Javier Duarte: del “acostón” al “mandilón”

Otra vez: ¿en qué punto se volvió loco Javier Duarte? Acusa que la alianza de oposición en Veracruz es un “acostón” político, como el que él disfruta con los Yunes Rojos, y termina por admitir que en su relación con la sociedad él es un “mandilón”.

Desquiciado, psiquiátrico su caso, atiza el show en que se mueve la sucesión en Veracruz, regateando y golpeteando enemigos, los del PRI y los de la oposición, que le prometen todos llevarlo a prisión.

Salió del affaire Notiver, al que denostó con la falacia de que estaba implicado en un caso de corrupción por la venta del terreno en que el alcalde de Boca del Río construyó su mansión en el municipio de Alvarado, y se metió en el lío del “acostón” político, como categorizó al Frente Amplio Opositor, la alianza entre el PAN y PRD.

“Nosotros nos aliamos de manera permanente. Nuestra alianza es legítima y genuina. No es de interés. No es un acostón (…) nosotros tenemos un matrimonio con el pueblo veracruzano. Por eso ganamos, por eso es que vamos a seguir ganando”, dijo en el punto culminante del Consejo Político Estatal del PRI, el domingo 13.

Pontificaba el gobernador con el embuste en los labios, insostenible el argumento de que el PRI gana las elecciones porque “abandera las mejores causas de la sociedad”.

No, las gana porque se las roba, sabida su capacidad para el fraude; para robarse los programas sociales; para el desvío de recursos federales, estatales y municipales; para la compra masiva del voto; para la coacción y la represión. De otra forma no gana el PRI.

Decía que los priistas no basas su estrategia política en ataques, infundios porque eso no le sirve a nadie. “Y no tan sólo proponemos sino lo llevamos a cabo. Predicamos con el ejemplo y sin importar las condiciones, por más adversas, por más difíciles que estás sean, los priístas no nos rajamos, le entramos con todo a seguir trabajando”.

Imputaba a la otra alianza, la de la oposición, que es “acostón” político pasajero y por interés, sin reparar en que el acuerdo de unidad —la frágil unidad del PRI— con los senadores Pepe y Héctor Yunes también es “acostón” por coyuntura.

“Sin importar nuestras diferencias internas, que podemos estar no de acuerdo en muchos temas, puede más nuestra militancia, nuestra lealtad a nuestros principios a nuestros postulados y a nuestra militancia. Los priístas siempre nos ponemos de acuerdo aquí, adentro, y así salimos más fortalecidos y así salimos más cohesionados y así salimos más victoriosos para poder contender en los procesos electorales”, agregó.

Procaz, vulgar, recibió metralla Javier Duarte por la categorización del “acostón” político, pues el que ocurre al interior del PRI, con los Yunes rojos, también se da por interés, es coyuntural, es de oropel, embistiendo y amenazando, vociferando que el presidente Enrique Peña Nieto le dejó la decisión de imponer al candidato del PRI que lo habría de suceder.

Dos días después, el martes 15, el PAN en Veracruz lo enfrentó. Dijo el secretario general panista, Domingo Bahena Corbalá, que el gobernador “perdió el rumbo” y “atenta contra la democracia”. En un comunicado, expresó la postura panista:

“El Gobernador Javier Duarte ha perdido el rumbo, no respeta su investidura ni el mandato que le dieron los veracruzanos. No ha sabido gobernar ni a su propio partido.

“Ha provocado problemas financieros, políticos y sociales. Ha atentado contra la máxima casa de estudios de la entidad, ha obligado a los pensionados a salir a la calle a reclamar sus derechos, ha llevado a las empresas a situaciones difíciles y a algunas a la quiebra; ha llevado a la pobreza a miles de ciudadanos, ha permitido que el campo siga en el retraso, que el medio ambiente de deteriore y no ha hecho una sola obra trascendente, lo único que tiene en ese tema son anuncios.

“Javier Duarte en su calidad de Gobernador se ha atrevido a criminalizar a uno de los medios impresos más importantes de Veracruz.

“Ha lanzado acusaciones temerarias y por tal razón, una vez más, ocupa espacios en la prensa a nivel nacional.
“En este tema, el Gobernador antes que propiciar investigaciones que esclarezcan los crímenes de los periodistas, ha preferido criminalizarlos y minimizar los hechos.

“Este fin de semana quiso insultar al PAN y al PRD, en la red social del Twitter, al calificar la alianza que estamos construyendo como un ‘acostón pasajero’ cuando su partido ha tenido una alianza permanente con otros partido y cada elección se une a algún instituto más.

“Habla de matrimonio con el pueblo de Veracruz, pero el PRI ha sido un marido golpeador, irrespetuoso, que no provee lo suficiente y el dinero existente lo dilapida en diversas cosas perjudicando al pueblo de Veracruz; además, es un traidor a los principios que rigen a una unión como el matrimonio.

“Antes estas circunstancias, Acción Nacional afirma que el Gobernador de Veracruz está equivocado, que está atentando contra la democracia al atacar las libertades y los derechos humanos.

“El PAN rechaza las presunciones de construir una alianza con fines puramente electorales, el bien mayor es Veracruz. Nos importa rescatarle.

“Veracruz no merece lo que vive, su pueblo no merece vivir así.
“Le parezca o no a Javier Duarte, vamos a rescatar a Veracruz.

Su contrarréplica fue aún peor. Javier Duarte se asumió “marido mandilón”:

“Lo primero, yo nunca me referí a ningún partido político ni alianza y lo único que demuestran es que les quedó el saco y por otro lado, me confieso un verdadero marido mandilón con la sociedad veracruzana”.

Tildó a sus adversarios de “golpeadores” y citó que en su gobierno elevó a grave el delito de violencia intrafamiliar.

Vive su locura a su modo, perdido en un laberinto de excesos y ocurrencias, plagado su lenguaje de absurdos para enfrentar a una oposición que si no crecía, el gobernador la hizo crecer.

Sumido en el descrédito, vilipendiado por una sociedad que sufre el saqueo, el estancamiento social, la violencia, el miedo, la pobreza, la impunidad, Javier Duarte cierra los ojos a la realidad.

En Veracruz pasa todo aunque él preconice que no pasa nada. No es la tierra de la prosperidad, como prometió cuando despuntaba su sexenio, condenado no a ser un gobernador de avanzada sino el gran cómplice de la fidelidad.

Ahora, su lenguaje lo traiciona, sus ideas lo abandonan, su razón se nubla, la prudencia lo rehuye.

Si tildar a la alianza de oposición PAN-PRD, la haya llamado por su nombre o no, de “acostón” político, fue darse un tiro en el pie, peor es la respuesta en que se autodefine como “marido mandilón” con la sociedad veracruzana.

“Acostón” es el que se da con los Yunes rojos, aplaudiéndose mutuamente por la ficticia unidad del PRI, un acuerdo meramente coyuntural, mediático, por interés, los mismos adjetivos que usó Javier Duarte para denostar a la alianza de oposición.

“Mandilón” es el remate de un episodio que exhibe la perturbación mental del líder del priismo en Veracruz, el tipo al que Peña Nieto le endosa la sucesión, en él la decisión de quién será el candidato del PRI al minigobierno de dos años, en 2016.

“Mandilón” no es, pues a esa sociedad con la que pregona tener un matrimonio político, la arrastra y la escupe, la golpea y la sobaja, la agrede y le es infiel.

Javier Duarte no es “mandilón”. Es un “pachá” que se compra mansiones millonarias, yates, pisos en España, aviones, ranchos, todo el tiempo jugando Xbox y tragando comida chatarra, mientras a la sociedad, su mujer política, no le da ni para vestir, menos para comer, la mantiene en la pobreza, le sube los impuestos, le roba sus recursos federales, la expone a la violencia de los cárteles, sus amigos aunque los llame en Twitter “hijoeputas”, la reprima cuando protesta, la persiga, la obligue al exilio y finalmente le arranque la vida para ganarse a pulso el grito de “Fuiste tú”.

Delirio de un demente: ir del “acostón” al “mandilón”.

Con información de mussiocardenas.com

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