Frutos del Pacto de Perote

Luego del fuego amigo y el fuego enemigo (“Pepe Yunes no tendrá mi veto; pero tampoco mi voto”), el abrazo de Perote entre el senador Pepe Yunes y el gobernador Javier Duarte ha empezado a cuajar.

En Tecolutla, donde cortara el listón de la feria ganadera (Héctor Yunes lo cortó en Ilang Ilang al lado del góber), anunció la reestructuración de la deuda pública del duartismo, como si fuera, digamos, titular de la SEFIPLAN y/o el propio jefe del Poder Ejecutivo.

Desde luego, se aplicó como presidente de la Comisión de Hacienda del Senado, que es de la república entera, y por tanto, resulta curioso que al momento nunca, jamás, se ha ocupado ni preocupado de la deuda pública de otra entidad federativa.

Tal cual, reveló que atrás del cabildeo, había tocado las puertas del director general del BANOBRAS y esta semana lo hará en la secretaría de Hacienda con su condiscípulo en el ITAM, el presidenciable Luis Videgaray Caso.

Así, hacia el final del día la deuda, que asciende a 44 mil millones de pesos según el góber y a 80 mil millones según el senador, (¡vaya usted a saber a quién de los dos creemos!), el débito sufrirá la siguiente transformación:

Una, alargar plazas. Dos, negociar tasas. Y tres, más recursos para pagar los pendientes y de paso, con el nuevo dinero autorizado meter dinero bueno al dinero malo, es decir, el que se debe.

He ahí, pues, el primer resultado del Pacto de Perote, con lo que podría reiterarse que la gubernatura de Veracruz pasa por el rancho San Julián, propiedad de don Pepe Yunes, quien ha sido amigo de los mandatarios que han pasado por el palacio principal de Xalapa desde Rafael Hernández Ochoa, 1974-1978, todos los cuales se han sentado en la mesa principal de su comedor.

EL CABILDERO

Luego del Pacto de Perote, por ahí fue filtrado que sólo se trataba de esfuerzos conjuntos entre el senador y el góber en el tema hacendario y económico.

Cierto.

Pero, al mismo tiempo, un bolero del siglo pasado que habla de un romance dice que el galán empezó por un dedito y luego agarró otro y luego la mano completa y luego la luna de miel.

El señor Javier Duarte, por ejemplo, sabe que Pepe Yunes es el cabildero más autorizado ante el secretario de Hacienda para desatorar cualquier pendiente, incluso, para que las participaciones federales lleguen puntualitas.

Y el senador sabe, está consciente, de que una cosita es tener el respaldo del gobernador en turno para amacizar la candidatura priista al trono imperial y faraónico y otra tener el rechazo y la oposición.

Incluso, nadie piensa en el derecho de voto y de veto; pero una cosita es llegar ante el presidente de la república como precandidato con el aval del góber y otra con su voto a favor de otro aspirante y suspirante.

Y, por eso mismo, nada mejor que caminar de común acuerdo, digamos, y con el permiso del populismo demagógico ramplón y barato, por el bienestar social de Veracruz.

LLEGAR TODOS JUNTOS Y A TIEMPO

Más todavía si se considera la siguiente circunstancia:

Desde su toma de posesión como senador, Pepe Yunes se ha convertido en un cabildero de recursos federales para los presidentes municipales y productores de Veracruz.

Y al momento ha entregado más de tres mil millones de pesos federales para obra pública en forma directa, sin rodeos, incluso, depositados a la cuenta oficial de cada uno para evitar, digamos, que sean desviados a otras regiones, a otros programas y/o a otros bolsillos, y en un descuido, hasta depositados en la llamada operación licuadora y/o en el mundo bursátil para jinetearse.

El hecho, pues, resulta valioso cuando a partir del “desorden administrativo y el caos financiero y la corrupción política” en la Secretaría de Finanzas y Planeación, la SEFIPLAN, se ha traducido en cero obra de infraestructura del duartismo.

Es decir, pudiera anotarse que a la fecha solo hay inversión federal en el territorio jarocho a partir de los recursos tramitados por el senador.

Y si luego del Pacto de Perote el senador está desatorando el caso de la deuda pública para su reestructuración (alargar plazos, negociar tasas y tramitar recursos frescos), todavía está pendiente la denuncia penal de la Auditoría Superior de la Federación ante la procuraduría General de Justicia de la nación.

Y más porque la lista de presuntos culpables incluye a varios duartistas de primer pelo, entre ellos, Adolfo Mota Hernández, diputado federal electo, y Gabriel Deantes Ramos, secretario de Trabajo y Previsión Social, más otros de nivel medio.

Sería, entonces, el segundo favor que el góber solicitaría al senador para mover sus hilos en la secretaría de Hacienda.

Además, su cabildeo ahora que será debatido el Presupuesto Cero en el Congreso de la Unión, y en donde los diputados federales de Veracruz serán clave, aun cuando Pepe Yunes es delantero por su relación amical con Luis Videgaray.

Nadie, por tanto, ni con la bolita de cristal, puede vislumbrar el destino político del Pacto; pero como decía León Felipe: Sólo se hace caminar al andar y lo importante es llegar todos juntos y a tiempo.

Por: Luis Velázquez

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