Everardo Gustin, un candidato silvestre que nada entre “tiburones”

• Crónica de un candidato independiente condenado al fracaso

Por Ángel Álvaro Peña

El candidato independiente Everardo Gustin sigue con su afición política de intentar ganar la presidencia municipal, pero ya quedó claro que es un perdedor y con el discurso político que trae no llegará más allá del tercero o cuarto lugar.

“No hagamos las mismas cosas y esperemos resultados diferentes”, dice el propio Everardo en su propaganda en medios digitales, pero irónicamente él no está siguiendo su propio consejo y prueba de ello es que sigue intentando ser presidente municipal, cuando el pueblo ya le demostró en las urnas que no lo quiere.

Everardo Gustin intenta ganar una elección en la que participan candidatos de gran oficio político. Él no es más que un participante “aficionado”, que no está a la altura y mucho menos tiene los oficios para dar batalla.

En la elección de 2017 el candidato independiente Everardo Gustin obtuvo 5,757 votos y quedó en cuarto lugar. El candidato ganador (Toño Mancha) obtuvo el doble de votos. Gustin sigue haciendo lo mismo que en a elección anterior y el resultado que obtendrá será el mismo.

Nadie se explica cómo este empresario aspira a ser presidente municipal cuando sigue creyendo que Tuxpan es un pueblo o un rancho, donde todos andan a caballo persiguiendo vacas o jugando a ser vaqueros.

Everardo y sus super-asesores creen que con “cabalgatas” va a ganar aceptación popular, pero están equivocados, a la gente le molesta sus poses de ranchero empedernido, que parece sacado de las viejas películas de Antonio Aguilar.

Everardo se siente terrateniente o hacendado montando su fino corcel, en las cabalgatas, pero solo es un político silvestre, pueblerino que cabalga por los verdes prados de Tuxpan, como alguna vez lo hicieron los apaches en el Oeste.

En su campaña, Everardo está pidiendo el apoyo ciudadano para poder llevar a cabo el proyecto del segundo puente para Tuxpan. Luego se ve que este candidato no conoce su municipio, porque Tuxpan ya tiene un segundo puente y está próximo a ser inaugurado para formar parte del libramiento de la autopista Tuxpan-Tampico.

Este político anda en campaña prometiendo un cambio, cuando el que debería de cambiar es él, porque siendo un perdedor se empeña en ser émulo de Andrés Manuel López Obrador, que perdió varias elecciones antes de ser presidente de la república. Claro que entre ellos hay un mundo de diferencia.

A veces siento feo de ver los mítines sin gente de Everardo Gustin, que hasta me dan ganas de cambiar la dirección de mi credencial INE para poder votar en Tuxpan y regalarle mi voto el próximo 6 de junio.

Everardo, como dice tu slogan de campaña: ““No hagamos las mismas cosas y esperemos resultados diferentes”. En pocas palabras… ¡volverás a perder!

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