Interés obsesivo, enfermizo e irracional

ESCENARIOS

Por Francisco Blanco Calderón

Los medios de comunicación, en su campaña de desinformación, mantienen un interés obsesivo, enfermizo e irracional de mantener el régimen corrupto que prevalecía, por lo que sostuvo Andrés Manuel López Obrador en la mañanera del jueves pasado, para informar a la gente que no se deje manipular.

Los excesos son evidentes para distorsionar el proceso de transformación de un país hundido en sus sistemas de educación y salud pública; saqueado en sus recursos energéticos, forestales, mineros y agropecuarios; devastado por la deuda pública, por la violencia e inseguridad, por el robo a las arcas nacionales, por las componendas entre crimen organizado, empresas lavadoras de dinero, por medios de comunicación coludidos como socios y cómplices, por una iglesia preñada del poder terrenal, por un sistema de justicia sometido al delito, por un puñado de legisladores, diputados y senadores, aferrados a detener el cambio de régimen, y una clase media asustada de lapidarios vaticinios de los agoreros del desastre.

Obsesiva reacción, en la pandemia, de todos los que se tornan en especialistas en epidemiología. Se oponen a las pruebas rápidas, vociferan la ausencia de medicamentos y equipo en el sistema de salud que ellos mismos saquearon con el propósito de privatizarlo, zopiloteando gritan rabiosos de coraje que no se informe de más muertos e infectados, mientan madres para oponerse a las compras de mascarillas y guantes a China, al respaldo solidario de médicos cubanos, al apoyo de dueños de Ingenios para dotar de volúmenes significativos de caña de azúcar para destilar alcohol, o de la empresa Maseca para frenar incrementos en el precio de la masa y las tortillas, o que empresarios como Slim, Bailleres y Larrea mantengan empleo y salario a sus trabajadores y respalden la política económica para paliar los efectos del coronavirus, todo esto y mucho más, pero mucho más, que circula en redes sociales, que envían a sus cuates por Messenger, que se reúnan con simpatizantes en desayunos y comidas para vociferar pestes y apresurar revocación de mandato, conspirar muerte a la transformación o, de plano, “cruzar dedos” para que algún apretón de mano, beso en la mejilla o abrazo fraternal natural o inducido la contagie de Covid-19.

Enfermiza reacción de estos agoreros, se despojan de bata epidemiológica y se coloca casco de especialista energético. De repente todos ellos son voraces defensores del petróleo, gas y electricidad que, durante 36 años, destruyeron y aniquilaron. Legisladores, medios, exfuncionarios, dirigentes empresariales por la reunión virtual de la OPEP para bajar producción petrolera y estabilizar precios internacionales. Durante la noche-madrugada de viernes para sábado, los clásicos nacionales (Reforma, Universal, Milenio y Financiero) pronosticaron la hecatombe por el retiro de la titular de la SENER, Rocío Nahle, de la discusión a distancia sobre la baja radical en la producción del crudo, con una reducción de 400 mil barriles diarios a México y la propuesta nacional de dejarlo en 100 mil barriles diarios. Avances en versiones digitales de los periódicos, memes escandalosos en todas las redes, noticias falsas a granel, fotografías arregladas, cabezales con notas incendiarios. El desastre internacional por la respuesta del minúsculo “Speedy González” o el empequeñecido David bíblico. Ridículo ante los grandes productores y el gran capital. Por fortuna, la mañana siguiente, AMLO aclara minuciosamente la situación que sostuvo charla con Donald Trump y acordaron entre ambos presentar nueva alternativa ante la OPEP, que despejaba dudas y resolvía intrigas y chismes de los opositores. Tan-tan. Pero no, de inmediato esos agoreros reclaman exponer el acuerdo entre ambos presidentes y explicar acuerdos ante el poderío estadounidense. Las feministas ignoraron, por consigna, que una mujer se sostuviera ante el poder trasnacional para defender los recursos energéticos nacionales. Recursos que esos mismos opositores propiciaron, por su entrega al gran capital y a sus insaciables bolsillos.

Irracional la reacción posterior al Informe trimestral que rindió el presidente de la República ante el pueblo de México, en la que esta pléyade de agoreros desgarra vestiduras por la ausencia de medidas salvadoras, como incrementar el endeudamiento público, eliminar cargas fiscales a empresarios y sus dirigencias, retornar a la devolución de impuestos, tan socorridas en el pasado, y subsidiar cierres, despidos y pagos cuotas al IMSS a sus empresas. El Consejo Coordinador Empresarial se lanzó directo a la “yugular” invocando la revocación de mandato para el 2022, presuroso presentó un plan emergente para paliar el desastre económico que, según ellos, se avecina. Se opuso a todas las medias proteccionistas propuestas en el Informe a los sectores más desposeídos del país. Se olvidó que México entra a la segunda década del siglo XXI con más de setenta millones de pobres y cerca de dieciocho millones en extrema pobreza.

Nuevamente, la oportunidad de despejar dudas y aclarar siniestros propósitos, AMLO en la mañanera exhibe a quince empresas que adeudan más de 50 mil millones de pesos en impuestos, por sus ingresos de antes del 2018 y que aún no cubren; a su vez, conminó al dirigente empresarial a respaldarlo para promover el pronto pago que se destinaría al respaldo económico a las micro y pequeñas empresas. Y el silencio se hizo presente.  

Obsesiva, enfermiza e irracional se centra en el interés de quienes impiden el cambio y exigen el retorno del desastre que ellos mismos provocaron. “Lastima Margarito” pero como bien lo dijo Juárez: el triunfo de la reacción es moralmente imposible.

GUERRA PARA SOSTENER AL MERCADO

Estados Unidos, bajo la batuta de un presidente en campaña releccionista, declara narcotraficante a Nicolás Maduro y lanza una invasión mediática y de poderío bélico a Venezuela. Rodea sus costas y fronteras con acorazados, buques de guerra en pos de un eminente ataque contra el neoterrorismo. Curiosamente en tiempos electorales y en pleno proceso de desplome del mercado petrolero mundial. La razón que aflora es frenar el narcotráfico a su muy intoxicada población. La razón evidente es acelerar control y posesión del extraordinario recurso energético venezolano. Acelerar elecciones con su pelele bastardo, Juan Antonio Guaidó, para destituir a un mandatario legalmente instituido y con amplio respaldo popular. Así mismo hizo lo mismo con Cuba e Irán para ahorcarlos aún más, con restricciones económicas criminales de varias décadas, y lo peor pirateo medicinas, equipos y respiradores a países aliados, robando embarcaciones marítimas o traslados aéreos.

Se inmiscuye en procesos legales para impedir el resurgimiento de modelos antagónicos a sus intereses, como el caso de la maniquea justicia contra Rafael Correa, en Ecuador. O se antepone a su aliado Sebastián Piñera, pinochetista puro, por los acuerdos formales con China. O da tremendo coscorrón al millennial Nayib Bukele, por su aguerrida cruzada contra el Covid-19. O hasta salva del rechazo internacional a la postura mexicana de no reducir su producción petrolera y de inmediato anticipa la cobranza del favor. O no pone “su barba a remojar” ante hospitalización de Boris Johnson. O se muestra complaciente con la salida de Bernie Sanders de la contienda presidencial demócrata, ofreciendo a sus seguidores se alíen al partido republicano por las mañoserías de Joe Biden, Obama y los Clinton.

Ante ello, México sostiene una política realista sobre la pandemia, pese al desastre provocado al sistema de salud por las administraciones del PRI y el PAN. Propone una política económica de austeridad y justicia social pese a los excesos de las grandes corporaciones de antaño. La 4T en México avanza lenta, pero firmemente, con los recursos recuperados de la corrupción y al aplicar justicia a los evasores fiscales. La mejor y única forma de obtener recursos, sin acrecentar el criminal endeudamiento con la banca internacional.

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