Familiares de Ileana Mortera demandan intervención de la CNDH por hostigamiento de SSP y fiscalía

Xalapa, Ver.- Familiares de Rosa Ileana Mortera Trolle, acusada por la Fiscalía General de Veracruz de ser copartícipe del secuestro agravado contra la joven Columba Campillo, en mayo de 2015, solicitaron la protección de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ya que temen por su vida y piden que cese la campaña de acoso que mantiene la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) en su contra.

Mortera Trole fue detenida en Cholula, Puebla, sin orden de aprehensión, golpeada y vejada en el puerto de Veracruz por elementos de la Policía Ministerial, que la intentaron obligar a firmar una confesión para que se incriminara de haber planeado y ordenado el secuestro de la quinceañera Columba Campillo, encontrada muerta en calles de Boca del Río, supuestamente por una sobredosis de sedante.

Originaria de San Juan Evangelista, Mortera Trole fue detenida con otros sujetos que en sus declaraciones posteriores a la detención, han asentado que fueron torturados por la Policía Ministerial para aceptar cargos e incriminar a la ama de casa quien hasta entonces llevaba una vida ajena a procesos judiciales y con lazos con la comunidad.

Después de su detención, arbitrariamente, sin derecho a una defensa de oficio, fue enviada desde el puerto de Veracruz al penal de Coatzacoalcos, “en donde los funcionarios de Veracruz pidieron que le dieran de golpes y le hicieran la vida imposible”, relataron familiares de Mortera Trole en el documento de queja ante la CNDH, al que se le asignó el folio MEMR1602030018, presentado con carácter de urgente el día tres de febrero.

En la queja se expresa como desde el día de la detención, el gobierno de Veracruz ha echado mano de todos sus medios para incriminarla, y en el penal de Coatzacoalcos, afectar su estabilidad emocional.

En ese penal, por órdenes de Silvestre Medina Gasca, dicen los familiares, que guardan anonimato por temor a represalias, a Ileana Mortera Trole le fue prohibido hacer ejercicio, salir a población y trabajar para contar con un salario que le ayudara a costear sus gastos dentro de la cárcel.

“Ella tuvo un empleo en la prisión, allí estaba bien, se encontraba superando el problema y concentrada en su defensa, pero el señor Medina Gasca, de Asuntos internos, un día la vio trabajando y pidió que la sacara y le prohibieran todo. La tuvo encerrada más de un mes, ubicada, con la orden de que se le diera malos tratos”, relató un familiar.

El primer día que “ella llegó a Coatzacoalcos de Veracruz, Medina Gasca la fue a ver al calabozo en donde la tuvieron un mes, allí le dijo que se iba a pudrir en la cárcel por secuestradora, que le iba a ir muy mal, y que de eso él se iba a encargar… que le esperaban 40 años de encierro, mínimo, eso sin ser él juez y sin tener la Fiscalía una acusación sólida, sólo de dichos”, agregó.

El acoso siguió al grado de que en los últimos días de diciembre de 2015, cuando Ileana Mortera se aprestaba a la visita de familiares para las fiestas de fin de año, de manera inesperada fue trasladada, sólo ella, y no sus demás coacusados, al penal de Amatlán. “Toda su ropa se la quitaron, pertenencias, dinero, libros, sus pocas cosas de valor. Todo le fue robado en ese trasladado”, relató la misma persona.

En Amatlán, acotaron, no ha recibido malos tratos ni golpes; sin embargo, ese trasladado le desconfiguró la estrategia legal de su defensa, pues ahora “se verá en la necesidad de contratar a otro abogados, que tendrán que retomar el caso de cero pues sale muy caro pagar viáticos desde Coatzacoalcos a la zona centro”.

Esa queja, presentada en la Ciudad de México, dio como resultado que el mismo tres de febrero, por la tarde, la CNDH hiciera uso de sus facultades para instruir a la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), que ahora encabeza Namiko Matzumoto, para que se ordenara a su delegado en la zona centro del estado, atender el caso de Mortera Trolle en el penal de Amatlán.

“Sabemos que ya jalaron a Medina Gasca con Ileana y ya se encararon los dos en Amatlán, en donde ella le reclamó por que la ha estado hostigando, y él negó todo. Acusó que si hay acoso en su contra es por parte de la Fiscalía. Gasta no la pudo ver a los ojos y decirle que no era cierto que no tuviera órdenes y ni él diera órdenes para partiles la madre”, dijo Rafael Medina Mortera, hermano de Ileana Mortera, quien expresó que espera que el gobernador Javier Duarte de Ochoa entienda que sus colaboradores en el área de impartición de justicia, le están mintiendo para justificar su incapacidad, que su hermana es un chivo expiatorio.

La queja contra Gasca sería porque la SSP tiene en su mando los penales de Veracruz, después de las últimas reformas realizadas por el gobierno de Veracruz.

En el proceso penal 112/2015, la Fiscalía acusa a Ileana Mortera en base a los dichos del presunto jefe de la banda que secuestro y asesinó a la joven Columba Campillo, Agni Tonatiuh García Albuerne, con quien la detenida que reclama la protección de Derechos Humanos, en su declaración inicial, aceptó haber sostenido una relación sentimental orillada por amenazas de muerte y hostigamiento de parte de García Albuerne.

En el proceso penal que aún está en Coatzacoalcos, el mismo Agni Tonatiuh García Albuerne, exculpó a Ileana Mortera, alegando que fue orillado por elementos de la Ministerial para que aceptara los cargos y afectara a Ileana Mortera o la violarían a ella y a su hija delante de él, asimismo adelantándole que ella ya lo había “puesto” como el secuestrador.

Cabe recordar que esta joven es sobrina de la twittera Maruchy Bravo Pagola, la primera mujer detenida en el primer año de gobierno de Javier Duarte, acusada por el delito de terrorismo y sabotaje, tan sólo por haber difundido una información en redes sociales, relacionada con hechos de inseguridad en Veracruz.

Esta detención se ha manejado como una venganza ordenada por el mismo Javier Duarte contra Maruchy Bravo con quien mantiene un rencor personal desde que la profesora anduvo en la campaña y luego fue funcionaria del gobierno de Fidel Herrera Beltrán.

Plumas Libres

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