Fue el Estado…

El mensaje directo de la comunidad académica de la Unidad de Humanidades de la Universidad Veracruzana al gobierno de Veracruz ha alcanzado otra dimensión estelar ante la madriza a los estudiantes de la UV la madrugada del 5 de junio.

Tal cual, siete directores de las facultades de Idiomas, Antropología, Filosofía, Sociología, Historia y Letras Españolas, y el director general del área de Humanidades, dejaron constancia de su indignación y coraje social.

Ellos suscribieron un desplegado en el periódico La jornada-Veracruz (9 de junio, página 7) donde asientan dos acuerdos:

Uno. “Exigimos que las autoridades competentes investiguen de forma clara y eficiente los hechos ocurridos para aplicar lo que por justicia legal corresponde a los responsables de dichos actos de barbarie”.

Y dos. “Hemos estado y seguimos atentos al cumplimiento de nuestra legítima y ciudadana demanda de justicia”.

Así, transparentan, incluso, el deslinde de todos ellos ante la rectora de la UV, cuya oficina de prensa publicó un desplegado precisando que de los 8 jóvenes agredidos solo uno era estudiante, repitiendo así la leyenda de Rosita Alvírez de que de los tres tiros sólo uno era mortal.

Pero, además, sin medias tintas se van directo a los hechos concretos y específicos en Veracruz “en tiempos recientes” refiriéndose al “surgimiento de la violencia e impunidad y la criminalización”.

Pero más aún, “a las demandas ciudadanas y a los justos reclamos de jóvenes y de la sociedad que ha sido agredido”.

En tan contundentes palabras engloban la barbarie y el infierno que se vive y padece en Veracruz desde hace casi cinco años y que, bueno, llegara a su capítulo medular el 5 de junio, en la madrugada xalapeña, cuando unos encapuchados y con máscaras de payasos, armados con bates, palos con piedras y machetes se fueron encima de unos chicos cuyo único pecado era, digamos, festejar un cumpleaños con palomitas y un pastel, aun cuando lo peligroso era celebrar con Frutsis.

Incluso, un día anterior a la publicación de los desplegados, la comunidad universitaria de Xalapa, integrada por alumnos y profesores, se fueron a una marcha pacífica.

Y allí todos corearon el mismo grito enfático:

Fue el Estado.

Es decir, un abierto mensaje al secretario de Seguridad Pública, general condecorado por la Interpol, dueño de un rancho con animales exóticos y de una cadena hotelera, Arturo Bermúdez Zurita, quien como Poncio Pilatos se lavó las manos asegurando que ellos, los policías, en ningún momento agreden; pero, oh paradoja, espían.

No obstante, la ciudadanía está segura, cierta, sin tener pruebas, más que la simple percepción humana que los agresores fueron gente subvencionada por el gobierno del estado, quizá por algún secretario del gabinete legal y/o ampliado, acaso por un funcionario, un político, un grupo político.

Fue el Estado. Fue el Estado. Fue el Estado. Fue el Estado. Fue el Estado. Fue…

SOSPECHOSA INEFICACIA DE SEGURIDAD PÚBLICA

En la protesta pacífica otras posturas quedaron manifiestas:

Uno. La autoridad está solapando los hechos.

Dos. Según el investigador de la UV, Alejandro Saldaña, la agresión fue cometida por “un comando paramilitar o parapoliciaco” (Norma Trujillo Báez, La Jornada).

Tres. Los manifestantes reclamaron el diálogo con la rectora de la UV con el grito siguiente:

Sara sal, Sara baja. Sara Guevara, a ver si das la cara, pues también llegaron ante la rectoría.

Y es que los encapuchados han actuado en otras ocasiones en medio de la impunidad desde el bloqueo al último informe del rector Raúl Arias Lovillo.

Incluso, en la marcha del lunes 8 de junio, también se filtraron armando un zipizape frente a las oficinas del PRI y del INE, “lanzando piedras, rompiendo cristales y golpeando los portones de entrada”.

Por eso, resulta extraño y raro, sospechosismo puro, que toda la fuerza policiaca del gobierno de Veracruz, incluso con su Fuerza Civil, incluso con el ejército de espías y con el C-4, la secretaría de Seguridad Pública sea ineficaz e ineficiente para desenmascarar a tales sujetos.

Simple y llanamente, si camina como pato y grazna como pato es pato, por tanto nadie dudaría de que, en efecto, los enmascarados estarían protegidos, subvencionados, desde el aparato gubernamental.

Antes, se afirmaba que Érick Lagos, secretario General de Gobierno, estaba atrás de tales grupos. Ahora, se ignora si su fuerza política le alcanzó para obtener 72 mil votos en el distrito de Acayucan para diputado federal y todavía le restó para armar el desmadre la madrugada del 7 de junio.

Y/o en todo caso, heredara la estafeta…

LA SONORA MATANCERA DE BERMÚDEZ

Mientras en el Centro de Especialidades Médicas de Xalapa un estudiante tiene fractura craneoencefálica y espera una operación, los encapuchados siguen cuajando en el Veracruz de Arturo Bermúdez y el Fiscal.

Ya parecieran La Sonora Matancera de Agustín Acosta Lagunes que lo acompañó durante aquel sexenio aciago y que en todo momento usufructuara el respaldo absoluto oficial, como bien le consta, por ejemplo, y entre otros, a Felipe Amadeo

Flores Espinoza, entonces, director de Seguridad Pública, primero, y secretario General de Gobierno, después.

Por: Luis Velázquez

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