Javier Duarte: intento de cohecho al auditor superior

Y si quieren les construye un edificio. Y si quieren les comparte riqueza. Y si quieren les compra el silencio. Qué más da. Hace todo Javier Duarte con tal de no resarcir el daño patrimonial, los 35 mil millones de pesos que le birló al gobierno federal, con tal de no encarar un conflicto legal. Un cohecho con tal de no ir a prisión.

Hacia el mes de septiembre, en 2015, trascendió la historia, episodio que retrata y desnuda al gobernador de Veracruz, su proclividad a los atajos legales, el soborno sutil o el soborno sin pudor.

Frente al auditor superior de la Federación, Juan Manuel Portal, sonrisa en los labios, el tono de una broma, el estilo muy suyo, decía Javier Duarte que podía construirle un edificio a la dependencia. Y volvió a sonreír.

Seco el tono, le respondió el auditor. Le expresó que él no juega, que su trabajo es serio, que en ese momento requeriría la presencia de un agente del Ministerio Público Federal para que le repitiera el desgober lo que acaba de decir.

Se le desencajó el rostro a Javier Duarte. Lo inundaba ese frío tétrico que hace sudar, impactado el gobernador por la respuesta del titular de la Auditoría Superior de la Federación.

Ni de broma admitía Juan Manuel Portal una insinuación a canjear un inmueble por complicidad.

De la oficina del auditor se retiró Javier Duarte con el alma en un hilo, aporreado por su error, por el desatino de pretender cohechar al funcionario que le ha venido acreditando el despilfarro con recursos federales, su mala aplicación, su no aplicación, su falta de soporte a las obras que dice hizo con las partidas provenientes de la Federación.

Cuenta la historia un político de alto nivel, allegado al auditor superior, que conociera detalles y frases, su voz y su tono, la reacción de enfado ante la broma duartista que tenía la intención de sobornar.

Quería el silencio y el disimulo Javier Duarte. Halló, en cambio, un funcionario que lo atajó.

Agobiado y acorralado, Javier Duarte ya es presa de la Auditoría Superior de la Federación. Año con año, ejercicio presupuestal tras ejercicio, la historia es la misma. Veracruz no cumple con la norma, gasta, dispone del dinero federal, es conminada a devolver lo usado pero no demostrado, no acreditado con documentación, obras fantasmas, obras infladas, obras que no cumplieron con los requisitos de ley.

“Ojalá” pare en la cárcel, dice el auditor al periodista Carlos Loret de Mola, en una declaración que no se antoja casual ni impensada. Cuentan los enterados que Juan Manuel Portal habló con línea y hasta entre el mismo duartismo lo conciben así.

Veracruz es campeón del desastre administrativo, según el último reporte de la ASF, en que lo ubica en el peor lugar en el uso de recursos federales.

Veracruz acumula el peor desempeño entre los ejercicios 2011-2013 con 13 mil millones no solventados.

Veracruz trae 15 mil millones no justificados en 2014, en pleno auge del duartismo.

Veracruz debe más de 3 mil millones por sanciones resarcitorias, y a la fecha sigue sin cumplir.

Veracruz ha sido conminada por la ASF a devolver 4 mil millones de pesos por simulación de devoluciones, un ardid de Javier Duarte para retener los recursos federales.

Y sostiene el auditor superior que cuando le preguntó a Javier Duarte por qué su gobierno no devolvió los recursos, simplemente dijo que los debió usar para seguirle haciendo obra a los veracruzanos. Ajá.

Gravísimo el conflicto que enfrenta Javier Duarte. Obligado a devolver los 4 mil millones de pesos, decide mover a un grupo de diputados federales y enfrentar a Juan Manuel Portal. Lo acusan de excederse en los términos usados para referirse al gobernador. Los desquicia el “ojalá” Javier Duarte pare en la cárcel.

Hay duda que todos los diputados federales hayan firmado la carta en que increpan al auditor. Miguel Ángel Yunes Linares, el virtual candidato de la alianza PAN-PRD al gobierno de Veracruz, tilda a Erick Lagos, Jorge Carvallo, Tarek Abdalá, Adolfo Mota, de ser cómplices del gobernador, de estar denunciados por malversar recursos en su paso por el gabinete duartista, de prestarse a la embestida.

Olvidan, dice Yunes azul, que el auditor es autónomo y que sus juicios no pueden ser interpelados.

Otros diputados niegan haber suscrito la carta, sus firmas suplantadas, sus palabras ajenas al contenido del documento.

Dice el periodista Raymundo Riva Palacio, autor de Estrictamente Personal, que Javier Duarte ya enloqueció.

“No había necesidad, pero Javier Duarte tiene un problema de incontinencia. Carece de autocontrol. Ahora se volvió loco porque la Auditoría Superior de la Federación reportó la semana pasada que el gobierno de Veracruz simuló la devolución de cuando menos cuatro mil 770 millones de pesos a fondos federales para evitar que se le fincaran responsabilidades. La consecuencia fue que le interpusieron una denuncia penal. El auditor Juan Manuel Portal fue mucho más allá y expresó insólitamente, en una entrevista en televisión nacional, su esperanza de que Duarte fuera a la cárcel. Está harto. Veracruz está a la cabeza de los simuladores de devoluciones, supera tres a uno a los 10 estados que le siguen en delitos federales, y el gobernador lo llena de promesas incumplidas.

“En respuesta a Portal, el gobernador movilizó a la bancada veracruzana en el Congreso —de quien depende el auditor—, para que le hicieran un extrañamiento por haber declarado que era deseable que el gobernador terminara en la cárcel, sin atender los tiempos de que dispone Duarte para responder las observaciones. La carta fue enviada el viernes 19 de febrero, pero no atemperó el ánimo del gobernador. De la nada escribió en su cuenta de Twitter un mensaje al diario Reforma –que desapareció después– donde, en clara molestia por su línea editorial, increpó: ‘¿Y también van a urgir a la @PGR_mx a proceder contra su candidato en Veracruz por enriquecimiento ilícito y lavado de dinero?’ ”.

Más adelante Riva Palacio afirma:

“Duarte se ha vuelto un hombre en llamas y Veracruz se perfila para ser el nuevo dolor de cabeza presidencial y del PRI, acicalado por un gobernador cuya única explicación a sus reacciones podría ser el temor de ir a la cárcel con la nueva administración. Yunes, el priista, anunció que perseguirá a los corruptos del gobierno de Duarte, y ha dicho públicamente que nunca entendió por qué lo impusieron como candidato y como gobernador. Yunes, el panista, dice a quien lo quiere oír que requiere únicamente de seis meses para ponerlo tras las rejas. La atomización de la oposición en el estado le da respiros al PRI en la elección, pero las condiciones favorables no se trasladan a Duarte, que quizás termine, efectivamente, en la cárcel”.

No le admitió el auditor un cohecho. No cayó en su juego. Endureció la línea. Lo exhibió por un daño patrimonial de 35 mil millones de pesos. Expresó que “ojalá” Javier Duarte pare en la cárcel. Y la respuesta fue una embestida legislativa.

Trata Javier Duarte con un ejército de proclives a la corrupción. Quizá a todos les obsequió edificios, viajes, obsequios, pagados con dinero público, lo que hay en las arcas, para obtener la complicidad, el silencio, el disimulo, lo que le permite evadir la ley y sus efectos.

Con el auditor superior erró el tiro. Entre broma y veras deslizó el soborno y la reacción ha sido una tormenta de 35 mil millones, medalla de oro en ineficiencia y corrupción, las trampas del gobierno de Veracruz al descubierto y el riesgo de parar en la cárcel.

Falló el cohecho y está perdido.

mussiocardenas.com

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