Héctor Yunes, planchado

PACTO BELTRONES Y FIDEL

Hacia la tercera semana de diciembre, 2015, el senador Héctor Yunes Landa ya había sido informado de que los astros de Los Pinos estaban cruzados a su favor.

“Yo soy”, confió una tarde a un amigo de la Preparatoria en un restaurante frente al Golfo de México y al hijo de Fernando Gutiérrez Barrios.

Y sin embargo, estaba atrapado entre la espada y la espada.

Por ejemplo:

El fogoso Fidel Herrera Beltrán seguía enviando tuiters a los suyos asegurando que Héctor era el candidato.

Incluso, la señora Rosa Margarita Borunda Quevedo publicó el siguiente twitter en su cuenta:

“Felicidades a Héctor Yunes por su nominación a la gubernatura! Excelente político! A ganar!”.

Pero al mismo tiempo, sus diputados federales (Jorge Carvallo junior, Érick Lagos, Adolfo Mota y Alberto Silva) seguían como Niños Pípilas, azuzados, claro, y además, por Javier Duarte.

Por eso mismo, el senador Pepe Yunes volvió a meterse en la percepción ciudadana y precisó al noticiero de la XEU que seguía jugando, bajo la misma advertencia: uno, se disciplinaba si Hector iba. Y dos, si Héctor era vetado… iría.

Así, y ante el fuego amigo, el padrino de Javier Duarte, el fogoso, y el padrino de Héctor, Manlio Fabio Beltrones, antiguos conocidos, hablaron.

Exgobernadores ambos, exdiputados federales y exsenadores, hijos de la vieja cultura priista donde el tlatoani supremo manda, negociadores y calculadores, Fidel y Beltrones dialogaron y pactaron con reglas claras y sencillas, las mismas, por ejemplo, que Plutarco Elías Calles pusiera de moda en 1929 cuando fundara el partido abuelito del PRI.

Una. Héctor iba, siempre y cuando jurara ante el PRI, ante Dios y ante la familia, que en caso de ganar la elección en las urnas, por ningún motivo tocaría, oh mi pequeño Amado Nervo, “ni con el pétalo de una rosa” a Javier Duarte.

Dos. Pero además, tampoco a los duartistas más conspicuos, más prominentes, aquellos a quienes el pueblo ha identificado como “pillos y ladrones” que en el mejor

lenguaje de Gerardo Buganza Salmerón, “ordeñaron la vaca y metieron la mano al cajón”.

Héctor aceptó y el camino le fue allanado.

¡Ah, pero faltaban otros puntitos…

JAVIER HERRERA, EN EL GABINETE DE HÉCTOR YUNES

Tres. Si ganaba los comicios, entonces, garantizaba que el diputado federal, Javier Herrera Borunda, hijo del fogoso, sería nombrado en tres posibles cargos: secretario General de Gobierno, secretario de Educación y/o secretario de Desarrollo Social.

La pelota deslizada en la cancha fue sustentada a partir del siguiente dato:

Javier Herrera, como candidato a diputado federal por el PVEM, obtuvo doscientos mil pesos.

Cien mil que el PVEM logró con su propaganda nacional en los medios.

Y cien mil que Herrera Borunda amarrara para él solito, luego de que en la jornada cívica correspondiente anduviera por ahí, trepado en un helicóptero y en un avión, de norte a sur y de este a oeste de Veracruz, apareciéndose en los mítines.

Y Héctor aceptó.

Así, ninguna duda hay de que Javier Herrera ya tiene, desde ahora, un cargo secretarial en el gabinete legal de Yunes Landa.

Cuatro. Pero además, en la mesa fue deslizada la siguiente circunstancia:

Javier Herrera entrará al gabinete de Héctor con el único objetivo de trabajar la plaza electoral para buscar la candidatura a gobernador de Veracruz en el año 2018, sea por el PVEM, sea por el PRI, sea por los dos partidos.

Y, bueno, en tales circunstancias, ni hablar, mientras Héctor ha reiterado que en el año 2018 el senador Pepe Yunes Zorrilla sería su candidato, el pacto Fidel y Beltrones abre el camino para otro más.

Tal cual, y en nombre de la unidad, la inclusión y la cohesión, el trío de Jinetes del Apocalipsis manejado por Beltrones para las doce candidaturas a gobernador de este año, Héctor Yunes negoció.

Por eso, cuando Beltrones recibiera en el CEN del PRI a los siete aspirantes tricolores y la mayoría se expresara por Héctor, Yunes Landa repitió su frase bíblica favorita:

“Estoy listo”.

Horas más tarde diría a una de sus hijas:

“Seré el mejor gobernador en la historia de Veracruz”.

Ojo, lo mismo alardeaba Javier Duarte en el mes de diciembre del año 2010 y está quedando como el peor en toda la historia pública de la tierra jarocha, en que 73 mandatarios han desfilado por el palacio principal de Xalapa.

LA POLÍTICA ES NEGOCIAR

El fogoso perdió su Maximato por culpa de sus cuatro discípulos incapaces de construir su liderazgo popular y encabezar la tendencia de la encuesta histórica y también perdió la curul federal para su discípula privilegiada, Carolina Gudiño Corro.

Pero, al mismo tiempo, oh paradoja, logró el consulado del presidente Enrique Peña Nieto en Barcelona (el profe Humberto Moreira está preso en España acusado de lavado de dinero y malversación de fondos), la curul federal para su hijo, y de cara a la transición en Veracruz ha amarrado al lado de Héctor Yunes la posición para su hijo.

Ha salido, pues, ganando.

Queda comprobado la tesis sobre la naturaleza política de Héctor Yunes: en el forcejeo, la política es negociación.

Y en vez de quedarse sin el cien por ciento, preferible pactar para quedarse con el 50 por ciento.

Hacia el final del túnel, el fogoso dejó solos a sus 4 diputados federales y pactó para su hijo.

Claro, de paso, negoció impunidad para su discípulo Javier Duarte.

Por: Luis Velázquez

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