Falacias del Fiscal

•300 funcionarios cesados
•¿Quién lo cesará a él?

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El Fiscal General se rasga las vestiduras asegurando que “la mitad de la agenda pública ha sido el tema de los desaparecidos” en Veracruz.

Pero más aún: desde que tomó posesión (tiempo aquel cuando los carteles de la droga salieron huyendo del territorio jarocho porque le tienen mucho miedo), han despedido a más de 300 personas, a muchas de ellas por incumplir con las investigaciones sobre los desaparecidos.

Desde luego nadie cree en su palabra, pues en todo caso sería conveniente enlistar a todos y cada uno de los servidores públicos cesados por tal indolencia.

Bastaría, por ejemplo, referir el siguiente dato:

El 17 de septiembre del año 2011, el reportero de la fuente policiaca, Manuel Gabriel Fonseca, del periódico Diario de Acayucan, del holding periodístico propiedad de Edel Álvarez Peña, fue levantado frente a la oficina de la secretaría de Seguridad Pública en Acayucan, y al momento, nadie conoce su paradero, ni tampoco se conoce de un detenido, un indiciado, algún presunto culpable sujeto a un juicio penal.

Es más, nadie dudaría, y ojalá estuviéramos equivocado, que luego de casi cuatro años desaparecidos (que se cumplirán en 17 días) ya fue asesinado.

Es el mismo caso del reportero Cecilio Rodríguez Domínguez, del semanario Proyectos, levantado y desaparecido en Chinameca el 11 de mayo del año 2012.

Y el mismo caso del reportero Sergio landa Rosado, del Diario de Cardel, también del consorcio informativo de Álvarez Peña) levantado frente a las oficinas del periódico el 23 de enero de 2013.

A la fecha, ningún familiar ni colega tienen conocimiento de la eficacia de la Fiscalía para garantizar la seguridad en la vida y en los bienes.

Ahora, el Fiscal se cura en salud diciendo que ante tanta indolencia despidieron a 300 empleados de la Fiscalía.

Simple y llanamente no le creemos como dijo don Julio Scherer Garcia, QEPD, al gobierno de Veracruz cuando viajara a Xalapa para exigir justicia ante el asesinato de la corresponsal de Proceso, Regina Martínez.

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Si el Fiscal asegura haber cesado a 300 funcionarios, entonces, habría de preguntarse si el gobernador lo despedirá porque dejó escapar al entonces presidente municipal de Medellín, Omar Cruz, acusado del asesinato intelectual del reportero, activista social, taxista y tendero, Moisés Sánchez Cerezo.

Más aún si en el pasillo político del sórdido mundo de la justicia se habla de que el Fiscal lo dejó fugarse a partir de una negociación entre el CDE del PAN de Pepe Mancha y el gobernador y/o el Fiscal mismo acatando órdenes superiores.

Y por más que el Fiscal se lave las manos habría de recordar que otra fue la actitud del procurador de Justicia, Felipe Amadeo Flores Espinoza, con la exalcaldesa de

Alvarado, Sara Luz Herrera Cano, homicida intelectual de su secretario particular porque sabía demasiado.

Así, cuando Flores Espinosa solicitó el desafuero de la ex presidenta municipal, al mismo tiempo le puso una guardia de agentes judiciales para vigilarla día y noches, temiendo una posible fuga.

Y en la noche del día 2 de enero del año 2014 los agentes la detuvieron en el hotel Miami, en Alvarado, donde estaba hospedaba.

Por el contrario, las versiones indican que el Fiscal dejó ir al panista Omar Cruz porque así le fue ordenado.

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Más aún:

El Fiscal ha reconocido que en Veracruz hay más de mil personas desaparecidas, de las cuales 144 son menores de edad.

También ha dicho (de lengua me como un taco reza el dicho popular) que “a la gran mayoría de las víctimas las hemos rescatado” (La jornada Veracruz, Roxana Aguirre, 29 de agosto, 2015).

Aceptemos, sin conceder, tal posibilidad.

Pero si así fuera, entonces, lo más saludable para rescatar y fortalecer la confianza ciudadana en el duartismo es detallar la lista de las víctimas, pues el solo hecho de una declaración de prensa resulta insuficiente, digamos, ante tantos agravios y desencantos.

Más aún cuando se trata de una danza de cifras, como es el caso:

Mil desaparecidos. 300 servidores públicos desaparecidos. 74 arrestos de sospechosos. Gran mayoría rescatados. Una baja considerable (sin precisar el número) de secuestros.

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El Fiscal rechaza que exista impunidad con los secuestrados, desaparecidos, asesinados y sepultados en fosas clandestinas.

Y, de paso, él mismo se tira incienso. Por ejemplo, dice:

“El personal… que traiciona la confianza y el que hace cosas indebidas por dolo, negligencia o flojera tendrá el mismo castigo” que los 300 despedidos.

Tal cual, y ante la manifiesta impunidad que permea en la vida social el Fiscal se declara el hombre perfecto, el impoluto, el non plus ultra, el intachable.

Pero el Fiscal, por ejemplo, dejó ir a los exalcaldes de Medellín y Coatepec, en tanto al edil de Fortín perdonó la vida y reviró ante la misma solicitud de desafuero que había interpuesto.

Por: Luis Velázquez

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