Indolencia de Peña Nieto

Por: Luis Velázquez

Hay en Veracruz un gobierno fallido, porque ha sido incapaz de garantizar el llamado Estado de Derecho, que es preservar la vida y los bienes.

También hay un gobierno colapsado, atrapado sin salida en la deuda millonaria desde el fidelato, además de la deuda duartista, además de los proveedores y empresas cobrando en abonitos, además de un quinto año de austeridad, además de reclamos populares hasta en el desfile obreros de quincenas atrasados, descuentos injustificados y despidos de burócratas.

Hay un gobierno quebrado que en el mes de diciembre 2014 logró que el Congreso local, con mayoría priista, aprobara un crédito de 5 mil millones de pesos cuyo destino, al momento, se desconoce y que ha sido manejado con la más absoluta discrecionalidad cuando se trata de un asunto de interés público.

De igual manera hay un gobierno evidenciado por la Auditoría Superior de la Federación con observaciones de gastos federales millonarios que habrían sido desviados a otros programas y a otras regiones en el último de los casos, y cuyo último ramalazo, de paso y por añadidura, fue la denuncia del presunto desvío de entre 500 a 800 millones de pesos en la delegación federal de la SEDESOL, donde el titular es un duartista.

Hay un Veracruz carcomido, atrapado sin salida, en las horas violentas y en la impunidad, y aun cuando por fortuna en ningún momento se llega, por ahora, a los días y noches sórdidas de Michoacán, Guerrero, Jalisco y Tamaulipas, tiene graves y grandes pendientes de secuestros, desapariciones y ejecuciones.

Y lo peor, de impunidad.

Hay un gobierno indolente que hacia el V año del sexenio llamado próspero nada de próspero tiene para los 8 millones de habitantes de Veracruz, porque a la fecha ninguna obra pública de trascendencia municipal ni regional; pero además, se la ha pasado cacareando anuncios incumplidas, vendiendo sangre y esperanza, cosechando desencantos y decepciones.

Lo más terrible: hay un gobernador que por alguna razón extraña y rara, con argumentos infantiles que nadie cree, se ausenta del desfile obrero diciendo que se trata de una veda electoral, cuando los mandatarios de otras entidades federativas andan en campaña con sus candidatos al Congreso de la Unión los fines de semana.

Y que, bueno, también se ausenta del cónclave priista con el líder nacional, César Camacho Quiroz en Xalapa, para, digamos, digamos, digamos, dejar que Fidel Herrera, el gurú, aparezca en el evento como torero en tarde de luces.

Pues bien, con todo, hay una pregunta que brinca y salta de norte a sur y de este a oeste, la siguiente:

¿Por qué el presidente de la república, Enrique Peña Nieto, ha sido, es, indiferente al estado de cosas que guarda la tierra jarocha?

¿Indolencia, valemadrismo, indiferencia, está dejando hacer y dejando pasar, anda ocupado en tareas superiores, está dejando matarse solo a Javier Duarte?

FALACIAS QUE SE VIVEN

Falsa la llamada soberanía de los estados, porque el peñismo ha intervenido en Michoacán, Guerrero, Jalisco y Tamaulipas.

Y hasta en el Distrito Federal en una mancuerna con el jefe de Gobierno del Distrito Federal, el presidenciable Miguel Ángel Mancera, para, digamos, descarrillar a su par de enemigos comunes, Marcelo Ebrard Casaubón y Andrés Manuel López Obrador.

Falso también, digamos, que el peñismo mantenga la raya con Duarte porque Duarte se ha entregado a Fidel Herrera, con quien Los Pinos tienen cortocircuito, pues por

encima de todos los Fideles está el bienestar común de los 8 millones de habitantes de la tierra jarocha.

Falso que otras entidades federativas tengan prioridades porque el peñismo nombró a Emilio Chuayffet Chemor, secretario de Educación, como su Enlace Político con los gobernadores del sur/sureste de la nación, entre ellos, Veracruz.

A menos, claro, que la óptica política le esté fallando a Chuayffet y prefiera callar ante una realidad avasallante que por lo pronto ha originado que los panistas Gustavo Madero, Juan Bueno Torio y Miguel Ángel Yunes y el senador Alejandro Encinas se ocupen de un presunto desvío millonario de recursos federales, además de las irregularidades detectadas por la Auditoría Superior de la Federación, todavía vigentes, sin solventarse.

Falso que el peñismo esté dejando correr el hartazgo y la inconformidad social y el coraje popular en contra del gobierno de Veracruz, porque Veracruz es la tercera entidad federativa de la nación con población electoral, que por tanto interesa y ocupa a Los Pinos.

A menos que esté soltando la cuerda para ver hasta dónde se llega y si, por ejemplo, solitos se descarrilan.

Todo, no obstante, puede ocurrir, aun cuando de continuar el estado de cosas pudiera ocurrir lo que ha dicho el senador Héctor Yunes Landa, en el sentido de que Duarte pierda tanta fuerza política que de cara a la elección del candidato a gobernador el año entrante pierda tanto el derecho de voto como de veto para que el gabinete político del peñismo y Los Pinos nombren al prospecto político para la sucesión.

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