Exigen castigo por crimen de niño en Castillo de Teayo

Poza Rica, Ver.

“No entiendo que pudo pasar por la mente de esas personas, no es posible que exista tanta maldad en las personas, no es justo que le privaran de su libertad y que le arrebataran su vida, si era solo un niño de seis años, inquieto como los demás, lleno de vida”, relata una de las tías del menor Samuel, quien fuera secuestrado el pasado 16 de julio en el municipio de Castillo de Teayo y encontrado sin vida el 12 de agosto del presente año.

“Compartimos su indignación, su molestia y su dolor; en consecuencia nosotros haremos lo que tengamos que hacer”, decía la tarde de ayer el fiscal regional Ezequiel Castañeda Nevarez, ante un centenar de personas que se manifestaron frente a las instalaciones de la Unida Integral de Procuración de Justicia en esta ciudad.

Samuel era un pequeño lleno de vida como cualquier otro niño de su edad; tenía tan sólo seis años y recién había concluido el primer grado en la escuela primaria Enrique Rodríguez Cano.

Encariñado con la naturaleza, gustaba de estar en el racho de su familia, de donde fue plagiado el 16 de julio de este año, presuntamente por una venganza hacia su padre.

Una de sus tías recuerda que le gustaba salir a correr, andar en bicicleta o montar a caballo, pero también disfrutaba de los juegos de video; siempre lleno de energía, no paraba de jugar y hacer travesuras, mientras su madre esperaba los últimos días antes de dar a luz a su hermanito.

“Ayer su mamá Fabi dio a luz a otro bebé, nos parte el alma, por la desgracia, como cualquier madre que pierde a un hijo, desesperada y embarazada, nos sentíamos mal como familia”, relata la familiar de Samy; sabe bien que este nuevo ser no sustituirá a su sobrino, pero lo entienden como un mensaje de consuelo por parte de Dios.

Es imposible contener las lágrimas ante el dolor y la rabia y se pregunta una y otra vez la razón del porqué su sobrino tuvo que sufrir. “No es posible que exista tanta maldad en la gente, no es justo lo que le sucedió a Samy; si las autoridades hubieran actuado desde un principio no hubiera muerto”.

Aquel 16 de julio sus secuestradores tenían todo preparado; el día anterior habían tirado una de las cajas de abejas para medir el tiempo que le tomaría al padre de Samuel en ir a recogerla. El día del secuestro, tiraron no una, sino tres cajas para que les facilitara la acción, así llegaron hasta el corral en el que se encontraba el menor y cerca de las 15 horas se lo llevaron.

Las investigaciones sugieren que el autor intelectual del secuestro y homicidio fue una persona de nombre Froylan Hernández Zúñiga, quien contrataría a Celestino Guzmán, Celina Negrete y Alejandro Osorio, así como a otras personas cuyas identidades permanecen en reserva, para cometer el crimen.

Los secuestradores exigieron entonces la cantidad de cuatro millones de pesos, por lo que ante la imposibilidad de reunir ese dinero, la familia recurrió a las redes sociales, poniendo a disposición una cuenta bancaria con la esperanza de obtener donativos y pagar el rescate.

El 12 de agosto, casi un mes después del plagio, el menor fue encontrado sin vida en el mismo rancho de su familia. El hecho causó consternación entre toda la comunidad de Castillo de Teayo.

“Una tarde estábamos mi esposo y yo muy tristes en nuestro domicilio, enfrente estaba uno de los que están ahora dentro de la cárcel, con su Coca tomándola y mi esposo y yo lo veíamos. Tenían el cinismo de decirle ¿no gusta? Nosotros teníamos la esperanza que Samy estuviera vivo, pero el primer día que se burlaba ya sabía él que estaba muerto, eso es una crueldad, no tiene perdón de Dios”.

“Ha sido un largo proceso lleno de dolor, un mes de espera, amanecía y anochecía, y nosotros con fe esperábamos que llegara Samy, sin saber que ya estaba muerto, no saben como destruyen a una familia completa”.

Los implicados presuntamente han participado en otros secuestros que han quedado impunes. “Se burlaban, decían que como quiera salían, hasta el momento nadie se explica como el juez los sacaba”.

El pueblo de Castillo de Teayo se encuentra indignado y si llegaran a quedar en libertad, han amenazado con hacer justicia por cuenta propia.

Tal indignación quedó demostrada la tarde de ayer 20 de agosto. Las campanas de la iglesia en Castillo de Teayo sonaron para congregar a todo aquel que quisiera manifestarse en Poza Rica.

Con pancartas y cartulinas, exigían a las autoridades y al gobernador Javier Duarte de Ochoa, no permitir que los presuntos secuestradores y asesinos de Samuel quedaran en libertad.

El grito de justicia retumbaba en los cristales de la Unidad Integral de Procuración de Justicia; un fiscal regional Ezequiel Castañeda salía atender a la multitud que exigía castigo para los culpables. “Queremos justicia”, “El gobernador dice que los niños de Veracruz no se tocan, a Samy lo secuestraron y lo mataron”, reclamaban una y otra vez.

Castañeda Nevarez se dijo seguro de que la juez de distrito tomará en cuenta las apruebas aportadas y dará una sentencia favorable a los implicados, a quienes solicitó una pena de al menos 100 años de prisión, en tanto continúan las investigaciones y se logra la detención del resto de los inculpados, sin que se descarte que pudieran existir más implicados.

Castillo de Teayo vive con temor

Distante del principal núcleo urbano del distrito, Poza Rica, el municipio de Castillo de Teayo, reconocido por contar con una de las más grandes pirámides de la cultura huasteca, sufre una ola de inseguridad de la que poco se difunde.

El secuestro y asesinato de Samuel ha provocado tal reacción entre la población, que se dicen incapaces de seguir soportando la inseguridad que se vive en el municipio, donde se ha presentado una ola de secuestros que hasta la fecha permanecen en la impunidad.

De acuerdo a los testimonios de quienes participaron en la manifestación en esta ciudad, a una de las presentes también le desaparecieron a uno de sus hijos, otro joven fue secuestrado y llevado al monte, aunque afortunadamente pudo zafarse de sus ataduras y, aunque presentó su denuncia, no se ha capturado a los culpables.

“Estamos viviendo una ola de secuestros y no pasa nada en Castillo, los expedientes se desaparecen, no hay antecedentes, mataron a otra joven y hay un secuestro en Ojital, un profesor fue secuestrado pero se pagó su rescate, otro señor que vive en el centro también lo secuestraron y nunca apareció, por eso vivimos con miedo”, refieren.

(Con información de La Jornada Veracruz)

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