Huele mal el programa masivo de vacunación contra COVID-19. Entre renuncias, recortes y falta de confianza

COLUMNA: POLÍTICA EXPRESS

El programa masivo de vacunación anunciado por Andrés Manuel López Obrador aún no ha desfogado como se esperaba. De acuerdo a las proyecciones oficiales para estas fechas ya debería estar casi todo el sector médico vacunado y listo para arrancar con la vacunación de los adultos mayores.

Sin embargo, Pfizer redujo la capacidad de producción de sus vacunas y en la última entrega que se esperaba de cerca de 400 mil vacunas, llegarán apenas unas 200 mil dosis. Aunado a lo anterior, durante la siguiente semana no llegarán nuevas dosis de la vacuna Pfizer.

Será hasta mediados de febrero cuando la empresa farmacéutica se recuperaría con la producción y, a decir de Arturo Herrera, Secretario de Hacienda, estarían enviando más vacunas para recuperar el déficit, pues enviarían alrededor de 700 mil vacunas semanales.

Sin embargo, lo que también vino a enrarecer el ambiente fue la renuncia de Miriam Esther Veras Godoy, quien se desempeñaba como directora del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia, desde el que se encabeza el Programa de Vacunación Universal.

Obviamente, como sucede en estos casos, la renuncia de la funcionaria se estimó oficialmente a “motivos personales”, aunque ha trascendido que su dimisión se debió a que no estaba de acuerdo con la manera en que se desarrolló el plan de vacunación contra COVID-19.

En medio de todo, la sociedad mexicana aún está escéptica pues no se ha detallado la forma en que se hará la vacunación, y la salida de las vacunas a través de los famosos Siervos de la Nación a “zonas vulnerables”, ha sonado más a un tema político que a un tema de salud.

 

 

 

Con información de Política al Día | Por: Redacción

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