7 de abril fueron retirados por sus universidades, argumentando que estaban en riesgo de contagio y que necesitaban capacitación.

En ese momento, México registraba 2 mil 785 contagios y 141 fallecimientos y se encontraba en fase 2 de la pandemia.

Actualmente, ya en fase 3, las cifras se han disparado hasta los 17 mil 799 casos acumulados y las mil 732 defunciones.

“Nos retiraron porque estábamos expuestos y en riesgo. Luego de eso nos mandan el comunicado diciéndonos que regresamos en plena fase tres”, se queja un interno de un centro médico de Monterrey. “Te quieren proteger en fase dos y luego te hacen llegar en la curva máxima”, dice el estudiante, que hasta el inicio de la crisis estaba en urgencias.

 
 

“Nos han dicho que no se cuenta con el personal completo. El sistema de salud necesita mano de obra barata”, denuncia.

“Han hablado con jefes de enseñanza. Solo tenemos derecho al cubrebocas azul. El problema es que nos quieren alejar de salas, pero todos los pacientes van a estar infectados. Y nosotros vamos a estar en contacto con ellos y sin equipo de protección”, dice.

“Estoy preocupado. Más que por mí, por compañeros, que ellos viven con sus familiares. Volvernos a exponer significa que probablemente nuestros familiares se puedan infectar. Va a ser una cadena. Muchos vamos a enfermar. No sabemos qué va a pasar, no tenemos una solvencia por parte del gobierno”, dice.

El interno recuerda los casos de las clínicas de Monclova, Mexicali, Tijuana y Tlalnepantla, donde se registraron brotes que se extendieron rápidamente entre el personal debido a la falta de protocolos y la escasez de material de protección.

Animal Político entrevistó a cinco estudiantes de medicina, quienes aseguran que no han recibido capacitación formal por parte de los hospitales donde estaban. Según sus testimonios, solo les proporcionaron links para tomar cursos virtuales que, en su opinión, eran muy básicos. Los cursos recibidos son diversos y van desde una capacitación de 20 minutos recibida por los alumnos de la UNAM que no podían desplazarse a seguir las clases prácticas en Ciudad de México hasta 7 horas de formación promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los cinco afirman que tienen miedo de volver a los hospitales porque no están seguros de que les den equipo adecuado de protección ni que no estén en contacto con pacientes sospechosos de padecer COVID-19. Denuncian, además, presiones para regresar, apelando a su vocación o con insinuaciones de que si sus universidades les retiran del servicio no podrán acceder al año de servicio social, lo que les impediría graduarse.

Sin comunicaciones de las universidades

Hasta ahora, las universidades no han hecho llegar a los estudiantes de medicina un documento formal en el que les confirmen si deberán volver a sus actividades en las instituciones de salud donde estaban cumpliendo sus tareas formativas o cómo será este proceso.

Este portal solicitó información tanto a la Universidad Nacional Autónoma de México como al Instituto Politécnico Nacional. Ambas respondieron que aún no hay información precisa al respecto, pese a faltar solo dos días para el 1 de mayo.

Animal Político accedió al posicionamiento formal de tres universidades. Todas son partidarias de no regresar a sus estudiantes a los hospitales. Se trata de la Universidad Autónoma de Yucatán, Universidad Autónoma de Querétaro y la Universidad Autónoma de Nayarit.

También se pidió la participación del IMSS, el ISSSTE y la secretaría de Salud, pero al cierre de la nota no había recibido respuesta.

Quien sí emitió una comunicación formal fue la Dirección General de Calidad y Educación en Salud (DGCES) de la Secretaría de Salud.

En un oficio del martes 21 de abril, dirigido a Víctor Hugo Borja, director de Prestaciones Médicas del IMSS, la DGCES señala que celebró una reunión por videoconferencia con 30 representantes de instituciones de salud y del sector educativo (IMSS, ISSSTE, CCINSHAE, DIF, CONALEP, AMFEM, FM-UNAM, ESM-IPN, UAM-X, UEMSTIS) y de los Servicios Estatales de Salud (SESA) de Chiapas, Hidalgo, Morelos y la Ciudad de México y la Secretaria Técnica del Consejo Nacional de Salud (CONASA), para analizar las condiciones de las actividades presenciales del personal en formación de las áreas de la salud, durante la fase 3 de la contingencia por la pandemia COVID-19.

Entre los acuerdos emanados de esa reunión, la DGCES reitera que los médicos internos de pregrado (MIP) y pasantes de servicio social de todas las carreras de la salud sin factores de riesgo para enfermedad grave por COVID-19, deberán reincorporarse a las unidades en las que están adscritos.

En el caso de que estas hayan sido designadas para la atención de pacientes con coronavirus, serán reubicados en áreas de menor riesgo.

Los SESA y los hospitales, en coordinación con las instituciones educativas, deberán supervisar y garantizar las medidas de protección para los estudiantes, así como dotarles de los insumos de protección personal de acuerdo al nivel de riesgo.

Los médicos internos y pasantes de todas las carreras de la salud que sin autorización o justificación se ausenten de sus unidades de adscripción serán sujetos de la aplicación de la normatividad vigente, dice el oficio.

 

Este 28 de abril, la DGCES emitió otro documento donde reitera que se mantiene los acuerdos emitidos ese y señala precisiones para el caso de los médicos internos de pregrado.

“Los MIP sin factores de riesgo para COVID-19 que fueron retirados por el periodo del 7 al 30 de abril, deberán ser reincorporados en unidades de salud no destinadas para atención de pacientes COVID-19, de manera gradual dentro de la primera quincena del mes de mayo, para su mayor protección y con el fin de dar continuidad a su formación profesional”, se explica en el documento.

Los que no se reincorporen al servicio podrán continuar con su formación académica según lo defina su institución educativa, pero dejarán de recibir su beca.

Una vez que termine la contingencia por la pandemia COVID-19, podrán retomar sus actividades en la unidad de salud asignada, pero solo por el tiempo que faltara de la promoción en que se encuentren inscritos.

Las instituciones educativas y de salud, cierra el oficio, “conminamos a los médicos internos de pregrado a continuar con su formación profesional y actuar en apego a su vocación profesional por el beneficio de la población”.

Los porqués del miedo a volver

Cuando las universidades retiraron a los estudiantes de los hospitales aseguraron que los capacitarían. La UNAM, por ejemplo, señaló en un oficio que les ofrecerían formación a distancia.

El vocero de la Asamblea Mexicana de Médicos Internos de Pregrado y estudiante de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Chihuahua, dice que a él solo le enviaron links a través de los grupos de WhatsApp que tiene con el representante de enseñanza del hospital.

“Ha sido una capacitación deficiente con los cursos que hay en la plataforma de la Secretaría de Salud y en la del IMSS dirigidos a personal médico sobre diagnóstico y tratamiento de COVID, fisiopatología y uso del equipo médico, pero están muy generales”.

La integrante de la Asociación de Médicos Internos de Pregrado de Aguascalientes señala que en su caso ella tampoco recibió más que unos links por padre del hospital. “Fue un relajo, primero no podíamos ni ingresar, no nos aceptaba las claves la plataforma, mandamos correos y no nos contestaban. Después unos podían entrar y otros no”.

Una de las cuestiones que más preocupa a los estudiantes de medicina es que no se respeten lo establecido en el oficio emitido por la DGECS acuerdo de enviarlos a áreas de riesgo como el triaje, urgencias, terapia intensiva o zona de pacientes con COVID.

“Se supone que solo debemos estar en áreas de bajo riesgo como pediatría, ginecología, área quirúrgica o en los pisos donde no haya pacientes afectados por el coronavirus. Pero dudamos que esto se cumpla. Cuando nos retiraron, aunque ya se había emitido un documento donde las universidades pedían que no estuviéramos en esas zonas, había compañeros que sí estaban”, dice.

La estudiante de medicina de Aguascalientes afirma que en el caso de tener que regresar el 1 de mayo, ella y sus compañeros no sabrían ni dónde presentarse.

“Se supone que nos iban a reubicar para no estar en hospitales COVID o en áreas de riesgo, pero como no hemos recibido una comunicación formal de parte de nadie pues no sabemos ni a dónde tendríamos que llegar”.

Y añade: “Nos preocupa mucho que digan que no estaremos en riesgo porque no estaremos en contacto con pacientes con coronavirus cuando en realidad están llegando casos sospechosos a todas las clínicas y hospitales y no hay ni el material adecuado de protección ni los protocolos, por eso hay tanto personal de Salud contagiado”.

Sobre la parte de material y equipo de protección, el vocero de la asamblea señala, que “con eso lo que va a suceder es que se van a querer echar la bolita. Las instituciones de salud dirán que darnos el material de protección es responsabilidad de las escuelas y viceversa”.

Piden que no haya presiones ni chantajes

“Creo que las instituciones nos quieren para ayudar con la chamba, pero en sus comunicados nos dicen que es para cumplir nuestro programa académico”, afirma un interno destinado en el hospital de La Paz, en Baja California Sur.

En su opinión, las instituciones deberían ser claras sobre el trabajo que van a pedir a los internos.

Asegura que los estudiantes tienen vocación y voluntad de ayudar y pone ejemplos en otras entidades y países que podrían aplicarse aquí. Explica, por ejemplo, que en la UNAM los han ubicado en un call center. “Es tarea académica, pero no nos expone”, dice. En Estados Unidos “los integraron en servicios de salud pública epidemiológica”, es decir, tareas que no tenían contacto con los pacientes pero que les permitían seguir con su formación.

Un pliego elaborado por estudiantes del Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud Unidad Milpa Alta propone la vía del voluntariado. El documento plantea que ningún estudiante debería acudir a los hospitales hasta que no concluya la jornada de sana distancia. Pero plantea la opción de que quien lo desee pueda apoyar como voluntario. Esta sería una salida para la falta de mano de obra que, según denuncian los internos, es suplida con estudiantes.

El joven interno de Baja California sabe que no tiene opción. “Si no vamos no nos podemos graduar”, dice. Asegura que la amenaza de no poder concluir sus estudios es una baza que han empleado algunos superiores, tanto hacia los estudiantes como hacia universidades que no querían enviarlos a los hospitales.

Hacia ahí apuntan las advertencias del titular de la dirección general de Calidad y Educación en Salud, Javier Mancilla Ramírez. En la comunicación fechada a 16 de abril advierte que quien se ausente sin justificación será sujeto a la “normatividad vigente para el servicio social”. Es decir, que a falta de un año para convertirse en médico podrían encontrarse con las puertas cerradas.

La existencia de presiones es algo que repiten todos los internos consultados. También viene reflejado en el pliego de los internos de Milpa Alta.

“Los comunicados de los diferentes organismos de educación superior y de las instituciones nacionales de salud han otorgado respuestas poco claras, incluso han persuadido al alumnado a la permanencia en la sede con ideas románticas de vocación y aprendizaje en ambientes de moderado y alto riesgo infectocontagioso; sin tener acceso, en muchas instituciones, a los insumos básicos para nuestra protección personal, poniendo en riesgo a trabajadores profesionales de la salud, a los pacientes e incluso a nuestra familia”, dice el documento.

A falta de dos días, los internos solo saben que tienen la orden de regresar a los hospitales.

Con información de Animal Político

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