Impunidad en Chihuahua

Bisagra

Por José Páramo Castro

El exgobernador de Chihuahua del PRI, César Duarte, repartió dinero público entre sus amigos a cambio de silencio, favores, halagos. Sus beneficiarios fueron favorecidos con esos recursos con la certeza de que se trataba de fondos públicos y ninguno ha recibido un castigo mínimo.

Entre quienes recibieron dinero de esa nómina secreta del exgobernador están María Eugenia Campos, candidata del PAN a la gubernatura de Chihuahua, y la exdirigente del PRI nacional, Beatriz Paredes Rangel, entre otros miembros de la clase política.

Aunque el gobernador del PAN asegura que tarde o temprano los inculpados deberán regresar el dinero no parece haber posibilidades siquiera de que haya una amonestación a quienes César Duarte les diera dinero de los chihuahuenses.

En el caso de la actual candidata del PAN a la gubernatura, Maru Campos, recibió entre 2014 y 2015 sobres de papel manila con fajos de billetes, con cantidades de 100 mil, 200 mil, 250 mil, 350 y 400 mil pesos, de manos del responsable de la bóveda, y dos cajas fuertes de la Tesorería de la Secretaría de Hacienda.

En el testimonio presentado en audiencia de formulación de imputación contra la panista María Eugenia Campos, María Ávila y Rodrigo de la Rosa, del Partido Verde, se describió cómo era la entrega de dinero a la edil con licencia.

Los sobres le eran entregados primero en el despacho del secretario de Hacienda y después en el estacionamiento de la dependencia, en el interior del vehículo de la entonces diputada estatal, según el expediente de la causa penal 2821/2020.

El dinero provenía de la cuenta de la nómina de empleados de la Secretaría de Hacienda, o sea, que eran una especie de “aviadores” de lujo desde donde salían las órdenes a Bancomer para que se hicieran retiros y se entregara el recurso a la empresa de valores que lo transportaba “líquido” de regreso a la bóveda de la Tesorería.

Campos recogió para ella y para entregar a César J.M, coordinador de la bancada del PAN, más de 8 millones de pesos en efectivo, incluyendo un millón para reparar su vivienda dañada por las lluvias, según la averiguación, y sigue tan campante. También recibió un millón 067 mil pesos, en transferencias bancarias a una cuenta de su hermano.

Para no tener responsabilidades, los beneficiarios de los favores de César Duarte presentaron los inculpados, entre ellos Maru Campos, documentos falsos, donde aparecían como prestadores de servicios, los cuales nunca sucedieron y los recibos tienen una serie de irregularidades que muestran su falsedad de inmediato.

Mientras hay candidatos que son detenidos por simples sospechas, o les retiran sus candidaturas por supuestos, o por rumores, o por quejas y mil pretextos más, a Maru Campos no le ha molestado para nada. En la única audiencia la panista se presentó con su mascota, ambas vestidas iguales, en un alarde de impunidad y burla hacia la justicia.

Las impugnaciones contra su candidatura siguen llegando a la autoridad electoral del estado de Chihuahua y federales y ella sigue en campaña, asegurando que ganará la gubernatura.

La impunidad en estos casos es un grave problema de las autoridades judiciales y del árbitro electoral que cada día parece diluirse más hasta desaparecer.

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