Javier Duarte, el espectacular, la recompensa

Isabel Miranda de Wallace lo hizo. Publicó un espectacular. Tenía la imagen de un secuestrador, responsable de la desaparición y muerte de su hijo. Pedía informes sobre su paradero y ofrecía una recompensa. Así cimbró las estructuras del poder y después ya nada fue igual.

Luis Guillermo Lagunes Díaz aparece en uno igual. Hay, sin embargo, una diferencia. Luis Guillermo es la víctima, desaparecido hace año y medio, como si la tierra se lo hubiera tragado.

Por Lagunes Díaz se ofrece una recompensa, millón y medio de pesos, a cambio de información que conduzca a su paradero. El dinero lo ofrece la Procuraduría General de la República.

Uno y otro, el uso de espectaculares para demandar justicia, son un golpe al aparato judicial. Involucran a la sociedad en la búsqueda de personas. Son un grito silencioso. Evidencian la incapacidad de la autoridad, rebasada en toda la línea.

A Luis Guillermo Lagunes Díaz le llaman “El Patas” y es un DJ muy popular en el puerto de Veracruz. Se supo de él hasta el 28 de julio de 2013, cuando un comando lo sacó de su casa mientras dormía y lo secuestró. Nunca más se le volvió a ver.

Su familia lo ha buscado. Han movido cielo, mar y tierra. Han acudido a instancias judiciales, a sus amistades, a todas las pistas. Y nada han podido hacer.

Tenía 29 años cuando ocurrió el secuestro. Aquella noche dormía pues lo habían contratado para amenizar en algunas presentaciones al día siguiente.

Fue sacado a la fuerza, obligado a ir con sus captores y nunca más se supo de él.

Su madre, Lucía de los Ángeles Díaz, dijo a Kraken Media que El Patas era víctima de extorsión. Una vez tuvo que pagar 45 mil pesos.

“La mamá de DJ Patas —dice el portal Plumas Libres sobre el caso— recuerda que a su hijo ya lo habían extorsionando. Eso ya había pasado en dos o tres ocasiones anteriores. Una vez Luis ‘le pagó 45 mil pesos a un tipo para que lo dejara en paz. Es una infamia. ¿Cuánto dinero le pudo quedar para él si tenía que pagar 45 mil pesos para vivir tranquilo?’ ”

Y luego agrega:

“Así pasa en Veracruz. Puedes tener cualquier trabajo y aún así ellos (los grupos criminales) quieren que les pagues. Ha habido mucha gente que ha tenido que cerrar su negocio por todo lo que está sucediendo en esta entidad”.

El anuncio espectacular se halla sobe la avenida 20 de Noviembre y calle Wido, en el centro de Xalapa. Destaca el rostro de Luis Guillermo Lagunes Díaz.

Se lee un mensaje en torno a la recompensa: “A quien o quienes proporcionen información veraz y útil, que coadyuve eficaz, eficiente, efectiva y oportunamente para la localización de Luis Guillermo Lagunes Díaz, desaparecido en Veracruz, Veracruz”.

En el anuncio se halla impreso un teléfono: 018008313196 y un correo electrónico:denunciapgr@pgr.gob.mx.

Hace 20 meses fue secuestrado Luis Guillermo Lagunes y nada se sabe de él. Su caso se inscribe en el sistema de recompensas que ofrece el gobierno federal a quienes aporten información que permita dar con el paradero de los desaparecidos.

Evidencia un fracaso. Limitado, a casi dos años, el sistema judicial apela a la sociedad, a la información que surge de las entrañas del pueblo. Si es necesario, la delación. Obvio, un fracaso la investigación de las corporaciones responsables de las pesquisas.

Luis Guillermo Lagunes es un caso. Veracruz vive una oleada de violencia. Hay secuestros y extorsiones. El crimen no cesa. Las ejecuciones revelan el nivel de brutalidad entre las bandas del crimen organizado. No matan sino que destazan a sus víctimas.

Simultáneamente se dio el secuestro de cuatro profesores, casi todos en la zona centro de Veracruz. Una de ellas, Linda Beatriz Sala, plagiada el 19 de febrero en Paso del Toro, fue rescatada por la Fiscalía General.

Nadie se salva. Ni los clérigos tienen inmunidad ni la santidad se libra del mal. Lo evidencia el obispo de Veracruz, Luis Felipe Gallardo, agobiado por una llamada de extorsión por parte de un individuo que se identificó como miembro de Los Zetas.

“A mí —dice— nunca me había llegado una llamada así, y hace poco, la semana pasada me llegó una llamada así, de alguien que me buscaba y me buscaba, finalmente me pasaron una llamada telefónica y realmente pues no era la persona que se había presentado; era un extorsionador y esto ya es muy preocupante”.

Otros casos tienen que ver con las vendettas entre bandas del crimen organizado. Es un festín de sangre, aparecen cuerpos mutilados, torturados y muchos de ellos en fosas clandestinas, otros a orilla de carretera, unos más en parajes solitarios.

La violencia sigue. Javier Duarte se halla como al principio de su gobierno. Lo agobia la inseguridad, la violencia, la impunidad con que se manejan los criminales.

Veracruz no ha superado ese reto. El crimen organizado es semejante al problema financiero: cada vez es mayor y no tiene solución.

Fallidos, los operativos policíacos no han podido contener el embate de los grupos delincuenciales, mientras el gobernador se mueve en una burbuja de seguridad, al amparo de su escolta, protegido él, protegida su familia, protegidos sus amigos.

Su sistema de recompensas tampoco funciona. Carece de un fondo la Fiscalía General para ofrecer recursos a cambio de información. O sea, ni pistas ni resultados.

Va Javier Duarte en su quinto año de gobierno. La deuda social sigue intacta. Veracruz vive entre la incertidumbre por los secuestros y el baño de sangre por las acciones violentas de los grupos que retan al estado y agravian a la sociedad.

Luis Guillermo Lagunes aparece en un espectacular. Hace casi dos años lo secuestraron. Se requiere información. Se ofrece una recompensa. Es la evidencia del estado fallido.

(Con información de mussiocardenas.com)

00
Compartir