Excesos de candidatos…Pobre Mota. Lo dejaron solo

•Despliegue de la Gudiño


Por: Luis Velázquez

I

El tope de la campaña electoral de los candidatos a diputados federales es un millón 260 mil 38 pesos.

Tal cual significa que si la campaña durará 60 días, entonces, el gasto promedio por día es de 20 mil pesos para, digamos, ajustarse al tabulador.

Peor tantito si se considera que de extralimitarse y si un candidato opositor y su partido político documenta el exceso ante el INE, Instituto Nacional de Electores, además de la multa hasta le pueden anular su éxito en las urnas, en caso de ganar, según afirma el politólogo Carlos Ronzón Verónica.

Así, el maestro advierte que, por ejemplo, Javier Herrera Borunda, candidato pluri al Congreso de la Unión por el Partido Verde y el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, su cuaderno de doble raya, habría gastado la mitad del tope de su campaña, moviéndose en un helicóptero el domingo 5 de abril en el inicio de la jornada electoral.

Por ejemplo, el mismo día estuvo en Boca del Río, Martínez de la Torre y Cosamaloapan, acompañando a los candidatos de su partido, el PVEM.

En contraparte, y con un populismo echeverrista, ramplón y barato, Javier Herrera llegó a los tales municipios en un taxi, igual que su padre, Fidel Herrera, lo hacía como gobernador, y cuya unidad lo esperó todo el tiempo.

Otro ejemplo claro de que el tope de campaña habría sido cubierto, digamos, a la mitad, es el caso de Carolina Gudiño, la candidata del PVEM y Fidel Herrera por el distrito de Boca del Río.

Uno, el despliegue mediático en la prensa escrita, hablada y digital, opacando por completo a Ana Guadalupe Ingram Vallines.

Dos, el despliegue en anuncios espectaculares con su foto de mamá de las barbies, con un fondo verde, vestida ella de verde, para estar a tono con su partido, y que inundan el municipio de Boca del Río y el 55 por ciento del puerto jarocho, que incluye el distrito.

Tres, el despliegue millonario en la compra de lealtades, conciencias y sufragios desde hoy, obsequiando sillas de ruedas para los discapacitados, además de un kilo de tortilla, como, digamos, contraparte para dejar testimonio de una falsa modestia, sencillez y austeridad.

II

Fue el mismo caso, dice Ronzón, del senador Héctor Yunes Landa, quien el mismo día del arranque de campaña, domingo 5, acompañó a los candidatos de Cosamaloapan y Martínez de la Torre y que sólo pudo cubrir trepado en un helicóptero.

Incluso, en caso de que algún amigo y/o compadre le hubiera prestado su helicóptero y/o avión, de cualquier forma, y en la lógica del INE, se contabiliza.

III

Si tal fue el operativo en el primer día de la jornada electoral, ya podrá el lector sumar los 60 días que durará la campaña cuando, caray, bastaría referir que en España sólo duran 15 días, con un riguroso e inflexible tope electoral.

IV

Por fortuna, observa el maestro, el presidente Enrique Peña Nieto ni tampoco el gobernador expresaron sus simpatías por los candidatos y se abstuvieron de acompañarlos.

Pero, bueno, en el caso de Javier Duarte su interés fundamental habrá de centrarse en un trío de aspirantes de su preferencia anímica, a saber: Antonio Tarek, Cosamaloapan; Ana Guadalupe Ingram, puerto jarocho, y Marco Antonio Aguilar Yunes, Córdoba, y para quienes habrá todo el apoyo institucional y amical.

De ahí pa’el real, que la población electoral decida en las urnas, como por ejemplo, fuera el caso de Adolfo Mota Hernández, candidato por el distrito de Xalapa rural, donde ningún secretario del gabinete legal del gobierno de Veracuz, sus excompañeros, ni tampoco ningún dirigente partidista, ni menos, mucho menos, los senadores tricolores, lo acompañaron.

Simple y llanamente, lo dejaron solo, y más como en el caso de Pepe Yunes Zorrilla, a quien en su primera derrota por el senado, Motita exclamaba con euforia juvenil:

¡Me lo chingué, me lo chingué!

Ahora, pues, habría llegado la hora de la venganza.

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