Javier Duarte, gobernador errático, patrañero, agresor que incita a la violencia

Veracruz.

Javier Duarte de Ochoa no solo se ha distinguido por ser un gobernador errático, patrañero y agresor sino que, ahora, se ha convertido en un “cuchillito de palo”, esto es, un sujeto que incita a la violencia al pueblo que dice gobernar, ya que, mientras por una parte hace un llamado a la “unidad”, por la otra estimula al desastre social al pedir a los veracruzanos, a los pocos que aún le siguen, poner un alto a quienes critican su Administración y sólo le apuestan a la fragmentación.

“Un alto a la indiferencia y a quienes apuestan sólo a los tropiezos y festejan las carencias de la sociedad”.

Y contradictorio, sin darse cuenta acaso que combate lo mismo que practica, pide frenar “a quienes su única oferta es la fragmentación o el retroceso” pues, según el –sin ponerlo en práctica-, “esos radicalismos son los que llevan a acciones de violencia y encono en México y en el mundo”.

Y el mensaje lo da minutos después de que un grupo de jóvenes protestaron –durante la lectura de su penúltimo informe- por la desaparición de dos mujeres.

A los muchachos les arrebataron las pancartas que exhibían, los patearon y golpearon, y una vez cometido lo anterior, Duarte pidió a sus guaruras que “quienes se quieran expresar de manera pública, que lo hagan con toda la libertad y respeto que se merecen”, para enseguida insistir –sin que nadie se lo crea- que “en Veracruz se respeta la libre manifestación (Y uno se pregunta: ¿y entonces los muertos en su administración, lo mismo periodistas que integrantes de la sociedad civil no cuentan?).

Acto seguido incitaría: “pongamos un alto a la indiferencia y a quienes apuestan sólo a los tropiezos y festejan las carencias de la sociedad.

A quienes su única oferta es la fragmentación o el retroceso y esos radicalismos son los que llevan a acciones de violencia y encono en México y en el mundo”.

Y en el colmo de la contradicción que se ha tornado parte de su gobierno, dijo que en Veracruz es tiempo de convocatoria, de sumar más no de mezquindades –y es, precisamente, mezquindad lo que ejerce al cerrar los espacios a la sucesión del próximo año, y pretender imponer candidatos que protejan su fuga-.

La gente, reiteró, rechaza las descalificaciones y las críticas que nada aportan y mucho polarizan (por lo visto ya olvidó la caña de pescar que entregó a Héctor Yunes, escarneciéndolo ante los veracruzanos), son las que ponen en riesgo la concordia, porque sólo ofrecen la venganza y la desintegración social, venga de quienes venga (la caña, sino de usted, señor gobernador).

Como fuera, la mejor respuesta a su errática tesis, fue la ola de protestas de familiares de desaparecidos, de proveedores por adeudos, campesinos sin apoyo oficial y empobrecidos, burócratas que demandan, mejores salarios o, por lo menos, el pago de los caídos, senadores que despreciaron su invitación, tanto del PRI como del PAN, una oposición que se ha aliado para enfrentarlo –como las ratas que abandonan el barco que se hunde.

Y tardíamente, no se sabe si por convicción o conveniencia, Duarte hizo un llamado a la unidad, “a la unidad fincada en el diálogo, en el respeto franco y en los propósitos comunes, a todo aquello que nos lleve como sociedad a un mejor destino”. Lástima Margarito, demasiado tarde…

Con información y foto de elpinerodelacuenca.com.mx/ Fuente: Gobernantes

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