Javier Duarte, manos ensangrentadas

“Por cada golpe un resultado”, JD. ¡Ahí le dejo 23 madrazos de la que fue su prensa fiel!

Decía Fernando Gutiérrez Barrios que no hay nada peor para un gobernante que mancharse las manos de sangre “¡Nunca se quita, nunca se olvida y nunca más te dejará dormir!”

Acaso le recordaba 1968.

Tal vez la matanza de Tlatelolco. El 10 de junio. Los crematorios del Campo Militar Número uno. Díaz Ordaz, Echeverría, Marcelino García Barragán, Alfonso Martínez Domínguez. No sé.

El apetito del poder marea, enloquece a quien lo detenta y lo hace cometer atrocidades que pueden rayar en el crimen.

Y es que en sus manos está el poder para levantar o destruir un pueblo; de ser un patriota o un genocida; de pasar a la historia como un gran gobernante o un asesino, rezan “Las enseñanzas de Don Juan”.

En Veracruz, a lo largo de este sexenio, no se ha perdido la capacidad de asombro.

Cuando los ocho millones de veracruzanos dicen “¡ahora sí, esto es lo último que nos faltaba” viene algo peor, un nuevo vendaval nos azota. Es como un karma que nos persigue y destruye es peor que la maldición catemaqueña.

Del señor gobernador se ha dicho de todo en todos sentidos y –como la puerta de Alcalá- ahí está. Todo lo batea. De nada es culpable. Tiene las manos limpias y la frente muy en alto.

Sonríe a la cámara. Le cierra el ojito a la señora de enfrente. Se lleva la mano derecha al corazón en señal de saludo y agradecimiento y jura por esta, delante de sus tres hijos y su señora esposa, que es una blanca paloma.

El problema es que no solo Veracruz, sino todo México, incluido los más importantes organismos financieros y la banca internacional, así como las organizaciones en pro de la defensa de los derechos humanos y las garantías para los periodistas, dicen exactamente lo contrario.

Por ello y ante este escenario tan disímbolo, la opinión pública ha transitado del asombro a la incredulidad, del enojo a la risa y de conmiseración al olvido momentáneo. Vaya, que hasta lo más terrible deja de ser noticia.

Y es que mientras los más se retuercen, en el mundo del señor gobernador no pasa nada.

Mientras en el escenario del ejercicio del poder todo es “Frutsis” y “Pingüinos”, en el mundo real Veracruz está en el piso con una grave lesión social, con una crónica atonía económica y con un puñal clavado en la espalda.

Se rompió el frágil equilibrio manifiesto prácticamente desde el arranque del sexenio. Los alfileres con que se sostenía el gobierno del estado con una prensa afín, se fueron a tierra.

Esta misma mañana buscando que escribir y no estar en la misma repetición de condena al Duartismo en redes, busque oxigenarme en la prensa estatal y nacional y vaya sorpresa que me llevé.

El Diario de Xalapa, AZ, Marcha, los Heraldo, los soles de Córdoba y Orizaba, los Mundo, El Dictamen, El Portal, El Grafico, El Diario de Poza Rica, El Martinense destacan en sus principales titulares el asesinato y quema de los cinco jóvenes de Tierra Blanca, en donde se señala de manera directa al Secretario de Seguridad Pública Arturo Bermúdez y en donde se acusa responsabilidad directa del gobernador Duarte.

Y esos son los buenos.

Ya que los críticos, Oye Veracruz, Notiver, Diario del Itsmo, Imagen, el Liberal del Sur, la Jornada Veracruz, Política, Notisur y los diarios de Edel Alvarez Peña hacen pomada al mandatario.

En sus primeras planas:

“JD, es un lastre; es un pasivo para mi campaña”, Yunes Landa. “Duarte trata de tapar una realidad de corrupción”, Yunes Linares. “El PRI se desliga de Duarte”, Amadeo Flores. “Fuiste tú, Duarte”, a siete meses del asesinato del fotoperiodista Rubén Espinosa.” Duarte malgasta uno de cada tres pesos”, ASF y “Veracruz, otro Cocula”.

Eso dice la prensa estatal en ¡solo un dìa!

Mientras, la prensa nacional está peor. La Jornada “Confesó policía de la SSP que los cinco jóvenes fueron asesinados”, Excelsior “Confiesa policía en el caso Tierra Blanca, El Financiero “Los cinco jóvenes de Veracruz fueron asesinados”, Proceso “Bermúdez implicado en el caso Gibrán”, Ovaciones “Ejecutaron a los cinco en Veracruz”, Milenio “Quemaron y trituraron a los 5 de Veracruz”, 24 Horas “Los asesinaron confirma Segob”, Reforma “Acusan en Veracruz vacío de autoridad”, Unomasuno “Javier Duarte… Con la soga al cuello”, La Prensa “Calcinados”.

Excuso citar a las redes, a los columnistas estatales, nacionales y la prensa extranjera.

Tampoco hay lugar para aludir a las radiodifusoras y televisoras estatales y nacionales, Televisa incluida, que machacan todos los días a todas horas sobre el “peor gobernador que ha tenido Veracruz en su historia”.

Eso, reitero, en solo un día.

Ya no le platico lo de ayer, ni lo de antes de ayer, ni de los políticos de alta laya, gobernadores, legisladores y los partidos políticos que lleva más de 18 meses clamando por juicio político para el mandatario veracruzano que solo se asoma a actos públicos blindados y cada 15 días se encuentra con los periodistas que ni siquiera lo son ya que cada vez que convoca a los medios de comunicación no asisten y se tienen que ocupar las sillas con ujieres de Palacio.

Así y ante ese escenario más que conmiserarnos de Duarte, hay que sentir compasión por los críticos. Pobre de la prensa el día que de verdad se vaya Duarte del gobierno ¿de qué vamos a escribir? ¿En qué se van a ocupar sus mejores espacios? ¿A quién van a motejar, ironizar y caricaturizar todos los días?

Ese es pues el Veracruz de nuestros días en dónde nada pasa cuando todo pasa. En donde el registro histórico está en espera de algo peor, como cuando al fin del nazismo que se descubrió el genocidio de 5 millones de judíos.

Tiempo al tiempo.

Por: Édgar Hernández *Premio Nacional de Periodismo/ “Línea Caliente”

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