Fidel Herrera: la prensa española lo aprieta

Alucina Fidel Herrera al demonio azul. Dice que un ex correligionario —no menciona a Miguel Ángel Yunes Linares por su nombre— movió a la justicia norteamericana para tildarlo de narco, y que por él le dicen ratero, gay, adicto y endeudador de Veracruz. Y así encara a la prensa española.

Inicia mal su gestión en España. Lo presiona la prensa que acoge las imputaciones de estar ligado al narcotráfico, de haber financiado su campaña al gobierno de Veracruz, en 2004, con dinero del Cártel del Golfo, que da por cierto que Javier Duarte, su sucesor, recibió recursos del empresario Francisco Colorado Cessa, confeso en la corte de Austin, Texas, de haber lavado dinero para los Zetas mediante la compra de caballos cuarto de milla.

Primero en El País, luego en El Periódico, le va mal Fidel Herrera, por su nebuloso pasado, por la sombra de la sospecha, porque nadie digiere a un político que llega al poder marcado por el narcotráfico.

Horas, semanas y meses ha invertido el de Nopaltepec en una guerra que se antoja perdida: librarse de los señalamientos vertidos en esa corte norteamericana donde un contador del Cártel del Golfo, Juan José Hinojosa, reveló que él mismo llevó los dineros del narco para inyectarlos a la campaña del candidato del PRI, en 2004, algo así como 12 millones de dólares.

Horas perdidas, días y semanas sin lograr convencer a nadie, pues desde entonces Miguel Ángel Yunes Linares, ex priísta, le endilgó que en esa campaña habían recursos provenientes del crimen organizado.

Se lo dijo entonces y se lo ha reiterado siempre.

Un fragmento de cómo fue su primer encuentro con la prensa española, ya investido como cónsul en Barcelona, lo da la revista Proceso:

“Su primera actividad pública como cónsul fue una entrevista que ocupó íntegramente para desvincularse de sus presuntos nexos con el grupo criminal ‘Los Zetas’.

“Y acusó al expriista y hoy panista Miguel Ángel Yunes de estar detrás de esa campaña que busca vincularlo con la delincuencia organizada durante su administración en el gobierno de Veracruz.

“ ‘Este personaje fue mi correligionario, mi colaborador, mi adversario, mi competidor y luego mi denostador’, dijo en la entrevista concedida al Periódico (de Cataluña), que le fotografió en la terraza del consulado, en el barrio de Bonanova, Barcelona.

“ ‘Ha querido aplicárseme la máxima de Goebbels de repetir una mentira hasta que se convierte en verdad’, aseguró el priista.

“El exgobernador de Veracruz afirmó que nunca ha sido llamado a declarar, aunque pasó de largo el hecho de que fue en tribunales estadunidenses donde hombres que estaban sujetos a la justicia de ese país fueron los que refirieron supuestos sobornos de Los Zetas. Solo señaló que los ‘testigos son delincuentes tolerados’.

“ ‘Son falsas (las acusaciones). Es una estrategia política electoral muy explorada y conocida en mi patria, de un solo personaje que fue mi correligionario que ahora está en la derecha y es una personalidad cuyo método de trabajo ha sido la guerra sucia. Han sido estrategias mediáticas inventando cosas que no existen’, subrayó Herrera.

“Asimismo, indicó que no fue la edición impresa de Forbes la que lo señaló como corrupto, sino un blog de dicha publicación en la que se señaló que debía ser citado a declarar por las menciones de los testigos protegidos que lo vincularon con la delincuencia organizada.

“Herrera Beltrán dijo ser víctima de otras mentiras, incluso —dijo— lo han acusado ‘de gay’ y de ‘fogoso, por mujeriego’, y se definió como un hombre recto:

“ ‘Yo he sido un hombre que, en mi vida, me he apegado a la ley, a la moralidad y tengo convicciones muy claras en el combate a quienes infringen, sobre todo, a esto tan lastimoso y doloroso como los narcos’.

“Negó que tenga un ingente patrimonio. ‘Yo tengo que trabajar para vivir. La violación a la ley y la acumulación de riqueza no son mi debilidad’, afirmó.

“También se defendió del acoso contra la prensa durante su gestión en Veracruz, al señalar que ‘es totalmente falso. Si alguien ha tenido un respeto estricto a la libertad de expresión es un servidor’, sostuvo.

“Y reprochó a su entrevistadora: ‘¿Y no le han explicado nada bonito de mí? Como mi impulso a la salud, educación…’.

“—Sí. Y que siendo gobernador el estado de Veracruz se endeudó a límites insospechados —reviró la periodista.

“—Ese es el último argumento, cuando no prospera ni el de narco, ni gay, ni adicto, ni ratero…, refutó Herrera.

“La periodista advirtió entonces al cónsul que documentarse para entrevistar al personaje es ‘sumergirse en una retahíla de acusaciones a cual más grave’.

“Y le cuestionó si el nombramiento que le hizo el presidente Enrique Peña Nieto fue para sacarle de en medio.

“Herrera recurrió a las palabras de Jesús Reyes Heroles, quien decía que no todas las salidas son para irse. ‘A veces, en política, para entrar hay que salir’, contestó.

“Añadió que esta nueva responsabilidad es para servir a su país, porque ‘el consulado de Barcelona es como si me hubiera sacado la lotería’, incluso señaló que el perfil que consideró el presidente es el de ‘servidor público de militancia pero de conocimiento político para el momento que vive esta región del mundo’, dijo en alusión al proceso secesionista.

“La entrevista se dio luego de que el sábado pasado El Periódico publicara una pieza del corresponsal en México, Toni Cano, en la que señala que Peña Nieto nombra a un cónsul en Barcelona relacionado con el narco”.

En la “plenitud del pinche exilio”, Fidel Herrera paga la factura de su mala fama, del cinismo con que ejerció el poder, del crecimiento del crimen organizado en su sexenio, convertidos Los Zetas en la banda dominante y su policía implicada en actos delictivos y de encubrimiento.

Su fama no es gratuita ni invento yunista. Yunes Linares, ciertamente, atiza. Pero la dominancia de Los Zetas en Veracruz no se da sin el respaldo de la clase política y con las instituciones como herramienta de complicidad.

Al “demonio azul”, como le llama a Yunes Linares —otras veces le dice can azul—, Fidel Herrera le atribuye su fama delictiva. Dice que lo intrigó en los tribunales de Estados Unidos. Sostiene que fue el panista quien urdió las acusaciones en la corte de Austin, donde los Zetas fueron juzgados por lavar dinero vía la compra de caballos que realizaba Pancho Colorado, a quien Fidel benefició con contratos millonarios en su gobierno y con la venta a precio de ganga de 6 hectáreas en la reserva territorial de Coatzacoalcos.

Desmemoriado, olvida el de Nopaltepec qué respondía cuando lo inquiría la prensa sobre la presencia de Zetas en Veracruz: “No hay Zetas ni marionetas”.

Tampoco su secretario de Gobierno, Reynaldo Escobar Perez, veía zeta alguno, ni capos, ni sicarios, ni operadores financieros. “Las zetas sólo están en los abecedarios; aquí no hay zetas”, resumió el 18 de julio de 2008.

Pero sí los había, y los hay. Crecieron en la fidelidad, también en la “plenitud del pinche poder”, resguardados en el silencio oficial, instruida la prensa para evitar difundir las actividades de Los Zetas, los crímenes, los levantones, la extorsión, la complicidad de la policía.

Dice también Fidel Herrera que fue escogido por Peña Nieto para ser cónsul por su perfil político, cuando la región de Cataluña, Barcelona ahí, insiste en separarse de España. Son demenciales los alcances del ex gobernador. Sugiere que puede inmiscuirse en el conflicto separatista. Eso es estar en la “plenitud de la pinche locura”.

Ni narco, ni gay, ni adicto, ni fogoso, dice Fidel Herrera. Son infundios del demonio azul, guerra sucia. Es la mano de Yunes Linares. Lo de endeudador de Veracruz, mejor no lo niega.

No menciona que él le desató su guerra sucia al Yunes azul, imputándole pederastia, complicidad en la fuga del Chapo Guzmán —la primera fuga—, desvío de recursos del ISSSTE, amoríos, enriquecimiento ilícito, mansiones y también vínculos con Pancho Colorado.

Lo extrañan Los Zetas. Fidel les permitió que Veracruz fuera su santuario. Negó su existencia mientras la sangre de malosos e inocentes comenzaba a correr. De ahí el feroz recibimiento de la prensa española.

Mal inicio, pues, para el cónsul Fidel en su aventura en Barcelona.

(Con información de mussiocardenas.com)

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