Javier Duarte: la burla como sistema

El priista Javier Duarte de Ochoa, Gobernador de Veracruz, ha impuesto en su administración la burla y la amenaza como sus herramientas favoritas para eludir su responsabilidad ante la ola de asesinatos y desapariciones que se han vivido en esa entidad durante su sexenio.

A unos cuantos meses de terminar su gestión, sin embargo, esas prácticas ha aumentado y, ahora, incluso ya no parece importarle ni guardar las formas.

Ayer, Araceli Salcedo Jiménez, la madre de Fernanda Rubí Salcedo Jiménez, quien fue secuestrada el día 7 de septiembre de 2012, y quien reclamó al Gobernador de Veracruz el pasado 23 de octubre por sus omisiones y por responderle con una sonrisa, afirmó que la burla del mandatario a sus exigencias –mostrada en un video ampliamente difundido en redes sociales– no fue para ella sino para su hija y para los miles de jóvenes desaparecidos en México.

El 23 de octubre a las 14:00 horas, Duarte de Ochoa arribó a Orizaba, Veracruz, acompañado de su familia para filmar unos comerciales sobre la reciente declaración de Pueblo Mágico a ese municipio.

“Por azares del destino, me entero y acudí al lugar con la esperanza de que me atendiera, con la esperanza de que me escuchara, ya que en reiteradas ocasiones si bien he platicado con él, hasta el día de hoy no ha habido ningún avance”, narró la madre veracruzana.

Salcedo Jiménez precisó en una conferencia de prensa que “en cuanto él [Javier Duarte] bajaba del teleférico de la ciudad de Orizaba me escabullo entre sus escoltas y lo veo de frente. Al topármelo de frente le extendí la foto de mi hija y le dije: señor Gobernador bienvenido a nuestro Pueblo Mágico. Mágico porque nos desaparecen a nuestros hijos”.

La también activista narró que fue ahí cuando uno de sus escoltas le jaló la fotografía de su hija que portaba en sus manos y Duarte se escabulló por un lado.

“Por eso fue mi enojo, mi coraje, mi dolor, mi rabia de que no se detuviera a escucharme, que no se detuviera a prestarme cinco minutos de atención”, expuso.

La omisión y la sonrisa burlona de Javier Duarte para esta madre en busca de su hija se ha convertido en un nuevo escándalo del Gobernador priista y, ahora, diversas organizaciones de defensa de los derechos humanos y colectivos de familiares de desaparecidos han refrendado su apoyo a Araceli e incluso exigieron que “se garanticen todas las condiciones de seguridad para nuestra compañera Araceli Salcedo, para su familia, así como a todos los familiares de personas desaparecidas en el estado de Veracruz. Lo anterior por que es un hecho comprobado que los disensos en un ambiente donde prevalece la impunidad y la indiferencia por parte de las autoridades son eventualmente violentados”.

También plantearon: “Responsabilizamos de cualquier acto en contra de la integridad de Araceli y su familia al Gobernador Javier Duarte de Ochoa, a su gobierno y a otras entidades relacionadas con este, de lo que pudiera sucederle a ella y a las organizaciones que luchan por la presentación de sus familiares desaparecidos”.

Javier Duarte no sólo es uno de los peores gobernadores del país, también se ha convertido en uno de los políticos más rechazados en México e incluso a nivel internacional. Su estela de agravios quedará ahí para vergüenza del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y como una muestra terrible del deterioro del Estado mexicano para actuar en favor de la ciudadanía y darle prioridad a los intereses de unos cuanto inútiles, serviles y ahora, con todo descaro, burlones.

(Con información de Sin Embargo/ Redacción)

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