Izquierda aristócrata

Por: Norma Meraz

“No somos iguales”, dice el presidente Andrés Manuel López Obrador todos los días.

Y está en lo cierto, no somos iguales, existen enarbolan la bandera de la austeridad y dispendian lo que no es suyo y, quienes gastan lo que se han ganado, hay un largo trecho.

Frente al gasto que el gobierno hace, el 80% de las adquisiciones y asignación de contratos de obra los realiza por adjudicación directa como: la compra de las famosas pipas de gasolina para combatir el huachicoleo; nadie tiene cuenta de ellas ni el precio de adquisición ni cuando las entregaron ni en  donde están; las compras consolidadas de medicamentos que a la fecha no llegan, luego de más de 30 meses y contabilizando mil 200 niños que han muerto por cáncer ante la carencia de los fármacos; el gasto por compra de un estadio de beisbol, cuyo costo es de 500 millones de pesos por ser el deporte del Presidente, cuando a los deportistas -al menos los de alto rendimiento- les cerraron las instalaciones del Comité Olímpico para remodelación desde hace dos años y los atletas han tenido que entrenar por su cuenta y sin la beca prometida por el mismo López Obrador.

¿Qué ha pasado con las guarderías infantiles? Las cerraron con el pretexto de acabar con la corrupción y que a los niños los cuidaran los abuelos, y los que no tienen abuelos o tíos que se hagan cargo, mientras la madre sale a trabajar además de ayudarles en sus clases a distancia, otro programa escolar que fracasó porque el gobierno no supo instrumentarlo.

Las casas para mujeres maltratadas también las cerraron en pos del combate a la corrupción; y qué ha sucedido, que se han incrementado los casos de agresión a las mujeres y aumentando también el número de feminicidios.

Las masacres están a la orden del día en Guanajuato, Tamaulipas, Sonora, Zacatecas, Guerrero, Estado de México, entre otros estados y, el Presidente, esbozando una sonrisa burlona, afirma que ¿cuáles masacres?

La impunidad está sembrando la costumbre de ver estos hechos de enfrentamiento con criminales como eventos cotidianos, ante la mirada de disimulo por parte de las autoridades.

La sociedad no puede permanecer indiferente ante el terrorismo que se vive en muchos lugares del país.

Si un convoy asesina a civiles para provocar al Estado y el Estado no actúa pues el efecto es que la violencia creciente se va apoderando de amplias zonas del territorio nacional.

El presidente López Obrador sabe exactamente lo que está ocurriendo en materia de criminalidad y la pregunta es ¿qué piensa hacer?, si crece la militarización para combatir el crimen y, por otra parte, el llamado crimen organizado crece en la misma medida, la ciudadanía queda a merced de la competencia entre los dos poderes facticos generando mayor violencia, sin que la Guardia Nacional esté atendiendo de lleno, la seguridad de los ciudadanos que se debaten en medio de la violencia que vive el país.

 ¿Hacia dónde nos quiere llevar este gobierno?

Tenemos un gobierno de izquierda aristócrata pues el presidente de la República que predica la austeridad republicana vive en un Palacio; cuando la que fuera Secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval -que fue removida del cargo recientemente- se movía con un convoy de 7 camionetas Suburban llenas de ayudantes; el exsecretario de Seguridad Ciudadana, hoy gobernador electo de Sonora, Alfonso Durazo Montaño, hizo su campaña a bordo de vehículos que pertenecían a la Guardia Nacional; el Lic. Manuel Bartlett, Director de la Comisión Federal de Electricidad, otro austero franciscano; la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, ¿acaso es de las carmelitas descalzas? ¿Estos son los izquierdistas austeros? Son la izquierda aristócrata, como lobos vestidos de abuelita.

Mientras tanto los mexicanos dejados al garete, a la deriva, sin dirección o propósito fijo en materia de seguridad.

Por si fuera poco, mientras las autoridades sanitarias dicen que se aplanó la curva de contagios, el propio Dr. López-Gatell reconoce que hay repuntes de contagio del COVID, en algunos casos hasta del 19%, así que debemos acogernos a las medidas sanitarias de prevención como un hábito permanente para evitar caer o recaer en el COVID. No nos confiemos por estar vacunados.

Les pido, por favor, cuidémonos, cuidemos a los demás y ¡Digamos la Verdad!

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