Habemus candidato

Según el politólogo Carlos Ronzón Verónica, el senador Héctor Yunes Landa ya se la creyó que el gobierno de Veracruz lo nombrará candidato priista a gobernador 2016.

El senador, pues, dice el maestro, ya perdió el piso y la perspectiva.

Bendecido ante 30 mil evangélicos en el estadio Luis “Pirata” de la Fuente.

Bendecido ante cientos, miles quizá de ganaderos en la feria de Ilang Ilang.

Bendecido ante decenas de priistas en el cierre de la candidata de Fidel Herrera a diputada federal en Boca del Río, donde levantó la mano a la señora Carolina Gudiño.

Dama de compañía del jefe máximo en cuanto evento público se pueda, donde el mensaje a la elite y familia tricolor queda claro.

Habemus candidato.

Pero cuidado, observa el maestro, para quien en política existe un principio máximo, el siguiente.

Piensa mal y acertarás.

Y por tanto, ha de tenerse un instante de reflexión en los siguientes hechos y circunstancias:

Una. El jefe máximo ha tenido varios candidatos, como son Salvador Manzur Díaz, Fernando Chárleston Hernández, Adolfo Mota Hernández y Alberto Silva Ramos.

Y ahora, Héctor Yunes.

Tantos cambios siembran, mínimo, la duda.

Dos. Fidel Herrera, el tlatoani de la generación política en el poder sexenal, tuvo, primero, de favorito a Érick Lagos Hernández, y luego, a Jorge Carvallo Delfín, y ahora, ya olvidó a los dos primeros, y es Carolina Gudiño Corro.

Tres. El domingo 31 de mayo, el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, estuvo con su coordinador de asesores, Javier Herrera Borunda, en el cierre de campaña de Alberto Silva como candidato a diputado federal y pronunció la siguiente frase bíblica:

“Es sólo el principio”, refiriéndose a que por aquí Silva Ramos tome posesión, igual que Érick Lagos, Adolfo Mota y Jorge Carvallo en el Congreso federal, reanudarán su cabildeo para amarrar la candidatura a la gubernatura del año entrante.

Y, por tanto, y ante el tsunami que representan Lagos, Carvallo, Mota y hasta la Gudiño, a Héctor Yunes le moverán el piso en una avalancha que ni rastro dejará.

Fidel Herrera, dice Ronzón, engaña a los demás como su juego seductor; pero a él mismo nunca se ha engañado.

Su objetivo está claro en su Maximato, y con todo que Duarte es el gobernador, el tlatoani es el góber fogoso y gozoso.

A nivel local, pues, las últimas palabras serán pronunciadas por Fidel y a nivel federal, la última palabra será del presidente Enrique Peña Nieto.

Pobre, entonces, de Hector Yunes, dice el profe, si ha caído seducido por el juego del poder.

LA MALA VIBRA LO SIGUE Y PERSIGUE

En la lógica ronzoniana, Yunes Landa comenzó bien el juego sucesorio como un crítico del gobierno de Veracruz, marcando su raya, sosteniendo la lejanía.

Pero de pronto, zas, cuando inició su luna de miel con el gobierno de Veracruz, el tsunami del desastre económico, social, educativo, de salud y de seguridad, lo ha arrastrado.

Y, por tanto, ha perdido liderazgo, arraigo, popularidad, simpatía y empatía y se está desplomando.

Claro, está cerca del poder político sexenal; pero al mismo tiempo, le llega la mala vibra, el mal karma, y por tanto ha derivado en un corto circuito con la población.

Mínimo, la percepción ciudadana es que ya fue comprado, seducido con el billete fácil.

Y más, por el craso error de que su amiga y comadre, Yolanda Gutiérrez, de haber aceptado la Secretaría de Protección Civil, por más que el mismo senador se cure en salud que, además, nadie le cree.

Y más cuando de pronto, ambos viajan a Japón a una cumbre japonesa en una aldea, en el avión oficial y con una comitiva de prensa… a modo.

LA TRILOGÍA DE UN PACTO

Una cosita es que el gobierno de Veracruz apapache al senador y caiga en la maroma ilusoria y otra, distante, inverosímil, que tal cual las puertas y ventanas de Los Pinos se le abran en automático.

Y es que según el ritual priista, en la decisión final para elegir a un candidato a gobernador, un voto es del góber en turno, otro del CEN del PRI, otro de la Secretaría de Gobernación, otro del equipo político del presidente, otro de los factores externos y otra la decisión del jefe máximo de Los Pinos.

Y si el senador piensa, cree, siente, dice Ronzón, que el camino a Los Pinos pasa por el gobierno de Veracruz la vista y el olfato político le están fallando, y por tanto, puede descarrilar.

Más aún si se considera lo siguiente:

El jefe máximo se está dejando querer por Yunes Landa y lo tiene cerca para bloquearlo antes, mucho antes de empujarlo a la candidatura pues está consciente, seguro, que Héctor es lo mismo que Miguel Ángel Yunes Linares y viceversa, y por tanto, ninguna confianza inspira.

Es más, Héctor está más, mucho más cerca de Miguel Ángel que Pepe Yunes Zorrilla.

Pero si Duarte cree que con Héctor ya la hizo, está desorientado, pues Héctor, cualquiera sea la circunstancia, terminará entregándose a Miguel Ángel, a menos, claro, que estuviera cuajándose un pacto entre los tres.

En el fondo, el candidato de Duarte y Fidel a la gubernatura es el mismo. Uno más de los chamacos de la fidelidad.

El club de Tobi sigue predominando, y sin La pequeña Lulú.

Por: Luis Velázquez

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