Everardo Gustin, el “Trump” silvestre empeñado con el poder

  • Crónica de una campaña política y una derrota anunciada

“La mejor victoria es vencer sin combatir… Esa es la distinción entre el hombre prudente y el ignorante”: Sun Tzu (El Arte de la Guerra)

Por Ángel Álvaro Peña

Las campañas políticas son como la guerra: no siempre gana el más fuerte o el dueño del poder económico, y esto lo debe aprender Everardo Gustin, quien camina de fracaso en fracaso llenando los bolsillos de vivales que alimentan su ego con la cantaleta de que el pueblo lo ama y puede ganar fácilmente la elección para la presidencia municipal.

Everardo es la viva imagen de Donald Trump, quien como empresario fue exitoso, pero como político no dio una y se irá a su casa cargando una dolorosa derrota. A veces el dinero pone ciego a los ricos y en otras los hace fantasear y ver visiones que no necesariamente se vuelven realidad, como el estar sentado en la silla de la presidencia municipal.

El ser un empresario exitoso no necesariamente lo hace presidenciable o aun siendo candidato esto no quiere decir que va a ganar. En la política el triunfo se obtiene de una suma de factores, no de ocurrencias o cuentos chinos que parecen extraídos de la serie de televisión La Rosa de Guadalupe.

A veces me pregunto si la insistente búsqueda de la alcaldía de Everardo es un deseo personal, una obsesión o el resultado de la manipulación de personajes perversos que están junto a él y que solo lo ven como la gallina de los huevos de oro y lo usan como modus vivendi, en un periodo donde la sobrevivencia es el propósito.

Hace tiempo, Everardo prestaba atención a todos los comentarios y asesorías de un español que solo le decía lo que él quería escuchar y todo terminó mal. Ahora tiene a un asesor que anda en campaña propia, con dinero ajeno. Es muy cierto que Everardo Gustin puede hacer con su dinero lo que quiera, incluso tirarlo o regalarlo. Pero mejor que se lo regale a los pobres, no a los vivales que se frotan las manos ante la proximidad de las campañas políticas.

El constructor tuxpeño no goza de la aceptación del electorado. Los 6 mil votos que obtuvo en 2017 no los volverá a tener, porque las circunstancias y condiciones son diferentes. En aquella ocasión los dirigentes del PRI y funcionarios de gobierno le dieron todo el apoyo para reventar a su partido. Everardo y Tavo Greer fueron los ganadores de la traición.

A estas alturas el dueño de Grúas Tuxpan debe entender que aun cuando exista alianza entre el PRD-PRI y PAN, él no está considerado para abanderarla, por lo que su única posibilidad para ir en la boleta es la vía independiente. El partido a vencer será el PRD y Morena, que tienen todo el poder para mover a los votantes; el primero a través de un proyecto ciudadano impulsado por jóvenes y mujeres, y los morenistas por medio del dinero que reparten en sus programas sociales.

Los asesores de Everardo Gustin son asiduos lectores del libro El Arte de la Guerra y están aplicando paso a paso el manual de Sun Tzu, sobre todo cuando se trata de sacar provecho de la arrogancia. Ellos son el principal enemigo y echan mano de un consejo básico de Sun Tzu. “Si tu oponente tiene un temperamento colérico, intenta irritarle. Si es arrogante, trata de fomentar su egoísmo”.

Aún recuerdo a Pericles Namorado siendo visitado por un grupo de vivales que usaban el arte de la adulación, el servilismo y la sumisión para gozar de los favores del “maestro”. Los podíamos ver afuera de su casa, junto al estacionamiento, esperando que Pericles saliera y antes del saludo declamaban todos los elogios que sabían gustaban al “maestro”. Eran profesionales de la adulación.

Se viene una campaña política que se jugará a un nivel de grandes ligas, no en el llano o en la segunda división, donde Everardo tendría alguna posibilidad. Se lo han dicho, pero no acepta consejos de gente de bien.

El retiro a tiempo es de gente prudente e inteligente. Si no, les pasa lo que a Donald Trump.

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