Javier Duarte, ganón

La realidad es una sola: Javier Duarte como gobernador está fortalecido. Mejor dicho, nunca fue débil, pues con todo y vientos adversos, digamos, de la opinión pública y líderes; pero más aún, de los hechos como la deuda pública y los malosos, se mantiene en la silla embrujada de palacio.

Y, por añadidura, siguen ganando batallas, digan y digamos lo que se diga.

Uno. La última gran batalla la ganó antier cuando la Suprema Corte de Justicia de la nación avaló la gubernatura de 2 años para el periodo 2016-2018, no obstante los cien amparos.

Dos. En el Congreso local, en el mes de diciembre, interpuso la iniciativa de ley para la mini gubernatura y logró que 45 de los 50 diputados locales la aprobaran.

Tres. Los senadores priistas, Pepe Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa sostenían que en el altiplano pensaban de forma diferente y la mini gubernatura sería rechazada; pero bastó que el presidente Enrique Peña Nieto asistiera a la Cumbre Iberoamericana y fast track aprobara a Duarte la iniciativa.

Cuatro. El domingo 7 de junio, el PRI de Javier Duarte ganó 16 de los 21 distritos electorales con diputados federales priistas y su aliado, del PVEM, ante el pronóstico del CDE del PAN de que ganarían once distritos.

Cinco. Con todo el fuego incendiario de las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación en la aplicación de los recursos federales, incluso, con la denuncia penal de la ASF ante la Procuraduría General de la República y la secretaría de la Función Pública, nada más ha pasado ni trascendido, con vientos favorables de que las cosas habrían vuelto a su cauce.

Seis. Hay una denuncia penal del CEN del PAN y del senador Alejandro Encinas contra las irregularidades de los fondos federales en el gobierno de Veracruz, y sin embargo, ahí han quedado, sin que nadie conozca su destino, quizá, acaso, envejeciendo en el archivo muerto.

Siete. El senador Héctor Yunes Landa andaba suelto como chivo en cristalería rajando tablas por todos lados, y de pronto, fue seducido por Duarte y ahora viven una luna de miel política, a tal grado que en el imaginario colectivo, incluso priista, existe la percepción de que es el candidato del gobernador a la gubernatura de 2 años.

Ocho. En tales circunstancias, el senador Pepe Yunes Zorrilla sigue con su discurso crítico de que hay desvíos de fondos federales y un déficit mensual de 800 millones de pesos, y no obstante, nada de su perorata trasciende en hechos concretos y específicos, y lo peor, pareciera de pronto que Yunes Zorrilla ha quedado solito clamando en el desierto como el anacoreta de Alto Lucero.

EL CID CAMPEADOR SIGUE GANANDO BATALLAS

Nueve. El PRI de Duarte perdió la candidatura a la curul federal de Elizabeth Morales en Xalapa, y de Carolina Gudiño en Boca del Río, y Ana Guadalupe Ingram está en Veracruz puerto; pero el triunfo en 16 distritos electorales son más importantes para Duarte que la derrota del trío de barbies.

Diez. La deuda de la secretaría de Finanzas y Planeación a los dueños de los medios de comunicación llega a unos 2 mil millones de pesos, y no obstante que uno que otro está apostando a un ejercicio crítico son apenas, apenitas nubes anunciando un verano tardío, porque para nada trascienden en el cambio de la imagen pública.

Incluso, Duarte comió en la Casa Veracruz, su casa, en Xalapa, con los magnates periodísticos y a todo dar con todos, jurándose amor eterno.

Once. Fidel Herrera operó con todo para Carolina Gudiño y perdió la curul. Pero, al mismo tiempo, el objetivo superior fue alcanzado: Fidel distrajo en su parcela a Miguel Ángel Yunes Linares para que así se concentrara en el distrito de Boca del Río, desatendiendo el resto de los 20 distritos.

Tal cual, el PRI pudo abrirse paso en el mayor número de curules.

Doce. Aquel Veracruz polvoriento y revolcado de que la tierra jarocha era el peor rincón del mundo para el gremio periodístico y el peor territorio nacional para el paso de migrantes de América Central a Estados Unidos se ha diluido.

Van, por ejemplo, 12 reporteros y fotógrafos asesinados, y con todo y los 55 reportajes publicados en la edición latinoamericana de El País, Javier Duarte sigue aquí, en la silla, sin que para nada lo hayan perturbado.

Trece. En el camino ha tenido 3 prospectos a la gubernatura. Salvador Manzur Díaz, quien se le cayó con el Pacto México. Fernando Charleston Hernández, que renunció a SEFIPLAN. Y Alberto Silva, que nunca levantó en la encuesta. Ahora, según las versiones sería el senador Héctor Yunes Landa. Pudiera cuajar. Pudiera haber cambio de caballo a la mitad del río. El caso es que el góber se mantiene inalterable, sin preocuparse para nada, y más ahora con la resolución de la Suprema Corte de Justicia.

Y catorce: Si la Suprema Corte de Justicia rechazó los amparos contra la mini gubernatura significa que Duarte tiene un buen karma, una buena operación política en y con el altiplano, a tal grado que nadie dudaría de que ejercerá el derecho de voto y de veto a la hora cuando el presidente de la república pronuncie las últimas palabras, llamadas también las palabras mayores con el nombre del candidato priista a gobernador.

POSDATA: Algún lector leerá, acaso, quizá, sorprendido las líneas anteriores. Pero, además, de que los hechos son los hechos, anoche el tecleador tuvo una aventura con una trabajadora sexual que lo indujo a fumar mota, y de la mala, y en la mañana despertó con un amor desaforado por Duarte.

Y como además con la mota fumada está seguro de que Dios pelea al lado de Héctor Yunes para la candidatura a gobernador, declarado ya el más duartista de todos los tiempos, vayamos entonces con él hasta la ignominia…

Por: Luis Velázquez

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