Javier Duarte: la sangre de los periodistas

Sobre un agravio, otro, y otro más. Levantada, criminalizada por el fiscal, Anabel Flores Salazar fue hallada sin vida, ultrajada, en un tramo carretero de Puebla a unos kilómetros de Veracruz. Una periodista más en la estadística de muerte de Javier Duarte.

Apareció a orilla del camino que va de Puebla a Oaxaca, en el kilómetro 1+580 de la carretera Cuacnopalan-Oaxaca, hacia la ciudad de Tehuacán, a unos 15 kilómetros de Mariano Escobedo, conurbado a Orizaba.

Había sido levantada la madrugada del lunes 8, a eso de las 2 de la mañana, cuando dormía en su domicilio. Le acompañaban un hijo de cuatro años y un bebé de dos meses, así como una tía de nombre Sandra.

Un grupo armado tocó a la puerta. Preguntó por ella y dijo tener una orden de aprehensión, que no exhibió. Portaban ropa militar, pasamontañas y cascos.

Tomaron a Anabel Flores, la colaboradora de El Sol de Orizaba y ex reportera de El Buen Tono, que se edita en Córdoba. Se la llevaron a rastras, atónita su tía que pretendió impedir el plagio hasta ser amagada con las armas y obligada a permanecer en el suelo sin mirar a los delincuentes.

Dos horas después se recibió el reporte del plagio, según la versión de “Culín”, el fiscal de Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras. A eso de las 10 de la mañana llegó a los medios de comunicación y se diseminó por las redes sociales.

Vino entonces la infame criminalización. Habló el fiscal. Reconoció el levantón y centró el ataque en una acción militar contra un delincuente, Víctor Osorio Santacruz, alias “El Pantera”, detenido el 30 de agosto de 2014, en el municipio de Acultzingo.

Se investigaría, expresó “Culín”, si Anabel Flores tenía vínculos con personajes de la delincuencia.

Su tía Sandra le salió al paso. Desmintió al fiscal duartista. “Es mentira lo que están sacando —dijo al portal Plumas Libres—. Eso siempre hacen las autoridades para justificar la desaparición de personas”.

Los familiares de la joven reportera del Sol de Orizaba y quien acaba de dar a luz a un bebé hace 15 días, se encuentran preocupados y desconcertados por lo publicado por la Fiscalía de Veracruz que vincula a Anabel Flores con “El Pantera”, presunto integrante de la delincuencia organizada, detenido por militares el pasado el 30 de agosto del 2014 en un restaurante ubicado en el municipio de Acultzingo.

Ese día —dijo Sandra— ellas comían en el restaurant. Llegaron tres patrullas y militares y se llevaron a tres personas que se hallaban en una mesa. Supuestamente uno de ellos era “El Pantera”. Anabel se identificó como periodistas y les hizo ver lo alarmante que resultaba ejecutar un operativo donde habían familias comiendo tranquilamente.

Violó el fiscal la presunción de inocencia de la periodista, sus derechos humanos y la Ley Genera de Víctimas, y provocó una reacción contundente de Jorge Morales, integrante de la Comisión Estatal para la Atención y protección de periodistas en Veracruz, que lo tildó de irresponsable y temerario por acusar así, priorizando las presuntas malas compañías y no la investigación para dar con su paradero y rescatarla.

Incorregible, el favorito de Javier Duarte volvió a la obsesión de siempre, la fobia a la prensa, todos etiquetados como “manzanas podridas”, como “expresión de la delincuencia”, así estén en manos de los malosos, con los que la policía de Veracruz se entiende de maravilla, o en las garras de la muerte.

Todo el lunes resonó la criminalización de Anabel Flores en las redes sociales, replicando los textoservidores que la periodista tenía ligas con el narco, que era amiga del “Pantera”, que escribía con línea de la delincuencia.

Habría más. El Bueno Tono expresó que Anabel Flores dejó la plantilla de redacción porque conducía una camioneta que no podría pagar con el salario que recibía. Hacía seis meses que la había despedido.

Precisó El Sol de Orizaba que Anabel Flores era freelance, no parte de su personal. O sea, le pagaban en función de lo que se le publicaba.

Fatal, el martes fue hallado su cuerpo en la carretera Cuacnopalan-Oaxaca, en dirección a la ciudad de Tehuacán. Se hallaba sin zapatos. Tenía los pantalones abajo, casi a la altura de los tobillos. Estaba semidesnuda, las manos atadas sobre la espalda y un disparo. Según versiones “había sido violentada”.

Agraviada en su plagio, agraviada en su muerte, Anabel Flores fue agraviada también cuando el fiscal de Javier Duarte la criminalizó.

Indigna al medio periodístico la desmesura de “Culín” y la ineptitud del gobernador. Frente a la violencia, sale sobrando Javier Duarte, rebasado y postrado de rodillas ante el crimen organizado, acusado de ser el artífice de la oleada de sangre contra los comunicadores, los de la nota roja, los que hacen crítica.

Le dicen en un desplegado que circuló desde la noche del martes 9:

“Quienes suscribimos, reporteros y comunicadores de nuestra región central y del estado de Veracruz, quienes queremos hacer patente nuestro enérgico repudio al asesinato de la periodista, Anabel Flores Salazar, quien fue sacada de su domicilio el 8 de febrero en Mariano Escobedo, Veracruz y encontrada muerta con señales de tortura en el estado de Puebla, a varios kilómetros de donde fue sustraída.

“Queremos manifestar nuestras interrogantes a ustedes, nuestros representantes y quienes viven de nosotros, los ciudadanos:

“1.- ¿Cómo se puede entrar a una casa sin que las autoridades de vigilancia no lo detecten?

“2.- ¿Cómo se puede circular con una persona secuestrada por una ciudad, con hombres armados y con uniformes parecidos a los policíacos?

“3.- ¿Cómo se pueden burlar todos los blindajes de las Fuerzas Castrenses?

“4.- ¿Cómo se puede entrar a otro estado burlando la vigilancia de ambas entidades?

“5.- ¿Cómo puede haber un asesinato y abandonar un cuerpo en Puebla, sin que tampoco las autoridades poblanas que supuestamente coadyuvaban en su búsqueda, se hayan dado cuenta?

“6.- ¿Cómo pueden los grupos de la delincuencia organizada cogobernar ambos estados, tirar cuerpos de un lado y del otro?

“7.- ¿Cuántos reporteros más irán cayendo en la defensa de la libre expresión en ambos estados?

“8.- Creemos que el gobierno de Veracruz está permeado por la delincuencia y antes dudábamos que Puebla estuviera contaminada, pero ya vemos que sí.

“9.- Justo es repartir responsabilidades. Si todos ustedes, gobernantes, cobran por administrar la vida social de todos, lo están haciendo muy mal, están pudiendo muy poco. ¿No entendemos por qué siguen cobrando por un realizar una pésima función pública? ¿Por qué no renuncian?

“10.- Exigimos que dejen la opacidad y realmente se pongan a trabajar. Dejen ser omisos y paren esta masacre en contra de ciudadanos, de los periodistas, de niños y adolescentes y mujeres. Queremos estar en paz, vivir en ambiente sano, si no es demasiado pedir.

“11.-Exigimos que dejen de criminalizar a los periodistas asesinados y dejen también de transgredir a la libertad de expresión en Veracruz.

“Criminalizar a los compañeros asesinados es una estrategia realmente cobarde por parte de quienes están obligados a investigar y no en fabricar pruebas en contra de quienes no pueden rebatir las calumnias de este mal gobierno.

“Exigimos que paren esta estúpida masacre que han ejecutado en contra del periodismo en Veracruz de parte de este desgobierno. Que paren esta pesadilla que todos ustedes están provocando en toda la entidad veracruzana.

“¿No quieren que escribamos tragedias? Dejen de provocar tragedias.

“¿No quieren leer hechos violentos? Entonces dejen de crear las condiciones para que existan hechos violentos.

“La prensa solo somos un espejo de la vida real. Nosotros no inventamos nada, sólo anotamos”.

Tildan de cobarde al fiscal de Veracruz, de incapaz a Javier Duarte frente a la violencia que abruma a la prensa, la masacre cíclica, el asedio y la muerte que lleva a gritar: “Fuiste tú”.

Anabel Flores ya es estadística. Es la periodista 17 asesinada en el Veracruz de Javier Duarte.

Y Peña Nieto, ¿dónde está? ¿Qué hace el presidente, omiso, silencioso, cómplice del desenfreno de Javier Duarte, del enredo policía-delincuencia que levanta gente, que la pone en manos del crimen organizado, cuya búsqueda hace aflorar fosas clandestinas, laboratorios procesadores de droga, donde se cocinan inocentes, donde se les mata y se les calcina?

¿Dónde está Peña Nieto, insensible ante la tragedia de los veracruzanos, ante el caos marca Duarte, el contubernio marca Bermúdez, la criminalización marca “Culín”?

¿Sabrá Peña Nieto que el 5 de junio hay elección de gobernador y Congreso, que la violencia provoca repudio al PRI, que el ataque a la Universidad Veracruz genera rechazo al PRI, que la corrupción duartista implica castigar en las urnas al PRI?

¿O sí lo sabe y se trata de que Javier Duarte sea culpado de la derrota del PRI y la entrega del gobierno de Veracruz por solo dos años a la oposición?

O sea, que haya muerte, caos, parálisis en la UV, para que se justifique la derrota del PRI.

Eso sería criminal.

mussiocardenas.com

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