García Bringas: candidato vacío

Hasta el 6 de enero, Rafael García Bringas habitaba en una zona de confort. Un día después, todo cambio. Lo enviaron a una guerra, sin ejército, sin armas, sin logística, sin estrategia, sin una sola ilusión y con una imagen maltrecha. Le fastidiaron la vida.

Se lo debe al gobernador Javier Duarte. Por él llegó al Congreso de Veracruz y por él salió tan prematura como intempestivamente. Por él dejó al Partido Acción Nacional, que lo acogió en sus días de olvido, le prestó las siglas y lo condujo hasta una diputación federal.

Por Javier Duarte, y sobre todo por Fidel Herrera Beltrán, el ex gobernador que sigue gobernando a Veracruz, arrebató la candidatura al marcelismo y se enfiló a Coatzacoalcos, a un distrito con estigma de derrota, con tendencia al voto de castigo y a la humillación del PRI.

García Bringas dejó el paraíso. Aterrizó en Coatzacoalcos. Enfrentó lo adverso y asumió su realidad. De aquel proyecto político que encabezó en 2009, cuando el PAN se benefició de la ruptura priista y el encono entre Marcelo Montiel e Iván Hillman, ambos ex alcaldes, y donde obtuvo su único triunfo electoral, nada queda.

No tiene García Bringas estructura para enfrentar la elección del 7 de junio por la diputación federal, su gente dispersa, su Alianza Porteña pulverizada, pues flor que no se cultiva flor que se marchita.

No dispone del favor de nadie, ni del chagrismo que lo acompaña en la loca aventura de alcanzar la diputación. Roberto Chagra Nacif, su suplente, hace campaña para sí, envía a sus huestes a lanzar proclamas, corear su apellido, en un inicio de campaña para olvidar, cuando sobre el malecón costero a la altura del asta bandera los vítores eran para el ex director fidelista de Carreteras Estatales y para el mismo Fidel.

Lo desdeñan los priístas de cepa, las bases reales, las promotoras de colonias que van a todas siempre y cuando la paga sea buena, las despensas puedan revenderse a buen precio, la camionada de tierra llegue oportuna, los programas sociales permeen entre aquellos a quienes se les pide que comprometan su voto.

Sabe Rafael García Bringas del poder electoral de Marcelo Montiel y de su capacidad de traición. Sus votos priístas fueron definitivos, categóricos, contundentes para masacrar y humillar a Iván Hillman en la elección de 2009 y facilitar la llegada del médico al Congreso.

Pero advierte que la traición es un camino de doble vía, que ayer fue contra el enemigo y hoy se vuelve contra él.

Nada tiene García, de no ser por el mundo de recursos que el duartismo pone en sus manos, el factor económico resuelto para corromper, rentar la moral de los electores, comprar el voto, pagar los elogios y llegar a San Lázaro por la vía del fraude.

Es complicada la candidatura de García Bringas. El poder del dinero es significativo pero no implica que resuelva el conflicto. Para ganar, además del factor económico, hay que operar. Y para operar hay que disponer de un ejército de especialistas en materia electoral, gente hábil en el discurso, capaz de convencer y comprometer el voto, de blindar a los aliados en colonias.

En lo interno, García Bringas vive una crisis. Los sectores del PRI lo ignoran. Las corrientes le hablan y lo adulan, pero no lo cautivan. Le ofrecen lealtad, como en 2009 se comprometieron con Iván Hillman para tratarlo después como res en el rastro.

Su arranque de campaña no impacta. A duras penas se puede ocultar la ausencia de líderes priístas, militantes de renombre, las masas ausentes, pues de por sí una elección intermedia despierta un interés de mediano nivel.

Su aliados también son un lastre. Uno de ellos, el Partido Verde Ecologista de México en Coatzacoalcos incurrió en actos anticipados de campaña, repartiendo playeras y gorras, leche y despensas gratuitas, cuando aún se vivía el mes de silencio, impedidos los partidos y candidatos de hacer campaña de cara al electorado.

De ese episodio derivó el señalamiento del PAN y el amago de llevar el caso ante la Fiscalía para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE).

Enfrenta además, la denuncia ya en curso del Partido de la Revolución Democrática que lo pilló en un stand de la Expo Feria Coatzacoalcos 2015, cuando aún no podía realizar campaña.

El stand era de Grupo Integra, la plataforma de Iván Hillman, acérrimo enemigo pues en 2009 García Bringas lo derrotó con ayuda del marcelismo y lo envió a la congeladora y al panteón del olvido.

Paseó García por los andadores de la Expo Feria, acusa el PRD. Saludaba gente. Se muestreaba como candidato cuando la ley lo prohíbe y donde la prudencia aconseja mantenerse en casa.

Dos denuncias en tres días de campaña es todo un récord. Quizá sean tres. A la candidata del Partido Acción Nacional, Gloria Santos Navarro, le robaron una de las lonas que servían de anuncio espectacular en el malecón costero, a unos metros del hotel Holiday Inn.

Fuentes panistas implican al Partido Verde en el robo, que es delito electoral, y atrapa a García Bringas pues sus aliados ecologistas andan sueltos.

Su propuesta es un baúl hueco. Dice que hay que apoyar la educación, la salud, la generación de empleos bien remunerados, atención a los jóvenes.

No dice cómo. No hay inventiva. Se limita a expresar que la elección está cerrada, que el piso está parejo, que será la ciudadanía la que habrá de determinar quién será el diputado por Coatzacoalcos.

Lo persigue su pasado, su gestión como alcalde, las bibliotecas fantasmas, los puentes inexistentes, todo aquello que apareció en su informe de gobierno pero que no existió.

En su historial hay obras de mala calidad, contratistas beneficiados, meses en la silla municipal que asumió cuando Edel Álvarez Peña contendió por la diputación federal y que se negó a regresar cuando la derrota marcó una serie de descalabros para el PRI.

García Bringas inicia con dos denuncias, una directa del PRD, una indirecta por los aceleres del Verde, y lo que resulte del robo del espectacular de la candidata panista Gloria Santos Navarro.

Arranca sin el apoyo de los priístas y menos de sus bases. Lo acuerpa un grupo selecto, incluidos líderes empresariales que no promueven el voto ni en sus hogares ni en la casa chica.

Sombrío el futuro de García Bringas. Hasta el 6 de enero vivía en su estado de confort. Al otro día, la suerte le cambio para mal.

Lo enviaron a la guerra sin ejército, sin armas y sin estrategia.

¿Era para ganar?

(Con información de mussiocardenas.com)

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